Publicación del Consejo Argentino de Oftalmología
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ISSN 1515-4785

 Año 14 Nº 2, mayo de 2001


Diferencia entre Nevus Coroideo y Melanoma Coroideo
por Miguel A. Materin
médico oftalmólogo

Identificación de los tumores y alternativas para el diagnóstico

El nevus coroideo es probablemente el tumor intraocular más frecuentemente observado en la práctica oftalmológica; se calcula que incide entre el 5 y 7% de la población general. El melanoma de coroides es el tumor intraocular primario maligno más frecuente en la edad adulta. Su incidencia es de 7,5 casos por millón de habitantes. Afecta a hombres y mujeres por igual y es poco común en menores de 30 años. Es 8 veces más frecuente en la raza blanca.

El melanoma uveal constituye el 12% del total de los melanomas (incluyendo los cutáneos) y el coroideo representa el 80% de los uveales.
Es importante resaltar que hay otras lesiones pigmentadas y no pigmentadas que deben ser diferenciadas del melanoma, además del nevus coroideo. Por ejemplo, los melanocitomas, las lesiones del epitelio pigmentario retinal, los tumores del epitelio pigmentario retinal y hamartomas combinados de la retina y el epitelio pigmentario retinal, metástasis coroideas, angiomas coroideos, osteomas coroideos, etc.

 




Melanoma coroideo

Dentro de las lesiones pigmentadas del fondo de ojo que afectan la coroides, debemos diagnosticar cuáles son malignas, melanomas uveales y adenocarcinomas del epitelio pigmentario retinal, y cuáles son benignas; resaltando que aún éstas últimas deben ser controladas periódicamente, de por vida.

Las características clínicas de estos tumores permiten hacer un diagnóstico con muy bajo margen de error para melanomas medianos o grandes (menos del 2% según el Collaborative Ocular Melanoma Study Group [C.O.M.S.]). El principal problema se presenta cuando estamos frente a un tumor al que no sabemos si denominarlo nevus grande o melanoma pequeño (menos de 3 mm de espesor).

 



Nevus coroideo

La oftalmoscopía binocular indirecta sigue siendo el estudio más importante para el diagnóstico diferencial de estas lesiones, ya que la ecografía pierde valor cuando el tumor es menor de 2 mm y la RFG es más útil para reconocer otras patologías.
Un nevus sospechoso es la lesión más difícil de diferenciar con un melanoma. Si bien no hay una característica clínica patognomónica, hay una serie de signos que pueden ser de utilidad para el diagnóstico diferencial entre nevus y melanoma.
El nevus es un tumor plano o ligeramente sobreelevado, pigmentado, a veces amelanótico, con bordes mal definidos. Su tamaño varía entre 0,5 y 10 mm de diámetro y su espesor no supera los 2 mm, en la gran mayoría de los casos. El melanoma, por su parte, suele tener un espesor mayor a los 2 mm.
En el nevus es común la presencia de drusen en la superficie tumoral, así como también los cambios en el epitelio pigmentario retinal (metaplasia fibrosa).

Diagnóstico

Ambas lesiones pueden tener pigmento naranja sobre la superficie tumoral; en el nevus tiene límites más precisos y los depósitos son más pequeños, mientras que en el melanoma, no tiene límites definidos, se encuentra más disperso y es de mayor tamaño.



Hay lesiones pigmentadas y no pigmentadas que deben ser diferenciadas del melanoma, además del nevus coroideo.

Tanto los nevus como los melanomas pueden tener asociado un desprendimiento de retina exudativo. El fluido subretinal de un nevus será un pequeño acúmulo de líquido adyacente a la lesión. Por otro lado, en el caso de un melanoma, el desprendimiento será como el del nevus, o más bulloso, pudiendo presentarse con algo de pigmento naranja. Tradicionalmente se ha dicho que para estos tumores pequeños el único signo clínico diagnóstico es el crecimiento del tumor; sin embargo, trabajos de Shields y colaboradores han postulado que una vez demostrado dicho crecimiento, el desarrollo de metástasis es mucho más probable que en los casos en que la lesión no crece. El objetivo es hacer un diagnóstico lo más precoz posible.

Los factores clínicos de riesgo de metástasis son: 1) tumor de más de 2 mm de espesor; 2) cercanía o contacto con el nervio óptico; 3) presencia de síntomas visuales; 4) crecimiento comprobado de la lesión. Se advierte que no podemos prevenir en ninguno de los tres primeros puntos, pero sí antes de que el tumor crezca.

 


Realizar un diagnóstico diferencial entre nevus coroideo y melanoma coroideo dependerá del tamaño, localización y características morfológicas del tumor

Por lo tanto, son los factores de riesgo de crecimiento los que adquieren importancia en el diagnóstico precoz de melanoma.
Estos factores son: 1) presencia de síntomas visuales; 2) desprendimiento de retina exudativo; 3) pigmento naranja; 4) tumor cercano o en contacto con el nervio óptico; 5) espesor tumoral mayor de 2 mm.
Cuando están presentes los cinco factores, el tumor tiene 26 veces más chances de crecer, y por lo tanto de provocar metástasis.

En síntesis, realizar un diagnóstico diferencial entre nevus coroideo y melanoma coroideo dependerá del tamaño, localización y características morfológicas del tumor. Para melanomas medianos o grandes, la oftalmoscopía binocular indirecta, la ecografía y en menor grado la RFG, harán en conjunto un diagnóstico con muy bajo margen de error. Son los tumores pequeños, de menos de 3 mm de espesor, los que presentan más dificultades diagnósticas. Se debe pensar con criterio oncológico: en primer lugar se encuentra la vida del paciente; en segundo, el ojo como órgano y recién en tercer lugar la visión; por ese motivo es que tenemos en cuenta los factores de riesgo de metástasis y crecimiento para realizar diagnóstico y tratamiento precoces.


Lecturas sugeridas

- Shields, J. A.; Shields, C. L. Intraocular tumors: a text and atlas. Philadelphia: W. B. Saunders, 1992, p. 171-206.
- Shields, J. A.; Shields, C. L. Atlas of intraocular tumors. Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins, 1999.
- Malignant choroidal melanoma (clinical review). Clinical Eye and Vision Care 9 (1997): 23-33.
- Shields, C. L.; Shields, J. A.; Cater, J. [et al]. Transpupillary thermotherapy for choroidal melanoma. Ophthalmology 105 (1998): 581-590.
- The Collaborative Ocular Melanoma Study Group. Mortality in patients with small choroidal melanoma. COMS report nº 4. Arch. Ophthalmol. 115 (1997), p. 886-893.
- Oosterhuis, J. A.; Journee-de Korver, H. G.; Kakebeeke-Kemme, H. M. [et al.]. Transpupillary thermotherapy in choroidal melanomas. Arch. Ophthalmol. 113 (1995): 315-321.
- Shields, C. L.; Shields, J. A.; Kiratli, H. [et al.]. Risk factors for growth and metastasis of small choroidal melanocytic lesions. Ophthalmology 102 (1995): 1351-1361.
- Augsburger, J. J.; Schroeder, R. P. [et al.]. Clinical parameters predictive of enlargement of melanocytic choroidal lesions. Br. J. Ophthalmol. 73 (1989): 911-917.
- The Collaborative Ocular Melanoma Study Group. Factors predictive of growth and treatment of small choroidal melanoma. COMS report no. 5. Arch. Ophthalmol. 115 (1997): 1537-1544.
- Shields, C. L.; Cater, J.; Shields, J. A. Combination of clinical factors predictive of growth of small choroidal melanocytic tumors. Arch. Ophthalmol. 118 (2000): 360-364.  


MO Médico Oftalmólogo Año 14, Nº 2, mayo de 2001
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Laboratorio en ojo seco
por Alejandro Berra (bioquímico) y Alejandro J. Aguilar (médico oftalmólogo)

La vinculación clínica entre patologías y su manifestación simultánea hacen indispensable un diagnóstico certero y diferencial. En este sentido, el laboratorio de superficie ocular es un aliado fundamental del médico oftalmólogo.

Millones de personas de todo el mundo consultan al oftalmólogo por síntomas inespecíficos como sensación de cuerpo extraño, ardor y enrojecimiento. La mayoría de ellas presentan el break up time (BUT) disminuido y el test de rosa de bengala positivo; lo que puede llevar a que sean diagnosticados como portadores de ojo seco. Si bien la disminución del BUT y la positividad del rosa de bengala son indicadores de ojo seco, otras alteraciones de la superficie ocular como la conjuntivitis tóxica por uso prolongado de fármacos tópicos o la conjuntivitis alérgica pueden producir los mismos síntomas y alteraciones en las mencionadas pruebas de diagnóstico. Es un hecho, además, que el ojo seco puede estar presente en un paciente alérgico, como así también en un portador de conjuntivitis tóxica; es decir que puede ser considerado como un verdadero síndrome, particular y aislado, o como un signo y síntoma de otras enfermedades que comprometen a la superficie externa del ojo.

Los mecanismos fisiopatológicos de cada una de estas enfermedades son diferentes: ojo seco, hiperosmolaridad del film lagrimal, disminución y posterior ausencia de células caliciformes vinculable al descenso del glicógeno epitelial, conjuntivitis alérgica, entrada de alergeno y unión a la IgE de la superficie del mastocito con su consiguiente cascada degranulatoria con liberación de mediadores químicos vasoactivos e inflamatorios, conjuntivitis tóxica, disminución en la secreción de lípidos por las glándulas de meibomio y desaparición de las células caliciformes con su consecuente desequilibrio en la producción de mucus.



Citología de impresión sin alteraciones, clase 0, densidad normal de células caliciformes (PAS positivas, rojas) y células epiteliales normales.

Sin embargo, el correlato común y final de cada una de ellas es la pérdida de la homeostasis de la superficie ocular.De esta manera, la vinculación clínica entre todas estas patologías y muchas veces su manifestación simultánea en un mismo individuo, han hecho indispensable un diagnóstico certero y diferencial entre las mismas.

Es así como la tríada básica (break up time, rosa de bengala, test de Schirmer) fue evolucionando hasta hacer cada vez más necesaria la implementación de nuevas y modernas técnicas que permitan llegar al correcto tratamiento de esos pacientes. En este sentido, el laboratorio de superficie ocular es un aliado fundamental del médico oftalmólogo.

Muestreo

En los últimos años hemos adaptado varias técnicas de laboratorio para que la toma de las muestras oculares sea simple e incruenta. Algunas de estas pruebas, que pueden ayudar al diagnóstico, son:



Citología de impresión de un paciente con ojo seco severo, ausencia de células califormes y células epiteliales con metaplasia escamosa.

Osmolaridad lagrimal: Se efectúa con microosmómetros especiales que miden 0,1 m l de lágrimas (1 gota de frasco gotero contiene aproximadamente 50 m l). Esta determinación es un excelente marcador para ojo seco, debido a que en casi todas sus formas, la osmolaridad está aumentada.

Lactoferrina y lisozima lagrimal:. Son exámenes de laboratorio para evaluar la calidad lagrimal. Cuanto más severo es el ojo seco, más disminuidas estarán estas pruebas. En pacientes con síndrome de Sjögren estas dos determinaciones están sumanente bajas.

IgA secretora lagrimal: Es la inmunoglobulina predominante en las secreciones externas. Previene la adherencia de bacterias a la superficie de la mucosa, neutraliza virus y toxinas en el film lagrimal, regula el desarrollo de la flora normal y previene la potencial colonización por flora patógena. Los pacientes con conjuntivitis virales –por clamidias o por bacterias— presentan a la IgA lagrimal aumentada.

IgE lagrimal: Es un excelente marcador de alergia ocular. Aproximadamente el 70 por ciento de los alérgicos oculares tienen la IgE lagrimal aumentada. Cuando el paciente tiene alergia sistémica, en que el ojo es uno de los órganos de choque, la IgE sanguínea y lagrimal generalmente están aumentadas, mientras que si la alergia es sólo ocular, la IgE sanguínea será normal y la lagrimal, aumentada.

Citología de impresión: Es un examen para evaluar la capa superficial de células de la conjuntiva. La técnica para obtener las muestras es por impresión sobre acetato de celulosa, que tiene la propiedad de adherir la capa superficial de células de la conjuntiva, sin que sea traumático para el paciente. Los pacientes con ojo seco tienen, de acuerdo con la severidad del cuadro, una disminución o ausencia de células caliciformes asociada muchas veces con metaplasia de células epiteliales. Los individuos con conjuntivitis alérgicas tienen células caliciformes en cantidad normal o aumentada, células epiteliales sin alteraciones y frecuentemente se observan eosinófilos. En pacientes con irritación ocular por uso prolongado de fármacos tópicos y con meibomitis, es típico encontrar una disminución importante de células caliciformes y células epiteliales sin metaplasia pero con ruptura de las uniones intercelulares.

Bibliografía

Aguilar, A.; Berra, A. Ojo seco: manual sobre fisiopatogenia, diagnóstico y tratamiento. Buenos Aires: Ediciones Científicas Argentinas, 1999, p. 125-150.

Berra, A. Diagnóstico de laboratorio en pacientes con ojo seco. Montreal: Medicöpea International, 2000, p. 69-75.

Berra, I.; Aguilar, A.; Berra, A. Clinical and laboratory tests in patients with dry eye, allergic conjunctivitis and dry eye plus allergic conjunctivitis. Association for Research in Vision and Ophthalmology (ARVO), 1999.

Aguilar, A. J.; Fonseca, L. M.; Croxatto, J. O. Sjögren’s syndrome: a comparative study of impression cytology of the conjunctiva and the buccal mucosa and salivary gland biopsy. Cornea 10 (1991): 203-206.


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Radiografía del excímer. Aspectos técnicos del excímer láser (primera entrega)
por Mario Bershadsky, ingeniero mecánico

Este es el primero de cuatro artículos que presentarán, en forma detallada y cuidadosa, las características y usos de una práctica quirúrgica que fue atravesando etapas de desarrollo: desde el anonimato absoluto, hace quince años, hasta la producción de grandes y novedosos avances en la oftalmología.

El término excímer se obtiene de la combinación de las palabras inglesas "excited" y "dimmer". En un comienzo fue utilizado para describir una molécula excitada con dos átomos iguales (un dimmer). Cuando en 1976, IBM desarrolló el primer láser de gas noble-halógeno utilizó este nombre para designarlos, el cual se sigue usando a pesar de que estos láseres utilizan como medio activo una combinación de dos elementos diferentes en lugar de un dimmer.
Si bien hace quince años esta palabra era prácticamente desconocida, a partir de ella se produjeron muchos avances en la oftalmología, cuyos aspectos técnicos trataremos de reseñar aquí.

Fotoablación

El efecto de la emisión láser sobre la materia depende esencialmente de tres factores: la longitud de onda, la densidad de energía (fluencia) y la duración de la emisión.
El elemento principal en lo referente al efecto ablativo es la longitud de onda de la emisión. La profundidad de la ablación depende directamente del grado de absorción de la energía emitida por parte del material o tejido (en este caso el estromal).
Se ha encontrado particularmente que la absorción de estos tejidos es muy alta en el ultravioleta cercano (<300 nm). Por ejemplo, la absorción en el estroma corneal para una longitud de onda de 193 nm es del orden de un micrón cuando la fluencia es mayor a 50 mj/cm2.
El efecto de la fotoablación puede explicarse resumidamente: la energía de cohesión química de la mayoría de los componentes orgánicos es de 2 a 6 eV. La energía de cada fotón del láser de excímer es ArFl es de 6.4eV, la cual es suficiente para destruir compuestos orgánicos, dando como resultado un plasma de materia ionizada. Los fragmentos atómicos y submoleculares son calentados por la energía residual del pulso, haciendo que la materia convertida en fase gaseosa recalentada sea eyectada del área tratada a velocidades supersónicas (lo que provoca un sonido muy particular durante la ablación). La característica crucial de este proceso es que los tejidos son removidos casi sin dejar residuos y con un muy pequeño daño térmico en el tejido restante.

Generación

Para generar un láser hacen falta tres componentes básicos: una cavidad resonante, un medio activo y una excitación. La cavidad resonante es el recipiente donde se encuentra el medio activo. Tiene dos espejos opuestos y paralelos, uno de reflexión total y otro semiespejado por donde se produce la emisión láser. El medio activo puede ser un sólido, un gas y hasta un líquido. La excitación puede ser eléctrica o luminosa, continua o pulsada.
Los excímeres son láseres de estado gaseoso, excitados eléctricamente y pulsados. El gas tiene una vida muy corta dentro de la cabeza excímer ya que éste se contamina con los materiales de los electrodos que generan la alta tensión (excitación). Para prolongar la vida del gas se lo hace circular por medio de una turbina interna. La longitud de onda para ablacionar tejido corneal determinada por todos los fabricantes es 193 nm, que se obtiene utilizando gas argón fluorado como medio activo. La frecuencia de disparo oscila entre 5 y 200 hz, según el fabricante.

No todos los excímeres son iguales. Existen dos características rectoras que limitan la utilidad: la homogeneidad del láser y su fluencia. Los excímeres pueden ser homogéneos o no-homogéneos. Los primeros proveen una densidad de energía constante a todo lo largo de sección. Los rayos no-homogéneos pueden ser irregulares, gausianos o gausianos inversos. Un rayo irregular no presenta un patrón uniforme de energía, uno gausiano libera mayor energía en el centro y menos alrededor de los bordes, mientras que uno gausiano inverso libera menos energía centralmente.
Para el caso particular de la ablación corneal sería óptimo un rayo homogéneo para así poder remover igual cantidad de tejido a lo largo del área afectada. Lamentablemente los excímeres son por naturaleza no-homogéneos y requieren sofisticados sistemas de transmisión ópticos para ser útiles en cirugías refractivas.

El excímer oftalmológico

Para obtener un excímer de uso refractivo se debe contar además con un hardware complejo. El excímer oftalmológico está compuesto por los siguientes componentes: la cabeza láser, el sistema de gases, el sistema de delivery y el microscopio. Otro importante subsistema que debemos tener en cuenta es el de control de la fijación. Ya hablamos de la cabeza láser, donde se produce la emisión, así como también de la necesidad del cambio de gases. Esto último se logra con el sistema de gases —por lo general, automático—. El sistema no sólo garantiza el ciclo de vaciado y llenado de la cabeza, sino que lo hace sin contaminar al gas fresco por el de desecho. Incluye a las botellas en un compartimento interno totalmente estanco para evitar la contaminación del ambiente (el argón fluorado es altamente tóxico). La etapa de vaciado cuenta con filtros halógenos que retienen las partículas de fluoridro del gas desechado con el objeto de expulsar al ambiente solo la parte no contaminante. Todos los fabricantes usan prácticamente el mismo concepto para el cambio de gases, con algunas variaciones de diseño y/o gases, ya que en algunos equipos se utiliza helio como "gas de limpieza".
Los sistemas de fijación han evolucionado de la mano del avance de los sistemas de delivery, los cuales dan origen a las diferentes generaciones de excímeres.

Continuará en la próxima edición.


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