Una de las complicaciones más delicadas de las
actuales técnicas de facoemulsificación constituye la caída de material
nuclear o cortical al polo posterior.
Si bien es poco habitual (0,4 al 4% de los casos), constituye una seria
complicación y resulta una "decepción" para el cirujano del
segmento anterior.
Las evolucionadas técnicas de vitrectomía han modificado la gravedad de
esta complicación permitiendo un reestablecimiento de la función visual en
la mayoría de los casos.
Factores de riesgo
Debemos diferenciar los siguientes:
Relacionados con el cirujano
La experiencia quirúrgica es un tema
relativo, dado que si bien es más frecuente en residentes (curva de
aprendizaje), los cirujanos experimentados se enfrentan mas frecuentemente
con los casos de mayor riesgo.
Otro factor de riesgo son las maniobras desesperadas de muchos cirujanos
que, tratando de evitar la caída de fragmentos, manipulan tractos vítreos
y generan tracción sobre la base vítrea con el elevado riesgo de inducir
desgarros y desprendimientos de retina.
Relacionados al tipo de catarata
Polares posteriores: en las cuales sugerimos
omitir la hidrodisección, y proceder directamente con la
hidrodelaminación, para evitar una diálisis capsular posterior.
La pseudoexfoliación capsular y su marcada tendencia a provocar
complicaciones en la capsulorrexis o por la fragilidad zonular típica.
Los ojos previamente vitrectomizados (y la fragilidad zonular típica).
Las cataratas hipermaduras, donde las técnicas de cracking y chop
no siempre son toleradas.
Ojos con glaucoma y pupila pequeña (donde se extreman maniobras de fractura
con el consecuente riesgo).
Cataratas traumáticas.
Cataratas con sinequias pupilares.
Cataratas maduras con facodonesis.
Cuadro clínico
Es conveniente diferenciar la caída del
núcleo entero de la caída de fragmentos corticales.
Es necesario cuantificar la "cantidad" de material luxado, dado
que dependiendo de esto variará el cuadro clínico, así como la conducta a
seguir.
Podemos encontrar un ojo "tranquilo", sin reacción
facoanafiláctica severa, sin presión ocular, hasta un ojo con elevada
presión, congestión uveal severa, así como también con complicaciones
asociadas (desprendimiento de retina, descompesación corneal, etc).
En el caso de caída de pequeños fragmentos corticales, la conducta a
seguir va desde la observación clínica hasta la pronta intervención.
Muchos de estos casos no requieren intervención quirúrgica, ya que con
apoyo farmacológico y seguimiento pueden reabsorber los pequeños
fragmentos corticales sin dejar secuelas.
Por el contrario, el cuadro uveal y el glaucoma facoanafiláctico a veces
nos obligan a intervenir rápidamente.
Si hay complicaciones serias asociadas (desprendimiento de retina) debemos
intervenir de inmedianto.
Cuando tenemos fragmentos nucleares grandes o el núcleo entero, la conducta
espectante solo se contempla si la descompesación corneal es significativa.
Intervención vítreorretinal
El timing para intervenir dependerá,
como lo hemos notado, del cuadro clínico.
Exceptuando los casos donde el fragmento es cortical, pequeño y el ojo es
asintomático, aconsejamos adelantarnos a las complicaciones y evitar así
las secuelas de las mismas (glaucoma permanente, edema macular cistoideo,
desprendimiento de retina, entre otras).
Un tema fundamental es el estado corneal. Este dependerá del tipo de
cirugía (exceso de ultrasonido y maniobras excesivas, entre otras).
En córneas descompensadas priorizamos controlar
"farmacológicamente" el cuadro, así como también los otros
factores (PIO, inflamación, etc).
Excepcionalmente se deberá recurrir a un injerto combinado con la
vitrectomía (con ayuda de queratoprótesis temporaria).
Una vez "enfriado el cuadro" y con transparencia de medios,
podemos proceder a la vitrectomía.
Técnica
Reiteramos que la intervención precoz es la
mejor recomendación para evitar secuelas posteriores en los ojos inflamados
y con elevada presión ocular.
La técnica a emplear depende del tipo y tamaño del material luxado.
- En fragmentos corticales pequeños podemos
manejarnos con la punta simple de vitrectomía y la técnica estandar de
tres vías por pars plana.
- Para fragmentos mayores o restos nucleares
nos manejamos con el fragmentador de pars plana.
Es de destacar que las lentes de contacto de
amplio campo con imágenes y los líquidos perfluorocarbonados han
revolucionado el pronóstico de esta cirugía.
Luego de liberar los restos cristalinianos de toda adherencia vítrea y
luego de una vitrectomía completa, se inyecta PFC líquido, el cual
"eleva" los fragmentos y los permite emulsificar separado del
plano retinal y su consecuente riesgo.
Si se detectan desgarros o desprendimiento, se procede de manera estandar
(explante-endolaser-tamponaje).
Rol de la lente intraocular
Si existe receso capsular suficiente (rexis
intacta o rexis descompuesta, pero con recesos posteriores) la mayoría de
los cirujanos colocan LIO, luego de realizar una vitrectomía anterior.
Reiteramos que realizar una vitrectomía anterior completa es esencial
para prevenir complicaciones futuras.
En este sentido, debemos notar que si la vitrectomía anterior fue completa
y la estabilidad de la lente es suficiente, solo aconsejamos no utilizar
lentes de silicona (dado la eventual necesidad de una vitrectomía posterior
"futura" con aceite de silicon).
Si, por el contrario, hay dudas de la estabilidad de la lente, o se sospecha
tracción vítrea excesiva sobre la base (en las maniobras de
"salvataje" que indicamos omitir por completo), aconsejamos
demorar el implante para un segundo tiempo (dado el potencial de
complicaciones retinales).
Recomendamos siempre utilizar la oftalmoscopía binocular indirecta
con identación intraoperatoria (previo a un implante de LIO inclusive) para
detectar desgarros o desprendimientos por tracción y, si se detectan, no
colocar LIO y recurrir a un cirujano vítreorretinal.
Por último, ante la mínima duda respecto del LIO, aconsejamos completar
una vitrectomía anterior extensa, nunca poner LIO de cámara anterior (por
las dificultades ópticas y mecánicas que genera en la vitrectomía) y
esperar a un segundo tiempo para un implante.
Lentes intraoculares luxadas
Exceptuando los casos secundarios a un
traumatismo ocular, el mayor número surge como una complicación intra o
postoperatoria de las cirugías programadas. Aunque esta es una
complicación quirúrgica poco frecuente, puede tener consecuencias
devastadoras.
Dependiendo del tipo de lesión del saco capsular (diálisis posteriores,
rexis con descargas, estado zonular, entre otras) será el riesgo de
experimentarla.
Sugerimos no colocar LIO a menos que estemos plenamente seguros de su
estabilidad.
Es preferible realizar una vitrectomía anterior completa y dejar el
implante de LIO, para un segundo tiempo, donde la estrategia y el tipo de
lente a utilizar dependerá de la evolución del caso.
Se han informado casos de colocación de LIO de cámara anterior aún
habiendo constatado la caída al polo posterior de una lente de cámara
posterior. No sugerimos tal conducta, dado que tarde o temprano deberemos
remover la LIO posterior y la presencia de una lente de cámara anterior
dificulta enormemente su extracción.
Muchos lentes pueden permanecer mucho tiempo sin complicaciones, lo que
plantea un debate respecto de la conducta a tomar.
A largo plazo, los riesgos de una lente luxada son enormes y derivan de las
lesiones mecánicas que pueden inducir, generando desgarros y
desprendimientos de retina.
Técnicamente, mediante la vitrectomía de tres vías por pars plana podemos
liberar la LIO de toda tracción vítrea. Habiendo obtenido esto, podemos
movilizar la LIO sin ejercer tracción sobre la retina.
La aparición de los líquidos perfluorocarbonados ha reducido el riesgo de
complicaciones en su extracción, separando la lente del plano retinal e
incluso elevándola al plano del iris, donde podemos optar por: 1) su
extracción o 2) su sutura al sulcus.
Dependiendo del tipo de LIO (plegables o no)
podremos extraerlo por vía limbar, plegándolos o cortándolos para no
ampliar la insición.
Luego se procede a remover el PFC de la cámara vítrea y se atienden las
complicaciones retinales, si existieran.
Para las lentes plegables una técnica alternativa es su elevación al
segmento anterior mediante una criosonda intraocular (que se adhiere al LIO)
evitando el uso de PFC.
Así el tema por debatir es si suturar la lente al sulcus o extraerla y en
segundo tiempo considerar todos los factores (edad, estado corneal, estado
del otro ojo, enfermedades asociadas como diabetes, etc.) para decidir la
conducta apropiada (incluyendo una LIO de cámara anterior).
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