|
|
|
|
|
Año 14 Nº 2, mayo de 2001 |
||||||||||||
|
Hace no pocos años, el clérigo Robert Thomas Malthus (1766-1834) predecía que la población librada a su evolución tiende a reproducirse geométricamente, mientras que los recursos para sustentarla lo hacen aritméticamente. Malthus era un liberal acérrimo, por lo que no extraña que la solución por él propuesta fuera la de no intervenir desde el Estado, de manera que cuando una parte importante de la población estuviera expuesta a la extrema pobreza, habría un natural control de la natalidad movido por el temor a ser pobres. Por tal motivo reclamaba suspender toda ayuda social a carenciados de parte del Estado o la Iglesia, para que la pobreza resultara más aterradora. Probablemente Malthus no hubiera salido airoso de una consulta popular en la actualidad. Tampoco todas sus predicciones resultaron ser aciertos; sin embargo, se puede reservar para él el mérito de plantear la relación entre población y recursos, aunque no sus soluciones. La encuesta nacional nos aporta algunos datos interesantes para discutir el problema demográfíco. La población de oftalmólogos se incrementó un 40% en la última década, eso quiere decir que se incorporaron al mercado laboral aproximadamente 1.400 oftalmólogos y no hay ningún motivo para suponer que esto se modifique para la próxima década, dadas las condiciones actuales. Nuevamente nuestro país es puntero a nivel histórico y mundial: vamos a comprobar la solución Malthusiana. ¿Tenemos que esperar que haya colegas en extrema pobreza para que espontáneamente nazca en la población el deseo de no ser oftalmólogo o médico o lo que fuera? ¿Es ético desde el punto de vista de las instituciones nacionales y profesionales alentar el otorgamiento de títulos de especialista cuando se está engañando a todos los protagonistas? Hay títulos que certifican una idoneidad que no es tal, por lo que se ve engañado el paciente. El título no garantiza en absoluto una salida laboral, por lo que se ve engañado el profesional. El esfuerzo de educar a tantos y la escasa recompensa por el trabajo profesional debilitan la capacidad del Estado de formar buenos profesionales y de éstos para procurar su formación continua. En ciertos hospitales públicos se alientan figuras administrativas que otorgan títulos a cambio de trabajo gratuito transitorio para ahorrar salarios de personal, cuando debería estimularse el trabajo estable. Estamos cerca del punto de no retorno. Todavía estamos a tiempo. La voz y la acción de las instituciones oftalmológicas debería hacerse sentir, para no tener que probar la amarga solución malthusiana.
|
||||||||||||
|
|
||||||||||||
|
Unidos e independientes
La Sociedad Argentina de Oftalmología y el Consejo Argentino de Oftalmología manifestaron su política de trabajar en conjunto por el bien de la profesión en el acto de asunción del doctor Carlos Argento como presidente de la SAO, donde se presentaron nuevos proyectos y los resultados de la Encuesta Nacional. Las entidades que representan a los oftalmólogos estrecharon sus manos el día de la asunción del profesor doctor Carlos Argento a la presidencia de la Sociedad Argentina de Oftalmología. El acto realizado el pasado 14 de marzo fue el marco ideal para que los titulares de las entidades oftalmológicas expresaran el deseo de un futuro trabajo mancomunado y para presentar los resultados de la encuesta nacional de la oftalmología ante 500 médicos congregados en el salón Libertador del Sheraton Hotel de Buenos Aires. |
||||||||||||
|
Las nuevas autoridades de la SAO encontraron la oportunidad de anunciar, entre otras actividades futuras, un programa que abarca cursos, fomenta la publicación científica, califica a los expositores y expusieron las nuevas políticas de formación académica y de unión entre los profesionales. Sobre este punto, el doctor Ricardo Dodds, presidente del Consejo Argentino de Oftalmología, se refirió en el cierre del evento opinando que "los médicos debemos estar unidos, pero las instituciones deben mantenerse independientes y trabajar en forma conjunta". |
|
|
||||||||||
|
Nervios En primer lugar se procedió a la entrega de diplomas a la nueva comisión directiva que ejercerá sus funciones hasta el año 2002 y está integrada, además del doctor Argento, por los doctores Atilio Lombardi como Vice; Oscar Donato en carácter de Secretario; Roberto Borrone como Tesorero e Ignacio Negri Aranguren en la función de Secretario de Actas."Si creen que estoy nervioso, tienen razón", disparó Argento al iniciar su charla, logrando distender al auditorio. Luego de las palabras introductorias del presidente saliente, doctor Carlos Roveda, quien recibió al doctor Argento en forma auspiciosa; el nuevo titular hizo un largo repaso de su carrera y su vínculo con la oftalmología, en el que no dejó de mencionar a sus maestros, a quienes fue ilustrando con proyecciones fotográficas, y dejó al auditorio preparado para recibir a la licenciada Graciela Römer, titular del estudio que realizó el trabajo que servirá de cimiento para la replanificación académica y profesional médica en el futuro inmediato. Römer se limitó a enunciar los aspectos más destacables de la encuesta, como el grave estado de la formación académica y quirúrgica, la crítica situación laboral y la superpoblación oftalmológica (ver nota principal), los cuales fueron seguidos con suma atención por los profesionales y generaron una preocupación para nada sorpresiva. La consultora mencionó otros aspectos como el uso de la computación en la consulta médica y la imagen positiva que ostentan ambas instituciones. Todos estos temas quedaron instalados en la conciencia de cada oftalmólogo presente y fue motivo de largas conversaciones en el cóctel que se realizó después del acto, en el segundo salón del hotel, por gentileza de laboratorios Alcon. MO Médico Oftalmólogo Año 14, Nº 2, mayo de 2001
|
||||||||||||
|
|
||||||||||||
|
Hacia una integración orgánica por Ricardo Dodds médico oftalmólogo, presidente del Consejo Argentino de Oftalmología El concepto de unidad se relaciona directamente con la concordia de las legítimas diversidades. Esto elimina de cualquier consideración la posibilidad de que pueda existir una suerte de "competencia" entre instituciones. Con gran satisfacción, se publica en este número de MO un artículo del profesor Carlos Argento, Presidente de la Sociedad Argentina de Oftalmología. En tal sentido, vale la pena recordar que el 19 de mayo de 1962, convocados por la Sociedad de Oftalmología del Litoral, se reunieron en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, los profesores doctores representantes de las Cátedras de la Universidad Nacional de Buenos Aires, de la Universidad Nacional del Litoral, de la Universidad Nacional de Córdoba, de la Universidad Nacional de Cuyo y de la Universidad Nacional de La Plata. También los enviados en nombre de la Sociedad Argentina de Oftalmología, la Sociedad de Oftalmología de Córdoba, la Sociedad de Oftalmología del Litoral, la Sociedad de Oftalmología de Mendoza y la Sociedad de Oftalmología del Norte. Como se puede apreciar, fueron muchas las celebridades de nuestra profesión que quisieron legar a la posteridad un vínculo de integración nacional, que si hasta el momento no ha rendido en la medida deseada por sus fundadores no se deberá, sin duda, a una falencia institucional, sino más bien a nuestra propia incapacidad de interpretar sus deseos. Es patente que hay sociedades, como la SAO, que por su importancia numérica y su actividad descollante trascienden sus propias fronteras y son un verdadero ejemplo para el resto del país. Pero aun así no agotan su potencialidad local, que además de plasmarse en su excelente capacidad docente pueden promover –como ya lo hacen– campañas de relevamiento de afecciones oculares a nivel escolar, prevención de la ceguera por retinopatía diabética, glaucoma, retinopatía del prematuro, etc. Actividades que no sólo cubren una grave obligación de salud pública, sino que secundariamente logran prestigiar la imagen del médico oftalmólogo ante la sociedad, ocupando los espacios que indebidamente pretenden llenar auxiliares de la medicina. Como se desprende de todo lo anterior, la obtención de la tan apreciada unidad no se resuelve modificando instituciones, de por sí adecuadas, sino más bien exigiéndonos actitudes de servicio, sin mediar intereses personales de quienes hemos sido elegidos para dirigirlas temporariamente. En esto ponemos todo nuestro empeño.
ISSN 1515-4785 © Consejo Argentino de Oftalmología Volver a la tabla de contenido |
||||||||||||
|
"El futuro de integración que sueño para la oftalmología" por Carlos Argento médico oftalmólogo, presidente de la SAO |
||||||||||||
|
|
|
|
||||||||||
|
Tengo esperanza de que las cosas en nuestra profesión cambien en un futuro próximo, porque siento que muchos colegas reclaman cambios en el mismo sentido, como lo ha demostrado la encuesta oftalmológica nacional, cuyos resultados serán publicados próximamente en los Archivos de Oftalmología de Buenos Aires. Pero debemos ser conscientes de que estos cambios que todos queremos requerirán esfuerzos e imaginación. Pero, como ha dicho Friedrich Nietzsche "cuando se tiene en la vida un porqué, se vive sin dificultad el cómo". Para la medicina actual, el aspecto puramente científico y el ejercicio profesional son eslabones de la misma cadena, tal como ha señalado el doctor Roberto Borrone en la presentación realizada con motivo de la asunción de las nuevas autoridades de la SAO en marzo pasado. Unificación Sueño con una sede única, un lugar llamado "Academia Argentina de Oftalmología", con su consejo directivo integrado por miembros de las dos ramas fundamentales (Consejo-SAO) y con médicos del interior del país; un lugar de y para los oftalmólogos al que cuando concurra un médico que solicite inscribirse en un curso, la recepcionista le diga "departamento científico: primer piso, doctor". Y cuando asista otro colega que tiene problemas de honorarios con la mutual le diga "departamento de ejercicio profesional: segundo piso, doctor". MO Médico Oftalmólogo Año 14, Nº 2, mayo de 2001 |
||||||||||||
|
|
||||||||||||
|
La calidad en riesgo por Christian Boyanovsky Casi la mitad de los oftalmólogos se incorporó al mercado durante los últimos diez años. La declinación académica y la caída de los ingresos son productos de esa desmedida expansión.
Esa sensación generalizada demostró que hay realidades que hablan por sí solas: la encuesta de Graciela Römer & Asociados no hizo otra cosa que confirmarlo, con números precisos y por primera vez en la historia oftalmológica. El trabajo revela que casi la mitad de los oftalmólogos que ejercen en la actualidad se incorporó al mercado en la última década; la escasa formación a través de residencias, que plantea un alejamiento a las formas establecidas y reconocidas mundialmente como legítimas para la certificación profesional, y la caída de los ingresos en los sectores privados. Pero estos puntos álgidos llegan de la mano de otras preocupantes realidades, que según la visión de expertos, cada una deriva y es consecuencia de la otra. Nivel académico El dato que, quizá, cierra el círculo es la expansión demográfica de oftalmólogos. En la última década se sumó al mercado ocular el 40,7 por ciento. Esto es alrededor de 1.400 médicos. La superpoblación produce un efecto directo sobre la formación universitaria, la cual viene recibiendo aspirantes y expulsando graduados en forma cuasi industrial año tras año. Según el ex decano de la Facultad de Medicina, Guillermo Jaim Etcheverry, esos graduados llegan a 4.500 y el porcentaje que encuentran una plaza para ejercer la residencia es ínfimo. "Es imposible brindar a toda esa gente una formación de calidad, tanto en el pregrado como el posgrado. En el país hay alrededor de 1.500 plazas de residencia. Entonces casi dos tercios de los médicos que se reciben no tienen lugar para el posgrado", expone el médico. Esa deficiencia en el plano de la especialización se ve claramente reflejada en la encuesta. Sólo el 49 por ciento de los oftalmólogos adquirió formación de posgrado en residencias, considerada por los profesionales como "única forma aceptada en el mundo que certifica la excelencia profesional". La cantidad de concurrentes comprende el 36 por ciento, pero, además, un 5 por ciento no realizó concurrencia ni residencia. Algunos médicos también observaron como una grave falta en la capacitación el bajo porcentaje de cirugías practicadas. De un promedio de 55 horas semanales, los médicos dedican 11 a operar. Además, durante el período de formación, la tercera parte realizó menos de 20 cirugías, cuando el valor medio es de 100. Subocupación Al deterioro educativo se agrega un problema en ascenso, que los profesionales ubicaron en el tercer escalón de la lista, y es que se ven cada vez más afectados por una subvaloración onerosa de sus tareas, reflejada principalmente en los contratos con las obras sociales. Estas entidades pagan un promedio de diez pesos la consulta, y además son quienes mantienen las mayores deudas. Según la encuesta, adeudan honorarios por más de 90 días en un 54 por ciento. Muchos médicos se ven forzados a trabajar en el ámbito público y privado, en simultáneo. El salario promedio en los estatales es de 755 pesos. Esta realidad genera una sensación muy clara: la mitad de los oftalmólogos no está satisfecha con sus ingresos y un grave 57 por ciento tiene oscuras perspectivas con respecto al futuro profesional. Como parte del proceso de ampliación tecnológica, internet también empieza a convertirse en instrumento de trabajo y formación. Esta tendencia está demostrada con las permanentes consultas a la biblioteca virtual del Consejo y la actividad incesante de la "lista de discusión". Sin embargo, no es un gran porcentaje de profesionales el que accede a ese medio electrónico. La tercera parte lo usa habitualmente, el 40% sólo en ocasiones y el 18 por ciento no cliquea jamás. Esta última tendencia se da en los mayores de 51 años y en los habitantes de la zona del noroeste. MO Médico Oftalmólogo Año 14, Nº 2, mayo de 2001
A poco de asumir, el ministro de Educación, Andrés Delich, se metió con un tema candente: abrió la polémica en torno de revisar los cupos de ingreso a la universidad pública. En el camino encontró a aliados y detractores, pero insistió en "examinar" diversos aspectos de la formación académica donde figura, en un crítico primer plano, la medicina. "Debe existir una lógica de planificación mínima –destacó el Ministro–, porque el sistema universitario ha crecido en forma caótica en estos últimos años. ¿Cuántos estudiantes debe tener una facultad para rendir efectivamente? Ese es el primer problema, por eso debo poner algún tipo de límite". Para instrumentar esos cambios, el funcionario constituyó por resolución del 3 de mayo de 2001 una Comisión de Reforma de Educación Superior, cuyo presidente es el médico Hugo Jury, quien pocas semanas atrás fue el ministro renunciante por los recortes de López Murphy. La carta orgánica de esa delegación, a la que MO tuvo acceso, plantea, en su párrafo segundo, el "incremento de la retención y graduación" y especifica que tratará el "estudio y puesta en marcha en cada universidad de un sistema de admisión de estudiantes que incremente la retención del primer año, eliminando las causas del abandono temprano". |
||||||||||||
|
El ministro, que ante la vacante "saltó" desde su lugar de vice para ocupar la titularidad de la cartera, ejemplificó su postura con la carrera de Medicina, donde, dijo "es necesario poner restricciones porque existen ciertas capacidades y limitaciones para enseñar con calidad. El ingreso es uno de los instrumentos de la política educativa. Y, depende de cómo se use, puede ser como el bisturí: puede curar, pero también puede asesinar". |
|
|
||||||||||
|
Entre las universidades públicas con mayor matrícula, la UBA y la Nacional de Rosario siguen defendiendo el ingreso irrestricto. La Universidad de Córdoba, en cambio, implementó un cupo de 600 vacantes y la Universidad Nacional de La Plata impuso un curso de nivelación. Con Jury a la cabeza, la nueva comisión se encargará de: "Establecer requisitos de acreditación de las carreras de grado. Conformar una reglamentación que asegure tanto los derechos como obligaciones de los estudiantes. En particular los requisitos de alumno regular, de permanencia y de regularidad. Revisar la totalidad de los planes de estudio, fijando con claridad la extensión real e impidiendo que un estudiante de dedicación completa deba cursar más de una cierta cantidad de horas. El reconocimiento de créditos al estilo de las universidades americanas o de la Unión Europea" y otros puntos que podrían modificar la Ley de Educación Superior. Esta norma se aprobó en julio de 1995 y generó debates y resistencias por parte de los estudiantes. Entre otros puntos, habilita a las facultades con más de 50 mil alumnos a establecer su propio sistema de ingreso. MO Médico Oftalmólogo Año 14, Nº 2, mayo de 2001 ISSN 1515-4785 © Consejo Argentino de Oftalmología Volver a la tabla de contenido |
||||||||||||
|
|
|
|
||||||||||