| Facoemulsificación
Cuando intenté la capsulorrexis
Por Ariel Blanco, médico
oftalmólogo.
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Es sabido que con la llegada de la
capsulotomía circular continua (capsulorrexis) descripta por el
canadiense Howard Gimbel en la década del 80 se dio un giro de 180 grados
a la facoemulsificación en lo referente a seguridad en su realización y
en el centrado del lente intraocular. Sin lugar a dudas la capsulorrexis
pasó a ser la vedette de la facoemulsificación y los cirujanos
(muchos con gran experiencia en capsulotomía en abrelatas) debieron
enfrentarse a este nuevo procedimiento.
Las siguientes son algunas recomendaciones
para aquellos que comienzan con sus primeras rexis. Cuando haga una
capsulorrexis:
- Relájese lo máximo posible. No
confunda concentración con tensión; esto hará que se sienta menos
"tembloroso" durante la maniobra.
- Utilice anestesia parabulbar o
retrobulbar en los primeros casos. Esto también colabora con la
relajación del cirujano, ya que no debe estar pendiente de los
posibles movimientos oculares imprevistos.
- La posición cómoda de la mano hábil
del cirujano estará dada por la adecuada elección del sitio de la
incisión (hora 10 u 11 en los diestros y hora 1 o 2 en los zurdos).
Es importante que el eje del antebrazo se dirija al centro del ojo,
esto permitirá el libre movimiento hacia ambos laterales (Fig. 1a).
Por el contrario, la posición incorrecta de la mano en relación con
la incisión limita el movimiento hacia el lado cubital (Fig. 1b)
- Hay que tener presente el llenado
completo pero no excesivo de la cámara anterior con sustancia
viscoelástica. El objetivo es lograr relajar la tensión de la
cápsula anterior, contrarrestando la presión vítrea. De esta manera
toda la maniobra de la rexis va a estar bajo control, sin enfrentarse
al famoso "se me va" que tanto nos complica; inclusive se
debe considerar que durante la maniobra puede existir pérdida de
sustancia por la incisión, si ello ocurriera se deberá reponer
(Figs. 2a, 2b y 2c).
- Es indispensable la perfecta
visualización de la cápsula anterior, que estará dada por el tipo
de catarata previamente seleccionada (reflejo rojo) y la obtenida por
la calibración del microscopio (foco óptimo y luz coaxial).
- En cuanto a la elección del
instrumental para su realización, aconsejo la pinza de capsulorrexis
de Masket con cistítomo, cuyo diseño presenta una pequeña curva
hacia abajo que permite maniobras sin provocar pliegues corneales
indeseables que entorpecen la visualización (Figs. 3a y 3b).
- El rasgado inicial de la cápsula
anterior debe ser lo más central y superficial posible; central
porque nos da mayor margen de retomas sin peligro de irnos a la
periferia y superficial para no remover la corteza subcapsular que
tanto confunde y dificulta la visualización de la cápsula.
- En la toma inicial de la cápsula hay
que entender que existen distintos sitios donde comenzar. Algunas
veces con el simple hecho de pinchar la cápsula se genera un flap al
azar, otras hay que hacerlo ex profeso.
- El manejo de las fuerzas de tracción es
un punto clave a considerar. Hay que conocer que existen dos fuerzas
bien definidas: una es la tracción en el mismo plano (ripping)
y otra es hacia arriba (shearing). De la correcta aplicación
de estas fuerzas surge el perfecto gobierno de la capsulorrexis (Figs.
4a y 4b).
- El cirujano debe retomar el flap
capsular las veces que sea necesario y siempre debe hacerlo lo más
próximo al "punto de fuga". Debe abandonarlo perpendicular
al plano de la cara cristalineana, esto permite una mejor captura y
optimiza francamente su visualización. Si por alguna razón al ir
realizando la rexis se observa que "se está yendo" a la
periferia debe saber que una vez en la inserción de los ligamentos
zonulares no hay retorno, debiendo comenzar en otro sentido creando un
nuevo flap que terminará en el anterior.
- Hay que tener siempre en cuenta que el
final de la capsulorrexis debe "envolver" al comienzo, es
decir debe venir por fuera del punto de inicio. Esto, aunque parezca
intrascendente, es condición sine qua non para que la rexis
sea continente y no exista riesgo de desgarro.
- Por último es importante considerar el
concepto de "pivotear" sobre la incisión cuando uno realiza
maniobras intraoculares. Si uno no logra incorporarlo van a ocurrir
dos inconvenientes: la aparición de pliegues corneales que
dificultarán la visualización (Figs. 5a, 5b, 5c ) y el descentrado
del ojo en el campo operatorio (Fig. 6a, 6b).
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