Publicación del Consejo Argentino de Oftalmología
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ISSN 1515-4785

 Año 14 Nº 3, julio de 2001


XXIII Congreso Panamericano
Los ojos sobre Buenos Aires

Comienza la gran reunión bianual de la medicina ocular y se desarrolla por primera vez en la capital argentina. Asistirán médicos de los 34 países de América.

 

La ciudad de Buenos Aires será por primera vez en la historia sede del Congreso Panamericano de Oftalmología que organiza la Asociación Panamericana de Oftalmología. Se desarrollará en las instalaciones del Sheraton Hotel y ofrecerá un despliegue de actividades de carácter académico y social.

La reunión bianual de oftalmólogos comenzará el domingo 22 de julio, desde las 8, y se extenderá hasta el 25. Además de las jornadas de pre-congreso que irán desde el jueves 19 hasta el sábado 21, día en que se realizarán cursos de sociedades satélite de la Panamericana.

Como lo viene haciendo desde 1940, la edición XXIII del Congreso Panamericano de Oftalmología presentará a los más destacados profesionales de la medicina ocular, que expondrán sus métodos, avances y desarrollos. En el marco de esa actividad académica, el congreso estableció seis Conferencias magistrales, que serán dadas por figuras relevantes de la oftalmología mundial y de las cuales MO anticipa en exclusiva un resumen de cinco de ellas (ver recuadros aparte).

 

Especialistas

De esta forma, el oftalmólogo chileno Juan Verdaguer, profesor de la Universidad de Chile y Universidad de los Andes y director académico de la Fundación Oftalmológica Los Andes abrirá la serie de conferencias el 22 de julio, en que expondrá los avances en el diagnóstico y tratamiento de la degeneración macular asociada con la edad. Para ese mismo día está designada la exposición del doctor Joaquín Barraquer, que es Catedrático de Cirugía Ocular y Cirujano-Director del Centro de Oftalmología Barraquer, en su país de origen: España. Barraquer se explayará acerca de la reacción a los homoinjertos, fundamentado con el seguimiento personal de nueve casos.

El 23 será también un día compartido. El especialista argentino en estrabismo y oftalmología infantil, Alberto Ciancia, dedicará su espacio magistral a la esotropia infantil y su evaluación posquirúrgica. Francisco Contreras Campos, oftalmólogo limeño y presidente de la Sociedad Peruana de Oftalmología, tendrá a su cargo una exposición ambiciosa: retos y opciones de la oftalmología en Latinoamérica.

El 24 de julio, el director del Cole Eye Intitute-The Cleveland Clinic de los Estados Unidos, Hilel Lewis, planteará los resultados alcanzados en su permanente investigación sobre la traslocación macular. La DMRE es un tema que obsesiona a Lewis y que lo llevó a realizar infinidad de estudios y propuestas alternativas, publicadas en diversos órganos de difusión científica, como puede verse en el primer número de MO de este año.

El 25 de julio, último día del Congreso Panamericano, el doctor Daniel Weil, jefe de la Sección Órbita y Plástica Ocular del Hospital de Clínicas de Buenos Aires, cerrará la serie de conferencias magistrales presentando nuevos avances fisiopatológicos en traumatismos orbitarios, en el marco del Relato anual de la Sociedad Argentina de Oftalmología.

Weil es un asiduo colaborador de MO, tanto en temas científicos como culturales, como puede apreciarse en el presente número.

El congreso contará además con alrededor de 400 exponentes que brindarán 20 simposios, 140 cursos, pósters y videos científicos, con espacio de discusión y premios. Por esto motivo es que la SAO y el Consejo decidieron suspender su curso anual para dar lugar a este evento.

 

Visión

Teniendo en cuenta que la actual situación del médico no se ve afectada sólo por la formación, el Consejo Argentino de Oftalmología tiene programado dar un simposio sobre la medicina y su relación con las empresas financiadoras de salud. Se llevará a cabo el último día del congreso a las 10:30. Su coordinador será el doctor Hugo Nano y el panel lo integrarán el médico local Omar López Mato y los extranjeros Richard Parrish y Bruce Spivey. Este simposio sin precedentes en el país planteará como eje fundamental el surgimiento del management care, programa de salud que permite abaratar los costos. Entre otros temas, figura la concentración de afiliados de medicina prepaga, la rentabilidad, el gasto por afiliado y el planteo de que "los objetivos de los médicos y de las financiadoras no son los mismos". Como lo expresa el mismo programa "la medicina tradicional ha roto el binomio médico-paciente y se a convertido en un trinomio médico-paciente-financiadora".

El doctor Nano también presidirá el IV Congreso Panamericano de Prevención de Ceguera, que se efectuará dentro del marco pre-congreso Panamericano (ver aparte) el 20 de julio y está auspiciado por la Organización Mundial de la Salud.

Los cientos de médicos que se encuentren en Buenos Aires podrán participar también de actividades sociales, más allá de la apertura formal del sábado 21 a las 19. Está agendado un concierto en el histórico Teatro Colón el 23 de julio y diversos tours por la ciudad. Para aquellos que prefieran organizar su propia agenda, MO presenta en este número un recorrido fotográfico de la Capital argentina.

 

Historia

Los Congresos son obra de la Asociación Panamericana de Oftalmología desde 1940. Ese primer evento tuvo lugar en Cleveland, Ohio, en los Estados Unidos y la presidencia entonces la ostentaba Harry S. Gradle.

El comité ejecutivo de esta nueva edición lo preside el doctor Gustavo Piantoni y lo acompañan los doctores Mario Pérez Genovesi, Angélica Damel, Carlos Stefani, Carlos Guisasola, Arturo Alezzandrini (h), Jorge Malbran y Ricardo Wainsztein.

Pero no es la primera vez que la Argentina es anfitriona. En 1968 se realizó el XIII Congreso en la ciudad de Mar del Plata, bajo la presidencia del doctor Alejandro Salleras.

El secretario general de ese comité era Enrique Malbran, padre del actual secretario. Y quien es hoy presidente del Consejo Argentino de Oftalmología, Dr. Ricardo Dodds, integró en aquel tiempo el cuerpo de vocales.

Algunas de las presentaciones científicas y debates ulteriores de ese congreso fueron glaucoma maligno, tratado por Raúl Reca; cámara anterior rasa-astigmatismo proliferación epiteliar, por Paulo Filho; pérdida de vítreo, ruptura del cristalino, luxación y subluxación del cristalino, por Jaime Solares Zamor y complicaciones en la extracción de cataratas en los niños, expuesto por Enrique Cipriani, entre otros grandes temas. 

 


MO Médico Oftalmólogo Año 14, Nº 3, julio de 2001
ISSN 1515-4785
© Consejo Argentino de Oftalmología

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Entrevista a Miguel Fernánez Vigil
"El ideal es que las sociedades médicas nos copien"
por Christian Boyanovsky
periodista

 

El presidente de la Asociación Argentina de Anestesiólogos revela cómo se sustenta lo que él denomina un "gremio muy particular". La entidad se erigió a raíz de un problema sindical y hoy constituye uno de los gremios médicos más unidos.

 

-Hace muy poco, los oftalmólogos tuvieron la experiencia de un trabajo estadístico inspirado en el realizado por ustedes. En su caso, ¿qué resultados obtuvieron y en qué los aplicaron?

-Arrojó un resultado muy contundente el cual manifestaba que en este momento no hacen falta en el país más anestesiólogos. Uno de los caballitos de batalla de las autoridades es formar cada vez más médicos, porque dicen que faltan y sabemos perfectamente que eso no es así. El discurso era que no había anestesiólogos para cubrir las plazas laborales y nosotros comprobamos científicamente que hay anestesiólogos subocupados y desocupados. Lo que pasa es que los hospitales no se pueden cubrir porque los sueldos que pretenden pagar son magros.

-¿Había también en el país mala distribución de profesionales?

-Claro, había mucha concentración en Buenos Aires. Lo que corresponde es alrededor de un anestesiólogo cada 100 mil habitantes. Nosotros estamos en uno cada 70 mil. En Capital Federal seguramente hay uno cada 45 mil y en algunos sectores donde se produce la mayor concentración está en uno cada 25 mil.

Y el estudio nos sirvió inclusive para determinar con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que no queremos un número indiscriminado e innecesario de residentes. Hace seis años desde esta institución formábamos a 180 residentes por año. Actualmente, ese cupo es de 12. Y se pudo hacer con el sustento científico que demostró que no era necesario formar más.

-¿Bajó el número de egresados?

-No, no. Se repartirán en otras especialidades. Anestesia no es de las más requeridas, pero tenía un número de pedidos importante. Esto sucede porque el número de egresados por año es enorme y la realidad es que no son necesarios. Tal vez llegó el momento, como en otros países más serios, de cerrar la facultad de medicina o acotar su ingreso a un número que sea viable.

-¿Qué significa para usted formar un médico que no va a tener salida laboral?

-Nos parece completamente antiético darle cabida a un médico en el mercado cuando realmente no la hay. Hoy, es insólito, pero un médico está ocho, diez, quince años trabajando gratis en un hospital como becario o concurrente. Es muy fácil decir "ingreso irrestricto", pero creo que el trabajo irrestricto no existe. Los médicos somos los indicadores de por qué no formarlos. Tenemos que ser, al menos, partícipes de la discusión.

-Luego de la reducción de las residencias, ¿qué cambios empezaron a notar?

-El curso de especialista se hace en la Asociación y nosotros tenemos un convenio de hace más de diez años con la Universidad de Buenos Aires para otorgar el título de especialista; es decir, la Asociación de Anestesiología es Cátedra de Anestesia. Este año terminan los residentes de cuarto año —porque nuestra residencia es de cuatro años— y son 36 alumnos. Pero los de tercero, segundo y primero ya son 12. Y este año entran sólo doce.

-¿Cree también que la superpoblación es la causa madre de todos los conflictos?

-Sí. Sin ninguna duda. Se calculan alrededor de cuatro mil médicos egresados y las vacantes para residencia no llegan a 500. Es decir que sólo el 12 por ciento se formará correctamente. Hoy está aceptado en el mundo que, sacando raras excepciones, la única formación correcta es la residencia médica. En anestesia, el médico que no termina la residencia no puede acceder a su título habilitante.

 

Acción

-¿Cómo logró la Asociación unificar el criterio de todos los anestesiólogos?

-Esta institución tiene 55 años. Es tan importante el reconocimiento que tenemos en el mercado gremial como en el científico: tenemos un simulador de anestesia, único en Latinoamérica, que costó más de 300 mil dólares. Tenemos el primer curso de especialista en dolor, que es un posgrado de dos años. Y por supuesto, el desarrollo gremial es también muy importante. Esto empezó con un problema gremial cuando se sacó a un médico de un hospital sin sumario previo. Se hizo una huelga médica liderada por anestesiólogos, así que nosotros lo fuimos heredando y somos continuadores de la política inicial. Tomamos un nivel de defensa gremial que hace que estemos muy unidos. Prácticamente, todos los anestesiólogos de Capital y Gran Buenos Aires están afiliados en forma totalmente voluntaria. Porque hay anestesiólogos que están fuera de la institución, e inclusive hay otros que, después de un correspondiente sumario, fueron expulsados.

-Repecto de eso, ¿cómo se maneja el tribunal de ética?

-Tenemos un estatuto que contempla las faltas éticas del que somos custodios acérrimos. Por ejemplo, el desplazamiento del lugar de trabajo, ofrecerse por menores honorarios; para nosotros son faltas éticas graves. Cuando hay un problema gremial, se hace un sumario y se investiga. La Comisión directiva tiene la posibilidad de aplicar una sanción y el sancionado puede pedir una revisión al Tribunal de honor, que es un estamento superior. Pero a su vez tiene una tercera opción, que es la Asamblea de fin de año. Esa sí, es soberana e inapelable.

-En algunos aspectos funcionan como un sindicato y, sin embargo, ante la ley son una asociación científica, ¿cómo se combinan ambas cuestiones?

-Es verdad que somos un gremio particular. Ninguno vive del gremio, lo que nos diferencia, en gran parte, de los gremialistas en general. Pero nuestros cargos son rentados. Yo, como presidente, cobro. Se ha decidido en Asamblea que mi tiempo vale y de alguna manera se tiene que compensar lo que dedico a la institución; es también una manera de poder exigir. Pero yo no vivo de esto, sino de hacer anestesia. Si me voy de vacaciones un mes, cobro cero peso. Y también pusimos un tope a lo que se percibe para que no me dedique a vivir de esto.

-¿Hay bandos políticos consolidados que disputen el poder?

-Desde que empezó la Asociación la gran mayoría de las elecciones fueron con lista única. Pero desde hace cinco períodos se presentan dos listas. Hace seis años nosotros éramos la lista opositora. No sé qué pasará este año, es probable que se presente una segunda lista.

-¿Qué fallas políticas advirtió en la institución en los últimos tiempos?

-Siempre quedan cosas por resolver. La medicina está cada vez más conflictiva, las obras sociales pagan cada vez menos, se prolongan los tiempos y nuestra preocupación es despegarnos del mercado, porque el ideal para nosotros es que las sociedades médicas nos empiecen a copiar.

 

Condiciones

-¿Cómo puede trasladarse esa experiencia?

-Es totalmente posible, pero lo que a veces impide esto es la misma gente que dirige las sociedades médicas, que no siempre son representativos de quienes integran la especialidad. No porque no quieran, sino porque a veces no se interesan de los problemas cotidianos de los médicos y yo creo que el problema alcanza a todos. Ahora, el médico no tiene ningún poder de decisión. Hace poco se mostró un aviso que pedía médico a cinco pesos la hora. Eso afecta a la gran mayoría de nosotros. Hoy un prepago impone las condiciones del juego.

-¿Lograron que no les impongan esas condiciones?

-Tenemos un diálogo permanente tanto con las obras sociales como con las prepagas, pero diría que eso que en otros tiempos estaba más aceitado, hoy es difícil mantenerlo. Debo firmar alrededor de cien cartas documento por semana y tenemos no menos de cincuenta entrevistas gremiales. Es una lucha continua en la que, cuando te dormís, te pasaron por encima. Tal vez el resto de las sociedades médicas no estén entrenadas, pero se puede hacer muy fácilmente. ¿Cómo? Concientizando al médico con la autodefensa. Recuerdo que una vez el doctor (Ricardo) Dodds me preguntó si cobrábamos todos el mismo honorario. Y sí, lo que hacemos es cobrar de acuerdo con la categoría del cliente. Es decir, no es lo mismo Medicus que el PAMI. Una vez pactado, todos los anestesiólogos cobramos lo mismo. Lo que pasa es que un mejor profesional podrá acceder a los mejores prepagos porque son los que exigirán mayor experiencia y currículum y el resto de los médicos, por ahí, compiten por ofrecer más barato.

Cuando tuvimos un pleito con Galeno-Life (ver Medidas...) recuerdo que uno de los gerentes –que no era médico– me mostró un montón de sobres donde estaban cotizando, casualmente en el tema oftalmológico, la operación de catarata con lente intraocular. Me mostró que iban a tomar como referencia los más bajos. Eso es lo que pretenden ellos, que por necesidad se cobre cada vez más bajo.

-¿Hasta qué punto hay profesionales que son partícipes de esa situación?

-Lo que pasa es que si una sociedad médica no te defiende, no podés ser el Quijote del mercado. Lo único que veo es que los médicos tenemos que estar unidos y tenemos poner un honorario ético. Porque cinco pesos la hora no es ético.

-¿Cómo logran alentar a todos los médicos —que en general están ocupados en temas científicos— a tomar acciones gremiales más bien radicalizadas?

-Yo creo que todos somos seres humanos y uno hace, en última instancia, lo que le conviene. Pensar líricamente que el anestesiólogo quiere a la institución, no lo creo. Lo que tiene que ver el médico es qué le conviene al ser miembro de tal o cual sociedad y el anestesiólogo sabe cuánto le conviene estar acá. Yo soy un convencido de que el anestesiólogo gana lo que gana por estar aquí. Unidos logramos que la defensa sea mucho más sencilla, entonces el médico ve que al salir de este ámbito no obtiene muchos beneficios.

-¿Cómo se organiza la Asociación a nivel ejecutivo?

-Tenemos un accionar continuo: la Comisión directiva se reúne semanalmente y hay reuniones gremiales dos veces por semana. Todo se instrumenta a través de secretarías. Hay Secretaría general, gremial, científica y de recursos humanos. En la Secretaría gremial, por ejemplo, trabajan quince personas. Y cada sector tiene su personal rentado; en la institución trabajan cien personas. Tenemos un gasto fijo de unos 400 mil pesos mensuales y facturamos 10 millones, porque casi todos los anestesiólogos facturan a través de la institución. Por eso digo que somos muy unidos, pero ante todo, hay una cuestión de conveniencia.

 

El recurso económico

Miguel Fernández Vigil es presidente de la Asociación de Anestesiólogos desde 1999 y su mandato finaliza este año. Hace seis que participa en la Comisión directiva, ocupando los cargos de vocal y vicepresidente.

Su experiencia le hace considerar que en toda sociedad médica "es muy importante la solvencia económica. Cuando hay un conflicto, hace falta una asesoría legal o una solicitada en los diarios. Nosotros tenemos tres abogados, cuatro contandores, cien personas trabajando, la sede física, el simulador, fotocopias gratuitas para los socios, eso se logra sólo con el recurso económico y es todo de los socios, no tenemos un peso de subvención".

El anestesiólogo dice que el gasto fijo de la entidad ronda los 400 mil pesos mensuales y su facturación es de unos 10 millones. "Casi todos los anestesiólogos facturan por acá y en forma voluntaria se deja el 4,5 por ciento. Se trae la boleta o se pasa por correo electrónico y a los 30 días está acreditado el dinero. Si no habría que estar reclamando a cada empresa".

 

Medidas de fuerza

Cada vez que los anestesiólogos vieron amenazados sus acuerdos económicos, tomaron medidas drásticas que, en la mayoría de los casos, lograron llegar a un acuerdo favorable.
El presidente de la Asociación narra un caso referencial. "Cuando se produjo la fusión Galeno-Life hace unos tres años, con criterio unilateral ellos nos pagaron el mes de junio con el arancel menor de los dos. Eran muy parecidos, algo así como 100 pesos para Life y 104 para Galeno. Ellos decidieron pagarnos –con lógica económica– el de menor valor, pero no aceptamos. Dijimos que tenían que pagar por separado y repactar los honorarios para los dos juntos o pagar el mayor. A raíz de todo eso terminamos en un conflicto de 45 días de no reconocer a la prepaga y cobrándole al paciente en forma directa. Ellos lo soportaron durante un tiempo porque le reintegraban al paciente el total de honorarios. De 300 mil dólares que gastaban por mes en anestesia, terminaron pagando 1 millón. Finalmente llegamos a un acuerdo".


MO Médico Oftalmólogo Año 14, Nº 3, julio de 2001
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Despierten colegas
por Carlos Argento
médico oftalmólogo

 

El presidente de la SAO reflexiona sobre las palabras del Dr. Miguel Fernández Vigil y reitera su planteo de llegar una entidad oftalmológica única.

 

En todo lo que he leído últimamente con respecto de la medicina, realmente me ha costado encontrar algo con lo cual esté más de acuerdo.
A pesar de no conocer personalmente al Dr. Miguel Fernández Vigil, lo congratulo por sus opiniones y por su claridad para expresarlas.
Me gustaría centrarme en alguna de sus frases para analizar nuestras grandes diferencias.
Dice el Dr. Fernández Vigil: "En anestesia, el médico que no termina la residencia médica no accede al título habilitante..."

Hoy en el mundo, salvando varias excepciones, la única formación correcta es la residencia médica. En oftalmología, no es el único camino para obtener el título habilitante y considero que debiera serlo. Esto es una de las más graves falencias educativas que tenemos en oftalmología hoy en día.
Dice también Miguel Fernández Vigil cuando se refiere a las sanciones por faltas éticas, que una de las más graves es "ofrecerse por menos honorarios". Y refiriéndose a los médicos que están fuera del sistema, agrega: "los cursos y congresos los hacemos nosotros y solamente pueden asistir socios nuestros...", es decir, los médicos que cumplan con los requisitos de la asociación.

En oftalmología no podemos lograr esto porque no existe un consenso de cómo sancionar a los infractores. Pero lo más importante, lo que nos diferencia de estos médicos, es que ellos están reunidos bajo una misma institución con objetivos comunes, gremiales y científicos, que regula las matrículas, da cursos y defiende los intereses.
Es decir, ¡colegas despierten! Nada de nada será posible hasta que tengamos sólo una institución que nos lidere.

Y si bien en la encuesta realizada a nivel nacional, el 85% opinan que ése es el camino correcto, todavía estamos lejos de cristalizarlo.

¿Qué nos pasa?


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Aranceles profesionales
por Julio Manzitti
médico oftalmólogo, vicepresidente del Consejo Argentino de Oftalmología

El valor de la consulta está por debajo del costo y las ofertas de bajos honorarios sostiene y empeora la situación. Con la unión de los grupos oftalmológicos es factible revertirlo.

 

Los médicos oftalmólogos pertenecíamos a un grupo privilegiado en cuanto a nuestra situación económica.
A diferencia de otras especialidades, el oftalmólogo es el clínico, el que realiza los estudios auxiliares y el cirujano de la especialidad. El neurólogo es el clínico y defiende el valor de la consulta; el neurocirujano, el galeno quirúrgico y el neurofisiológico, el valor de las prácticas.

Los oftalmólogos aceptamos que las obras sociales y entidades de medicina prepaga disminuyeran el valor de las prácticas y de los estudios auxiliares, pero no importó porque el valor de la consulta era aceptable y nos enviaban un buen caudal.
El valor de la consulta siguió disminuyendo hasta quedar por debajo del costo. Al calcular el costo de explotación sumado a la amortización edilicia y de equipamiento, tampoco nos preocupamos, porque la consulta era un tamiz que permitía retener los pacientes posibles de cirugía, y continuamos trabajando. Si el paciente presentaba un problema no quirúrgico la solución, para no perder dinero, fue atenderlo lo más rápido posible y re-citarlo cuantas veces fuera necesario. Pero, para combatir esa re-citación las entidades financiadoras implantaron los cupos mensuales, anuales, curvas, etc.

Nos quedó la cirugía. El profesional percibía sus honorarios y los gastos de sanatorio, insumos, medicamentos y prótesis iban por canales separados. Aparecieron los módulos y las cápitas, entonces cada uno de nosotros ofreció un modulo de menor valor hasta que sólo convino trabajar realizando gran cantidad de cirugías. Pero indefectiblemente el número de la oferta superó a la demanda y disminuyó el volumen.

 

Ofertas

Hasta aquí hemos visto la evolución del ingreso médico desde el punto de vista de los oftalmólogos. Veámosla ahora desde el de un financiador.

En las entidades de medicina prepaga y en las obras sociales existen dos tipos de asociados: el individual ("cliente") y el perteneciente a algún tipo de convenio, empresa o asociación. El número de clientes individuales ha ido disminuyendo rápidamente y cada vez son más los de convenio. La relación contractual con ellos se realiza sin la participación del "cliente". El gerente financiero de la asociación a la que aquel pertenece negocia con los gerentes de las diferentes financiadoras de salud las condiciones, el tipo de cobertura y el costo per cápita.

Lógicamente, el gerente que se encarga de la distribución de la cápita en la entidad debe asignar a cada sector un porcentaje previamente estimado y en el momento de negociar un contrato debe saber sus costos en cada especialidad, además de conocer cuáles son los costos de sus competidores en el sector del mercado en que están ubicados.
Cuando un oftalmólogo trabaja para una institución A con honorarios y/o gastos preestablecidos y quiere conseguir otra institución B, muchas veces se ofrece con honorarios inferiores a los pactados con A. De esto se desprende una ventaja comparativa de B con respecto de A. Por supuesto que la financiadora perjudicada va a disminuir los aranceles rápidamente, para no quedar por encima de los precios de sus competidoras.

Se da la paradoja de que gerentes financieros de empresas de salud se quejan de no poder determinar el costo real debido a las "ofertas" de los prestadores. Así, nosotros mismos vamos deteriorando el ingreso médico.

 

Unión pacífica

La frase más escuchada es: "¿por qué voy a pagar más que mi competidor, por el mismo trabajo?" "Si pago más que mi competidor directo, mis costos son mayores y pierdo grandes grupos de población".

En una provincia argentina se reunieron recientemente los prestadores y consensuaron un arancelamiento mínimo. Esto consiguió elevar sensiblemente el ingreso de todos los oftalmólogos de la provincia y además les garantizó a las entidades financiadoras el mismo costo por prestación.

En una segunda provincia los oftalmólogos se unieron y son ellos quienes facturan y cobran. El ingreso por prestación se incrementó automáticamente; sin embargo el costo global en oftalmología disminuyó porque prácticamente desapareció la sobreprestación.

Creemos que los diferentes grupos oftalmológicos deberían unirse para luchar por un ingreso mínimo digno, que sea equitativo para los prestadores individuales y para quienes trabajan en forma grupal. Para conseguir esto hay que pensar en una "unión pacífica", que permita negociar en forma conjunta los aranceles, presionar en forma solidaria sobre aquellas instituciones que difieren o suspenden los pagos, y demostrarles a los financiadores de salud que los costos en oftalmología pueden ser estimados al comienzo del ejercicio y ser igualitarios para instituciones con grupos poblacionales semejantes, en relación con la cuota percibida por ellas.

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Sobre la investigación oftalmológica
Por qué investigar

Un grupo de destacados profesionales opinan acerca de la importancia del estudio científico y advierten sobre la falta de recursos y de voluntad. Un debate permanente.

En la Argentina, la investigación oftalmológica no goza de su mejor etapa. Más allá de algunos trabajos que se realizan a la sombra y en forma quijotesca, la sensación generalizada entre los médicos es que esa área de la ciencia médica casi no existe.
Para que esto no pase de ser un estado de ánimo, MO reunió diversas opiniones de destacados profesionales que ejercen en el país y en el exterior, dedicados en buena parte a la investigación y, en algunos casos, plenamente aplicados.
Cada uno de ellos desarrolló un discurso donde predominan los alerta al Estado y a la comunidad científica para no descuidar esta área fundamental del desarrollo.
Las líneas siguientes tratan de reflejar, en conjunto, la visión de todos ellos.

 

Ciencia muerta

"Hay que reconocer que la investigación científica en general y la oftalmológica en particular, en nuestro país, es una actividad espontánea, que se desarrolla en las universidades y algunos centros privados gracias al gigantesco esfuerzo individual de unos pocos". La frase pertenece a un largo escrito enviado por los doctores José Luna Pinto, Víctor Reviglio y Carlos Juárez, desde la Fundación Ver, en la ciudad de Córdoba, y resume la opinión del conjunto: en la Argentina faltan medios.

Omar López Mato, del Instituto de la Visión, es mucho más tajante: "Diría que la investigación comenzó a morir hará una década, cuando los espirales del estímulo invirtieron su curso. La ciencia está postergada por lo inmediato y cada vez más sometida a la dependencia exterior", dice. Llegando al área de definiciones, la profesora titular de la Cátedra de oftalmología de la Universidad Nacional de Cuyo, Ivonne Misteli, cita al autor del Manual de metodología de la investigación clínica: "Como dice Enrique Bertranou, la investigación clínica debe ser una inquietud estimulada y alimentada desde el inicio, en nuestros estudios universitarios". Desde Mendoza, Misteli plantea que "más allá de lo que podamos hablar respecto de las dificultades para investigar e incluso ‘vivir’ de ello, debemos estimular mucho más la actividad de la investigación clínica en oftalmología".

Cierta relación con esa consigna guarda el Departamento de Bioquímica Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, que dispone de un Laboratorio de Neuroquímica Retiniana y Oftalmología Experimental dirigido por la doctora Ruth Rosenstein y el doctor Jorge Benozzi, con "más de 20 artículos presentados en revistas internacionales". Los profesionales que allí trabajan plantean como imprescindible "juntar diferentes disciplinas científicas y contribuir a la formación científica y a la integración de ciencias básicas-clínicas oftalmológicas de la comunidad médica e institucional" y reconocen que los recursos económicos son "insuficientes, aunque disponemos de subsidios de distintas fuentes nacionales y privadas".

Es muy representativa la forma en que los investigadores de este laboratorio saben del desconocimiento de este gabinete por parte de la comunidad oftalmológica.

 

Ezeiza

Esto contrasta con la experiencia de dos médicos argentinos que buscaron rumbos más saludables en el exterior. Y los encontraron.

El doctor Nicolás Bazán, director-fundador del Centro de Excelencia en Neurociencias de la Universidad de Louisiana, Nueva Orleans, expone desde allí que en los Estados Unidos "muchos estudiantes se inician en la investigación en el verano y otros durante los estudios de medicina. En muchas facultades existe la opción de desarrollar un proyecto de investigación como materia optativa. En la residencia tienen oportunidad de participar en proyectos de investigación y aún de ejecutarlos". El ámbito en que se desarrollan estas tareas de investigación son, en la mayoría de los casos, "las cátedras de oftalmología, que imparten la enseñanza a futuros médicos y a residentes. Incluyen grupos de investigación, conformados por profesores que pueden ser médicos o bioquímicos, químicos, etc.".

Rafael Caruso, a cargo de la Sección de Función Visual del National Eye Institute de Maryland es otro argentino que exportó sus conocimientos. La institución para la que trabaja "depende del gobierno federal de los Estados Unidos. Su misión es patrocinar y realizar trabajos de investigación sobre a la prevención y tratamiento de las enfermedades del ojo y otras anormalidades de la visión. Estas investigaciones son financiadas con aproximadamente 1.600 subvenciones y becas de entrenamiento otorgadas a científicos que trabajan en más de 250 centros médicos, hospitales, universidades y otras instituciones en los Estados Unidos y en el mundo", dice el investigador nacido en Tucumán, cuyos más estrechos colaboradores son la doctora Elena Rodríguez de Turco y los doctores Mathew Soriano y Sebastián Barreiro.

En marcado contraste, López Mato recuerda: "Hace 25 años los prácticos de anatomía se dictaban en comisiones de a 6 alumnos y los exámenes de patología se rendían con descripción del preparado. Hoy el examen de histología se hace en multiple choice para 1.000 alumnos a la vez. No hay recompensa material ni espiritual para el esfuerzo. Entonces el esfuerzo muere de inanición".

 

En el laboratorio

Dedicado a la investigación oftalmológica, el bioquímico de Fundus, Alejandro Berra, advierte que la falta de tiempo actual juega en contra de la investigación. De todas formas "la manera más simple es que los médicos se incorporen a algún grupo de trabajo multidisciplinario que ya esté funcionando y así puedan recibir y poner a disposición del grupo conocimientos y habilidades".

Berra dice que "es utópico imaginar que un profesional, rotando en un laboratorio dos veces por semana, emergerá con la experiencia suficiente para ser considerado un experto en investigación. Sin embargo, trabajar con investigadores básicos le dará una visión diferente, que será un estímulo para leer en profundidad y diagnosticar enfermedades oftalmológicas estudiadas".

El bioquímico no desconoce el escollo financiero, aunque destaca que "en los últimos años han empezado a funcionar grupos de investigación en varias universidades nacionales y privadas donde la conjunción entre oftalmólogos e investigadores básicos (bioquímicos, fisiólogos, biólogos, etc.) hizo posible el desarrollo de varias líneas de investigación".

Además dice que la incorporación "formal" a un laboratorio " tiene sus consiguientes obligaciones: escribir pedidos de subsidios o informes periódicos de sus investigaciones. Otra posibilidad es que forme su propio grupo de investigación, aunque es lo más difícil de llevar a cabo porque requiere medios económicos".

El equipo de investigación de la Facultad de medicina que dirigen Benozzi y Rosenstein está integrado por biólogos y oftalmólogos, que son los doctores Julieta Campanelli y Pablo Nahum. Entre la ausencia generalizada de recursos y planes, este grupo logró desarrollar, según refieren, los siguientes trabajos y proyectos de investigación: desarrollo de un modelo experimental de glaucoma; estudio del mecanismo de acción de hipotensores oculares; participación del óxido nítrico y el monóxido de carbono en el procesado visual; estudio de las funciones visuales en pacientes epilépticos; síntesis y mecanismo de acción de la melatonina en la retina.

Para Misteli, es "evidente dónde se investiga y dónde no. Con sólo leer la revista de la SAO podremos observar cuáles son las reales fuentes: ciertas residencias y grupos que incorporaron a su hacer diario la disciplina de investigar y publicar".

 

Propuestas

Ante un panorama pobre en estructuras, todos los profesionales consultados no evitaron proponer sus propias ideas al respecto. "No sólo se trata de vocación y adquisición de método, también es fundamental contar con recursos", plantean los médicos cordobeses. "Todo servicio debería de tener un cuerpo de investigadores que hicieran pedagogía científica y lo transformaran en un centro de investigación. Hamburguer dice que la investigación clínica es indispensable en los hospitales y que deben dedicarle el 5% de sus recursos. Pero también debe tener un grupo de médicos prácticos asociados a las actividades de investigación. Para llegar a esa realidad habría que cambiar la tendencia presupuestaria, aumentando la alícuota que corresponde a ciencia y técnica, educación y cultura".

La oftalmóloga de Mendoza sostiene que "desde las facultades de medicina habrá que generar más recursos para estudiantes que aspiren a investigar en las residencias acreditadas, como se propuso en la reunión de la SAO del mes de junio; a través de cursos para introducir a nuestros jóvenes en la metodología y con estímulos remunerativos que podrían provenir de laboratorios".

Bazán describe lo que ocurre en los Estados Unidos y sus palabras suenan contrastantes. "En general los departamentos oftalmológicos mantienen múltiples canales de comunicación con otros sectores dentro de la misma facultad y aún de otras universidades. La vida académica es amplia con una gran flexibilidad. Esto proporciona un ámbito intelectual y rico en lo que se observa diariamente en las clínicas. Los oftalmólogos que además de ser clínicos mantienen programas activos de investigación son los clinician-scientists. Los avances científicos se exponen en el congreso de investigaciones oftalmológicas en la Association for Research in Vision and Ophthalmology (ARVO), donde cientos de estudiantes y residentes exponen sus trabajos cada año".

Por su parte, Caruso propone desde ese mismo país que la investigación "sea una parte fundamental de la formación profesional, no para transformar a todos los oftalmólogos en investigadores, sino para permitirles ser ‘consumidores educados’ (ver recuadro) de la investigación en oftalmología".

Finalmente aclara: "Es posible importar resultados científicos. Todos los países lo hacen. Pero es mucho más difícil importar la habilidad para juzgar la relevancia de estos resultados. Más allá de los avances específicos generados por un proyecto de investigación, el efecto de la investigación en quienes la practican justifica el apoyo económico otorgado por el Estado y por fuentes privadas".

Vertientes investigativas
El doctor Nicolás G. Bazán nació en Tucumán y dedicó su vida a la investigación neuroquímica y a la formación de investigadores. Es director-fundador del Centro de Excelencia en Neurociencias de la Universidad de Louisiana, en los Estados Unidos, donde reside.

Sus estudios biomoleculares abrieron nuevas fronteras en el tratamiento exitotóxico y en las enfermedades degenerativas de la retina. Recibió, entre otros galardones, el Jacob Javits Neuroscience Award y The Caputto Gold Medal.
En su contribución al presente artículo de MO, expone como vertientes en la investigación: "El desciframiento del genoma humano, la definición de la posición de los genes en los cromosomas, la genética molecular y la identificación de mutaciones en numerosas enfermedades están iniciando una verdadera oftalmología molecular. La etapa siguiente ya se está vislumbrando: la proteómica, que define la estructura de proteínas, sus funciones y alteraciones patológicas a nivel de proteínas específicas.

La otra vertiente es la investigación clínica, en la cual se están desarrollando nuevos procedimientos no invasivos. Las terapias quirúrgica y farmacológica están avanzando a pasos agigantados y la química clásica ha acelerado sus descubrimientos".

Investigación de consumo
Rafael Caruso nació en Buenos Aires y tras graduarse en la Universidad de esa ciudad se dedicó a los estudios de neuroanatomía y neurofisiología de los sistemas sensoriales, para iniciar su especialización en oftalmología en 1975. Cinco años más tarde se trasladó a los Estados Unidos para realizar estudios en el National Eye Institute, en Bethesda, Maryland, donde hoy está a cargo de la Sección de Función Visual.

Caruso habla de oftalmólogos que consuman los resultados de su propio trabajo: "Todos nosotros, clínicos, cirujanos e investigadores, somos consumidores de los resultados de la investigación. Aún los investigadores más productivos —a menos que tengan la creatividad fértil de un Newton o un Euler— consumen más resultados que los que producen. Pero existe un problema: no todos estos resultados son igualmente válidos. Aún los publicados en revistas científicas de reputación pueden contener errores metodológicos o de interpretación". Frente a ese problema Caruso recomienda que los médicos tengan en su etapa de formación una buena dosis de investigación.

 

La financiación perfecta
Los doctores José Luna Pinto, Víctor Reviglio y Carlos Juárez forman parte de la Fundación Ver, del Centro de Ojos Romagnosa, en la ciudad de Córdoba. En su extensa y categórica exposición, analizan algunas posibles formas de financiación de la ciencia.
"Esta responsabilidad es del estado pero también de todos nosotros. La acción privada es indispensable para su desarrollo integral en una sociedad democrática. El aporte de la iniciativa privada es libre y espontáneo, dos importantes condiciones para el desarrollo de la ciencia. Entonces es necesario un equilibrio de dos sistemas: un estado fijando un aumento de la alícuota presupuestaria para la investigación, la técnica y la educación y una mínima liberación impositiva para estimular el apoyo de la iniciativa privada".

 


MO Médico Oftalmólogo Año 14, Nº 3, julio de 2001
ISSN 1515-4785
© Consejo Argentino de Oftalmología

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Contenidos para formar un oftalmólogo
Lo que hace falta saber para ser un MO

por Eduardo Mayorga Argañaraz
médico oftalmólogo

Toma como base los lineamientos del Basic and Clinical Science Course de la Academia Americana de Oftalmología

En marzo de este año el Dr. Carlos Argento me solicitó que coordinase la comisión que trabajaría en la preparación del contenido e implementación de un programa de formación para médicos residentes de nuestra especialidad. Siguiendo muchos de los lineamientos y de los esfuerzos comenzados por la comisión que nos precedió durante la gestión del Dr. Carlos Roveda, fijamos los siguientes objetivos.

1. Un desarrollo curricular, donde se enunciarán los temas a tratar a lo largo del programa.

2. Una guía bibliográfica, donde se recomendarán los textos en los cuales se basará la información que el currículo desarrolla.

3. Un sistema de evaluación bidireccional para conocer el nivel de conocimientos alcanzado por los cursantes y el desempeño de los docentes.

4. Un curso de clases presenciales que desarrolle el currículo propuesto.

5. La definición de lineamientos generales a los cuales deberían apegarse las clases que se preparen para brindar dichos conocimientos y habilidades.

6. Un sistema de selección y rotación de docentes que asegure la máxima calidad del programa, junto con el perfeccionamiento y la actualización permanente del mismo.

7. Una colección de videos grabados durante las clases presenciales, para que pueda tener acceso a los mismos cualquier profesional interesado en formarse o actualizarse en oftalmología pero que no haya podido acceder a las clases presenciales.

8. El objetivo final es que el programa esté disponible en internet, para que cualquiera pueda tener acceso al mismo, independientemente de limitaciones horarias, físicas, geográficas y económicas. Al mismo tiempo permitir su fácil actualización y mejora, convirtiéndolo en una fuente de consulta y actualización para el oftalmólogo ya formado.

Formación versus habilitación

 

Desde un primer momento pusimos especial énfasis en clarificar que debería tratarse por separado lo que es la "formación" de lo que comprende la "habilitación para ejercer o anunciarse como especialista".
Por formación entendemos el total de conocimientos, habilidades, valores y actitudes que este programa buscaría proveer a quienes lo realicen. Por habilitación, una autorización o permiso para ejercer o anunciarse como especialista, dado por una autoridad competente.
El trabajo de nuestra comisión se centra en la formación. Como lo enunciamos en los puntos 7 y 8 de nuestros objetivos, una vez que este programa se encuentre en el medio electrónico, debería ser accesible a todo médico.
Si en un futuro el acceso al título de especialista en oftalmología se conseguirá solamente mediante la aprobación de las exigencias impuestas por este programa, es una decisión que dependerá de las instituciones o autoridades, públicas o privadas, nacionales o provinciales que tengan la potestad de otorgar títulos habilitantes. Será responsabilidad de otras comisiones del Consejo Argentino de Oftalmología y de la Sociedad Argentina de Oftalmología hacer las recomendaciones pertinentes.

Integrantes

 

Están invitados a participar todos los oftalmólogos —formados o en formación— interesados en el proyecto, quienes deberán hacer llegar sus datos a la coordinación del mismo, enviando un mensaje por correo electrónico a: mayorga@satlink.com. Nunca será tarde para sumarse al proyecto, ya que el modelo propuesto será analizado permanentemente en busca de mejoras continuas.
Todos los oftalmólogos que hagan llegar sus datos, podrán hacer su aporte espontáneo y recibir solicitudes de la comisión coordinadora para colaborar en temas específicos.
En este momento la comisión tiene más de 50 oftalmólogos participando y esperamos se sumen muchos más.
El intercambio de ideas y de información se está haciendo vía internet, a través de un software especial para trabajo en grupo. La razón de esta metodología es sortear impedimentos por el horario, la geografía o el espacio adecuado para realizar una reunión.

Resultados

 

La comisión consensuó tomar como base del programa los lineamientos del Basic and Clinical Science Course (BCSC) de la Academia Americana de Oftalmología con el agregado —para el tercer año— de otras materias tales como ética médica, relación médico-paciente, prevención de la ceguera, rehabilitación y estimulación visual, medicina basada en la evidencia, buena praxis, informática médica, atención médica gerenciada, nociones de gestión médica (donde se discuten tópicos de economía y administración para médicos), toma de decisiones en la práctica oftalmológica (consistente en la presentación de casos con combinación problemática del contenido de los tres años).

Los fundamentos de esta decisión así como todos las discusiones realizadas al respecto pueden ser consultadas en internet.

Implementación

 

Este programa comenzará a aplicarse en el curso de Médico Especialista en Oftalmología de la Sociedad Argentina de Oftalmología que comienza en agosto próximo.

La SAO envió a la Universidad de Buenos Aires una solicitud para modificar la condición de ingreso a la carrera solicitando que el único requisito fuese ser médico residente de una residencia acreditada. Está en el espíritu de la SAO ampliar esto a los concurrentes o becarios programáticos de las mismas residencias.

Dado que hasta la fecha no se ha obtenido respuesta de la universidad, este año se admitirá al mismo curso de especialista un número determinado de médicos que cumplan con las exigencias que el curso establecía hasta el momento (tres años de egresado), a los residentes, becarios y/o concurrentes programáticos que comiencen su primer año y, de permitirlo la capacidad física, los que cursan segundo y tercer años.

Esta implementación garantizará el aspecto de "formación" de los residentes. En lo que respecta a la habilitación, es decir que la asistencia y aprobación de este programa les otorgue el título de especialista universitario a los residentes, dependerá que la universidad autorice la petición de la SAO antes de agosto, o que lo haga en forma retrospectiva a partir de su aprobación, si la misma se produce luego de comenzado.
Para que este programa tenga éxito, deberemos buscar la unificación de los esfuerzos en educación médica de la SAO y del Consejo.
Los objetivos y propuestas de esta comisión presentan una gran cantidad de puntos en común con el Programa de Maestría en Oftalmología del Consejo que está en marcha desde 1993 bajo la dirección del Dr. Jorge Lynch.
Luego de haber leído el libro del Dr. Lynch, La educación a distancia como estrategia en la educación médica, comprendimos el esfuerzo y la profesionalidad desde el punto de vista pedagógico, organizativo y de contenidos que representa esa maestría.
Esperamos poder trabajar en conjunto con la comisión que dirige la misma para ver si existe la posibilidad de generar un proyecto común, que haga eficiente los esfuerzos realizados por ambas instituciones para la formación de los oftalmólogos.

MO Médico Oftalmólogo Año 14, Nº 3, julio de 2001
ISSN 1515-4785
© Consejo Argentino de Oftalmología

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