Año 15 Nº 1  Mayo de 2002    

Mi técnica

Mi técnica de faco
Por Omar López Mato, médico oftalmólogo.

 

Cuando los núcleos son relativamente blandos ó pertenecen a ojos muy miopes, las maniobras de craking o choping son más peligrosas. Las máquinas han optimizado su funcionamiento logrando minimizar la agresión corneal y además el uso sustancias viscoelásticas han logrado elevar la protección endotelial.

Esta técnica disminuye drásticamente la posibilidad de ruptura capsular durante la emulsificación, por eso es de especial interés para los casos indicados arriba, con núcleos de consistencia menor a las tres cruces.

Las incisiones pueden ser corneales o esclerocorneales. La capsulorrexis debe ser mayor a 4.5/5 mm y no necesariamente tiene que ser perfectamente esférica.

Después de lavar algo de viscoelástico para evitar la herniación del iris, se hace la hidrodisección e hidroexpresión (fig. 1), luxando un polo del núcleo a la cámara anterior.

Una vez en cámara, capturamos ese polo con un gancho de Sinkey o pieza similar, rotamos el nucleo en sentido antihorario imprimiendo un movimiento ascendente (fig. 2). Allí introducimos el faco por debajo del núcleo y, remendando lo que era la técnica de coalmining, emulsificamos el núcleo con maniobras bimanuales. Aprovechamos el mayor poder de ruptura que el faco tiene en forma lineal y de esta forma optimizamos el uso de la energía.

Una vez rota la parte central, tomamos las partes más blandas y periféricas del núcleo con más aspiración que ultrasonido.

Finalizada la emulsificación, continuamos con los pasos habituales de la cirugía.




MO Médico Oftalmólogo Año 15, Nº 1 Mayo 2002
ISSN 1515-4785
© Consejo Argentino de Oftalmología


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