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Año 14 Nº 4, septiembre de 2001 |
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Estimado Colega Amigo: El pasado 22 de julio tuvo lugar la Sesión Plenaria del Consejo Directivo, autoridad máxima del Consejo Argentino de Oftalmología, integrado por los Titulares de Cátedras, Presidentes de las Sociedades de Oftalmología y por el Comité Ejecutivo electo hace casi dos años. Como primer tema del orden del día se consideró la propuesta del Profesor Carlos Argento —hecha pública con anterioridad— de unificar el Consejo Argentino de Oftalmología y la Sociedad Argentina de Oftalmología, con la loable intención de unir esfuerzos y optimizar recursos, ya que ambas instituciones persiguen los mismos objetivos. En apoyo de esta moción se trajo a colación que, según la encuesta realizada recientemente a nivel nacional, el 85% de los oftalmólogos respondió afirmativamente ante la propuesta de la unión. El tema fue ampliamente debatido y por amplia mayoría se aprobó mantener separadas ambas instituciones, sobre el argumento real de que la SAO es parte integrante del Consejo, así como todas las demás sociedades oftalmológicas del país, que de esta manera están representadas en un pié de igualdad, de acuerdo con el espíritu fundacional del Consejo Argentino. En cuanto a la respuesta masiva que había tenido la encuesta, se aceptó el hecho de que la pregunta, tal como fue formulada, se la interpretó no como un deseo de "fusión" institucional sino más bien como la idea de que ambas instituciones —así como las de todo el país— unieran sus esfuerzos tras los objetivos comunes. Esto no significa dejar de reconocer el importantísimo papel que la SAO ha desempeñado y seguirá jugando en la oftalmología argentina y más allá de nuestras fronteras, ejemplo y a su vez estímulo para todo el país, pero sin perder su calidad de sociedad representativa de los médicos oftalmólogos de la ciudad de Buenos Aires y alrededores, respondiendo a su espíritu fundacional. Esto no va en desmedro del interés expresado en múltiples oportunidades por las actuales autoridades de la SAO, de unir esfuerzos con el Consejo, en pos de un engrandecimiento de nuestra prestigiosa especialidad médica, dejando de lado intereses personales o sectoriales y descartando toda posibilidad de competencia entre instituciones. Afortunadamente no puede darse mayor coincidencia, ya que, desde que hemos sido elegidos para dirigir las actividades del Consejo, hemos empeñado nuestros máximos esfuerzos en lograr la tan anhelada "unión", con el debido respeto de la natural diversidad regional. En el mismo acto se aprobó por unanimidad la obligatoriedad de una residencia y un examen único final a nivel nacional como requisito para obtener el Título de Médico Oftalmólogo a partir de su reglamentación (Se sobreentiende que esta disposición carece de efecto retroactivo.) Se anunció, asimismo, la vigencia de un seguro de responsabilidad médico legal, con la particularidad de que la respuesta a cualquier demanda será efectuada por un médico oftalmólogo y médico legista al mismo tiempo. También fue entregado un proyecto de nomenclador nacional para su estudio y eventual aprobación; cualquier interesado puede solicitarlo en la secretaría del Consejo. [también está disponible en la página de internet del Consejo, sección "Servicios al oftalmólogo"] |
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Las financiadoras buscan reducir gastos. Los países desarrollados exportan sistemas fracasados. Debate y propuestas en un simposio realizado en el Congreso Panamericano. Hace algún tiempo el paciente era un demandante de servicios de salud y el médico, el profesional preparado para brindarlos. Hoy ese paciente se convirtió en un mero consumidor y los médicos deben hacer equilibrio entre la capacitación académica y el entrenamiento en management, marketing y otros asuntos propios del mundo de las finanzas, muy lejos de la asistencia sanitaria. Aunque parezca exagerado, son los mismos médicos quienes afirman, con amarga ironía: "necesitamos aprender business". Es la primera vez que un problema tan crucial se convierte en debate con carácter internacional, en el que abundaron propuestas de cambio y adaptación. Desilusiones La presencia de médicos extranjeros sirvió para demostrar que el problema es global y generalizado. El mismo Spivey afirmó que en su tierra los médicos están "afectados, desilusionados y deprimidos" por la realidad que enfrentan. La constitución del National Ophtalmology Council (NOC), del que Richard Parrish es presidente, es una demostración de la lucha constante en ese país por la defensa de los intereses médicos. La comparación con norteamérica en materia de inversión fue inevitable. Durante el simposio, Nano expuso que en la Argentina "se gasta el 42 por ciento del ingreso en salud, mientras que en los Estados Unidos, el 15,4 por ciento". "El problema de las prepagas es que no están reguladas", agrega Nano. "Deben cumplir con una serie de condiciones que no se contemplan. Hoy día, nos juntamos tres personas y hacemos una prepaga", advierte. Global La medicina de hoy, definitivamente no es lo que era. "Cuando yo me recibí era poner una chapa y esperar a que sonara el timbre", añora el coordinador del simposio. Pero, según la evaluación de todos los médicos, es éste un problema global, que no va a cambiar en lo inmediato. "Es que antes, la salud no era un bien negociable, y ahora sí. El antiguo binomio médico/paciente fue sustituido por el trinomio médico/paciente/financiadora", admite Nano. La solución encontrada por Parrish fue la creación de el NOC en 2000 cuyo principal objetivo es ser un "cuerpo de profesionales reconocido nacionalmente, con autonomía para proponer estrategias de atención sanitaria, mediar entre las empresas y los médicos y estandarizar los honorarios", entre otras pautas. Parrish consideró conveniente la creación de una entidad similar en la Argentina. Por su parte, Nano reflexiona que "el médico debe seguir preparándose y esperar a que la situación se encauce, pero consciente de esta realidad". Con una visión optimista, el oftalmólogo concluye que "algún día la gente va a exigir una atención médica como corresponde y las cosas van a tener que mejorar". |
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MO Médico Oftalmólogo Año 14, Nº 4, septiembre de 2001 Volver a la página principal de la revista MO |
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Ubicado en la Capital Federal, es la historia viva de la oftalmología y centro de referencia en la Argentina y en el mundo, tanto para médicos como para los cientos de miles de pacientes que recibe. Alguna vez fue una sala de enfermería donde se atendían emergencias oculares. Hoy el Hospital Oftalmológico Santa Lucía es el centro monovalente de la especialidad más importante de la Argentina y un establecimiento de referencia para el mundo entero. Cuerpo médico El Santa Lucía se vale de alrededor de 200 médicos que constituyen el cuerpo de atención fundamental y único. Se conforma por los médicos de planta con cargos nombrados por Salud, los residentes de los tres años en curso, una gran cantidad de concurrentes —que cursan durante cinco años— y becarios, que son aquellos médicos que hicieron allí el posgrado y se quedaron a trabajar "por amor a la institución", dirán los más sentimentales. Es que sólo cobra el personal de planta y los residentes. El resto, unos 130 médicos, presta atención en forma voluntaria. Para el Jefe de Docencia, Carlos Plotkin, el personal fijo abarca a 35 profesionales. Reybaud, en cambio, considera de planta a quienes integran la guardia, que pueden ser nombrados sólo para ese sector y su rotación es semanal. Así, la cifra llega a 65. La cuenta se completa con los "becarios adscriptos honorarios" que circulan por el centro y los pasantes, una figura que permite a profesionales del interior y del exterior permanecer entre tres y seis meses. Su estadía se acuerda con el hospital y no con la Secretaría de Salud, como con los otros casos. Capacidad Entrar al hospital emplazado en la avenida San Juan 2021 es sumergirse en un universo oftalmológico donde cientos de personas esperan para ser atendidas en los consultorios externos, cuyas jefas son las doctoras Mabel Kohan y Ester Palazzo. "Algunos pasan la noche en el salón", dicen los empleados de maestranza, insinuando que la demanda supera las capacidades asistenciales. "Dan sesenta números por día", informan mientras le recomiendan a la gente venir "a las cuatro de la mañana" para ser atendidos desde las siete. Si bien Reybaud considera que los médicos de planta son "pocos", asegura que las consultas están perfectamente cubiertas ya que hay tres turnos al día, por lo que no sería necesaria tanta anticipación. "Es un mito que no se pudo erradicar. Para evitarlo cerramos las puertas, pero se formaba la cola afuera y después venían los periodistas a mostrar señoras con bebés esperando en la madrugada. Así que lo mejor fue dejarlos entrar", asegura un médico integrante del cuerpo directivo. La directora asume que el departamento de estadística encargado de procesar las consultas e historias clínicas funciona con sólo cinco administrativos y concede que esto puede ser causal de demoras. "Teníamos 21 personas, pero nunca se repuso el personal", dice. El cuerpo asistencial está constituido en su mayoría por casi "75 médicos en posgrado: 8 residentes y 65 concurrentes", dicen los directivos. Y se nota. Allí donde hay un servicio, tanto en la guardia, en los consultorios o en el quirófano; hay un profesional en formación. El otro frente lo componen los becarios, que trabajan ad honorem y, según Plotkin, son 45. El equipo trabaja con un volumen descomunal de pacientes, hecho que es destacado con orgullo por todos. El año pasado, entre los 15 servicios, hubo un total superior a 127 mil consultas. Los directivos dicen que mensualmente llegan 3000 personas "de primera vez" a los consultorios externos, de las cuales 1600 turnos son telefónicos. De este caudal, el 65 por ciento pertenece al conurbano bonaerense. También llegan del interior y de países limítrofes. "Una cláusula diplomática obliga a dar asistencia a extranjeros. Y hay hasta ‘tours’ hospitalarios que dejan a la gente a dos cuadras del hospital", asegura Daniel Benisek, ex subdirector del Santa Lucía y secretario general de la Asociación de Profesionales, quien supo guiar a los periodistas por todo el centro. Antonio Famiglietti es el jefe del servicio más efervescente: la guardia. Dentro del hospital aseguran que al día se atienden 1500 consultas, aunque Reybaud baja el número. "El promedio es de 800 —dice—. Pero los registros son precarios porque no hay personal para esa tarea. El propio médico inscribe las consultas". Las carencias son consideradas por los directivos como "cuestiones políticas" y se presentan más que nada en materia de planificación, como "la falta de instrumentadoras en el plantel", según demanda el jefe del servicio de cirugía, Jorge Sánchez. Ingreso Cada año se presentan a rendir un multiple choice de 100 puntos en la Dirección de Capacitación unos 200 egresados de la Facultad de Medicina. Los mejores puntajes pueden elegir su lugar de residencia y casi invariablemente optan por el Santa Lucía, donde el año pasado se habilitaron sólo dos plazas. Los que no alcanzaron el puntaje máximo pueden acceder a la concurrencia, una forma de posgrado de media jornada no rentada. "En muchos hospitales hay una diferencia entre residencia y concurrencia porque los sistemas funcionan distinto", se anticipa Plotkin. "Acá son muy similares, tanto el programa teórico y el práctico. Por supuesto que los concurrentes tienen una supervisión estricta porque no pueden ser cirujanos, por una cuestión reglamentaria ajena al hospital. Pero pueden ayudar". Plotkin no lo dice, pero la actividad observada en quirófano haría inferir que los concurrentes desarrollan actividad quirúrgica, al igual que los pasantes de otros países, que aprovechan la experiencia en un centro "sin igual en el mundo", según apuntó —frente a una sala quirúrgica— un extranjero que realiza el posgrado.Su llegada y la de sus pares queda a criterio del Comité de Docencia, integrado por Patricia Tenor, Néstor Moldes, Pablo Rivera y el jefe de residentes, Ramiro Boico. Según la norma, vienen "entre tres y seis meses" y tienen una participación "no activa". Operaciones El hospital tiene tres pisos y un subsuelo, comunicados por tres ascensores. La planta baja recibe a la gente en el salón y en la guardia, donde rotan diez a quince médicos por día. En ese piso funcionan, entre otros, los consultorios externos y el sector administrativo, el servicio de oftalmología infantil, la biblioteca y el bar donde van a comer los médicos y donde los pacientes de la guardia pueden ver su turno en un tablero electrónico. Hacia abajo se desarrolla la sala de máquinas que pone en funcionamiento a la "bestia". Hacia arriba se van distribuyendo los diversos servicios oftalmológicos, además del banco de ojos, internación, neurocirugía, etc. La dirección funciona donde estaba la antigua casita de las monjas, en el segundo piso, frente a la capilla. Allí dentro se yergue, al igual que en el hall, una figura de la santa que despierta tanta veneración como execraciones, porque carga un cuenco con dos ojos ensangrentados. Según la creencia religiosa, son los propios, exhibidos ante el vulgo tras ser ajusticiada por rechazar un matrimonio pagano.El recorrido finaliza en el sector de cirugía: 10 quirófanos habilitados (11 en total) equipados con 10 microscopios, dos de ellos Leica y tres Zeiss; 2 vitréctomos y cuatro equipos de faco, dos de los cuales son Universal, de última generación. "Hay quirófanos exclusivos para vitrectomía, córnea, catarata y guardia", completa el jefe del área, Rodolfo Casullo. Allí arriba parece como si todo el hospital trabajara en función de ese cordón aséptico por el que desfilan más de 50 médicos y se practican 30 cirugías cada día. "El tercer piso concentra la actividad quirúrgica de todas las subespecialidades. Puede haber cirugía de retina, de estrabismo, de córnea, de lagrimales y plásticas. Para que no se superpongan, tenemos una estructura como para quince camillas y a veces se comparte el espacio físico", dice el doctor Sánchez.Sus "pilares" son el doctor Casullo, que viste casi permanentemente el rojo del área y conoce cada rincón, y la jefa de enfermeras, América Verde, que "es excepcional y ayuda muchísimo a organizar el piso", elogia Sánchez. El médico evalúa que la situación social afecta al rendimiento. "Con los problemas económicos que tiene el país la gente da de baja a sus asistencias prepagas, entonces tenemos cada vez más público y no damos abasto", dice. Reybaud coincide en que "el perfil del paciente es distinto al de hace diez años atrás".La vasta actividad del hospital es por un lado una "garantía" en la formación, pero también distrajo cierto compromiso académico, cuestión criticada por el entorno médico. En ese sentido, Docencia busca revertir los tantos. "Se está reglamentando la exigencia de presentar un trabajo para elevar la producción científica", plantea Plotkin, quien dirigirá una revista trimestral del hospital, de contenido científico. El Santa Lucía es una institución que vio formarse y ejercer la medicina a encumbrados como Roberts, Wernicke, Ibáñez Puiggari, Guerrico y Lagleyze. Nació en 1878 como Servicio de enfermedades de los ojos, en la sala "Santa Lucía" del Hospital General de Mujeres. Tuvo su primer edificio en la calle Arenales en el año 1900 hasta que se inició la construcción del de la avenida San Juan en 1918. Ese año, el gigante oftalmológico atendió a 14 mil pacientes.
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Importancia y trascendencia de la investigación por José Luna Pinto, MO; Víctor Reviglio, MO; Carlos Juárez, MO* * Integrantes de la Fundacion VER, Centro de ojos Romagosa, Córdoba. Continuando con el debate planteado en el número anterior de MO, se presenta en su totalidad el trabajo de un equipo de médicos que evalúa el estado del progreso científico argentino. Todo progreso tiene como herramienta necesaria y obligada el manejo fluido, espontáneo y original de los conocimientos científicos. Su desarrollo es imprescindible en las sociedades modernas. Ahora bien, para lograr su eficiencia y rápida disponibilidad conviene que sean nacionales. De hecho, nada es hoy más rentable que una estructura educativa que permita al joven investigador en potencia el desarrollo de su vocación y que, una vez formado, encuentre un clima y una infraestructura que asegure el mayor nivel de rendimiento para producir investigación científica original.
La investigación médica es toda actividad realizada con método científico destinada al conocimiento de la verdad en la medicina. Alvan Feinstein sostiene que "lo que hace la bondad de la investigación médica es la manera como el investigador usa su imaginación artística y su disciplina intelectual para elegir problemas, hacer preguntas, diseñar planes, ejecutar procedimientos, analizar datos, sacar conclusiones, comunicar resultados". Lo más difícil de cumplir y de enseñar es la introducción del método científico en el acto médico cotidiano. Tenemos un exceso de oftalmólogos. Ningún país nos supera, pero lamentablemente entre ellos existe un apreciable déficit de hombres de ciencia. Un argumento frecuentemente expresado en contra de la investigación científica —en especial en nuestro país— es que la investigación clínica es un artículo de lujo y deshumaniza a la medicina. Pero, muy por el contrario, si la investigación es realizada y dirigida por hombres de vocación y formación científica, no sólo tiene producción efectiva, sino que la jerarquizará y la humanizará. Claro está que no sólo se trata de vocación y método. También es fundamental contar con recursos. Todo servicio bien organizado debería de tener un cuerpo de investigadores que, además de colaborar en el progreso médico, hiciera pedagogía científica y lo transformara en un centro de investigación. Políticas En la última reunión del ARVO, Campochiaro brindó a los oftalmólogos encuadrados en esta categoría una serie de consejos básicos. Dentro de los más importantes figuran: tener actitud colaborativa, unirse a científicos básicos, realizar demandas modestas de dinero y espacio, publicar resultados, establecer áreas de investigación, evitar cursos innecesarios (no más de dos por año), entre otros. Bibliografía Caeiro, A. Del hombre y su formación. 1981. Beloc, Hilare: La crisis de nuestra civilización. 1983. Hamburger, J.: El poder y la fragilidad. Buenos Aires: Emecé, 1973. Weinreb RN: Clinician-scientists in ophthalmology. Arch Ophthalmol, 119 (2001):277-9. Campochiaro, P. A: Coordination of time between research and clinical activities. Clinician-scientist forum: Development for the young clinician scientist. ARVO 2001 Annual meeting. |
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