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La catarata pediátrica constituye un capítulo
desafiante dentro de la cirugía moderna de la catarata. Si bien la
incidencia de glaucoma y desprendimiento de retina es más alta que en los
adultos, la asociación más temida de la catarata congénita es la
ambliopía. Esta se caracteriza por tratarse de ambliopías profundas,
fundamentalmente en los casos congénitos y unilaterales. La cirugía de
cataratas en niños es técnicamente difícil debido a que se trata de ojos
con segmentos anteriores pequeños y esclera muy elástica, por lo que es
muy frecuente el colapso de la cámara anterior. La cápsula anterior
también es muy elástica, lo cual dificulta la realización de la
capsulotomía anterior. La alta incidencia de opacificación capsular obliga
a realizar maniobras sobre la cápsula posterior y la hialoides anterior en
casi todos los casos.
En años recientes los resultados visuales de la cirugía de la catarata
congénita han mejorado considerablemente con la introducción de la
incisión pequeña, la capsulorrexis –tanto anterior como posterior– y
el implante de los lentes intraoculares para corregir la afaquia.
Etiología
En la identificación de la etiología de la
catarata en los niños juega un papel fundamental la anamnesis y el examen
oftalmológico básico, aunque lo más frecuente es la aparición
idiopática (alrededor del 70 % de los casos).
Con respecto de cataratas pediátricas bilaterales, alrededor del 30% son
hereditarias. Le siguen en frecuencia las causadas por enfermedades
genéticas, metabólicas (galactosemia, hipoparatiroidismo,
pseudohipoparatiroidismo) o sistémicas (5%), las infecciones intrauterinas
(grupo TORCH, sífilis) (3%) y las malformaciones oculares (2%).
En cambio, las cataratas pediátricas unilaterales son ideopáticas en
alrededor del 80% de los casos, cobrando importancia los traumatismos (10%)
y las malformaciones oculares (8%).
En la tabla 1 observamos un diagrama de flujo
que tiende a simplificar el manejo diagnóstico de la mayoría de las
cataratas pediátricas. Cuando un niño presenta cataratas bilaterales sin
antecedentes familiares, lo recomendable es investigar la etiología con la
colaboración estrecha del médico pediatra, debido a que el tratamiento
oportuno –como por ejemplo el dietético– en ciertos casos
puede revertir una catarata ya existente y, lo que es más importante aún,
prevenir el desarrollo sistémico de ciertas enfermedades.
Indicaciones
El momento en que se debe indicar la cirugía
de una catarata pediátrica depende de varios factores. Los más importantes
a considerar son: el tipo de catarata, la afección uni o bilateral y la
visión del paciente.
Pensamos que la catarata congénita debe ser operada urgentemente cuando es
completa, tanto uni o bilateral.
Cuando el paciente presente catarata parcial unilateral, evaluamos la
visión del paciente (debido a que los niños fijan principalmente su
atención en objetos cercanos, la disminución de la visión de cerca es una
indicación para la cirugía) y el tamaño y la localización de la catarata
(las cataratas mayores de 3 mm de diámetro o localizadas en la cara
posterior del cristalino son muy ambliopizantes). De todas formas, en las
cataratas congénitas unilaterales nunca hay que descartar por completo
algún grado de recuperación visual, independientemente de la edad del
paciente. Esto es importante porque con la cirugía lograremos que el
paciente pase de tener un ojo funcionalmente único a alcanzar algún grado
de binocularidad.
Para la indicación quirúrgica es muy importante evaluar el reflejo rojo y
el fondo de ojo. También debemos evaluar la visión del paciente, directa o
indirectamente según la colaboración que él nos preste. Será muy útil
para ello la investigación de los reflejos, la preferencia en la fijación
y la presencia de ambliopía. La manifestación de nistagmo y estrabismo son
señales de ambliopía por deprivación.
Técnica quirúrgica
La catarata congénita puede ser operada de
dos maneras: por la vía posterior o por la anterior (facoaspiración con o
sin LIO).
En la vía posterior se realiza una lensectomía por pars plana con el
vitréctomo. Además, con el mismo instrumento se realiza una capsulorrexis
anterior, dejando un anillo periférico de cápsula anterior, que en el
futuro dará soporte a una LIO ubicada en el surco y capturada a través de
la capsulorrexis (técnica de Neuhann). Personalmente dejamos esta técnica
para pacientes con ojos muy chicos y pupilas que no dilatan, en especial
menores de un año.
Para los mayores de 18 meses realizamos la cirugía por vía anterior. A
través de una incisión escleral realizamos la capsulorrexis con pinza de
Utratta. Como mencionamos más arriba, la cápsula anterior en los niños es
extremadamente elástica, por lo que su desgarro tiende a perderse en la
periferia del cristalino. Para evitar esta complicación se recomienda
utilizar viscoelástico de alta densidad y dirigir las tracciones hacia el
centro de la catarata. Encontramos muy útil y segura la tinción de la
cápsula anterior con azul tripán 1%. Consideramos que la tinción es de
gran ayuda en cirujanos no habituados a la elasticidad de la cápsula
anterior pediátrica, aun en cataratas con buen reflejo rojo, ya que permite
anticiparse a la pérdida del desgarro y corregir la dirección de la
tracción. Otra opción es utilizar diatermia, aunque el equipo no es
fácilmente accesible.
Como se trata de cataratas muy blandas, no hace falta utilizar ultrasonido
para aspirar el núcleo. Para evitar el colapso de la cámara anterior,
preferimos usar I/A con técnica bimanual a través de dos paracentesis.
Debido a la alta incidencia de opacificación capsular, es recomendable una
prolija aspiración de los restos corticales, incluyendo el pulido de la
cara posterior de la cápsula anterior.
En los casos en que se decide no implantar LIO, es obligatorio continuar con
la realización de una capsulorrexis posterior y vitrectomía anterior, ya
que está demostrado que la hialoides anterior es una plataforma a través
de la cual las células epiteliales migran desde el ecuador hacia el eje
visual, obstruyéndolo. Debido a que la opacificación de la hialoides
anterior también ocurre cuando se implanta la LIO en el saco capsular,
independientemente del material de la misma, o cuando se realiza la captura
óptica de una lente de PMMA convencional, en estos casos también es
conveniente la realización de vitrectomía anterior.
A partir de los 18 meses de edad, creemos conveniente el implante de LIO.
Todavía es discutible su uso en edades más tempranas.
Gimbel describió la captura óptica de la LIO en la cual los bordes de la
óptica son prolapsados a través de la capsulorrexis posterior primaria
(CPP). De este modo, la hápticas de la LIO se encuentran en el surco,
mientras que la óptica se encuentra por detrás de los márgenes de ambas
capsulorrexis. Postoperatoriamente, ambas se sellan entre sí, generándose
un espacio cerrado alrededor y por delante de la óptica que impide la
migración de las células epiteliales, como se observa en la figura 1. De
esta forma, se mantiene el eje visual libre de opacidades, evitándose la
realización de la vitrectomía anterior. En la figura 2 se observa el
resultado final de la captura, con las rexis por delante de la LIO. La CPP
puede realizarse antes o después de la colocación del LIO, personalmente
preferimos esta última opción.

Es recomendable la utilización de LIO plegable de acrílico hidrofóbico
(AcrySof, Laboratorios Alcon) debido a que su mayor biocompatibilidad induce
menor inflamación, por lo que la incidencia de opacificación capsular es
más baja que con los lentes de PMMA o siliconas. Además permite ser
implantada a través de una incisión pequeña, que en los ojos de los
niños es sumamente útil, pues evita el colapso de la cámara anterior,
permite obtener una herida más hermética e induce menor astigmatismo.
Preferimos implantar el modelo con óptica de 5.5 mm (Acrisof MA30BA), ya
que por su menor diámetro es más fácil su captura a través de la CPP.
En los casos de captura óptica de lente de acrílico no realizamos
vitrectomía anterior y hemos mantenido en todos nuestros casos el eje
visual libre con un seguimiento promedio de 28 meses y un rango 18 a 34. En
ningún caso fue necesaria la realización de procedimientos secundarios. En
los casos en los que no es posible la captura óptica, por falta de
integridad en alguna de las capsulorrexis, realizamos vitrectomía anterior
a través de la CPP.
Para el cálculo del poder de la LIO utilizamos la fórmula Holladay/2,
incluida en el programa Holladay IOL Consultant. Debido al ritmo del
crecimiento ocular, y a fin de prevenir miopizaciones inesperadas, en niños
menores de 2 años se recomienda hipocorregir el 20% y en mayores de 2
años, el 10%. A partir de los 6 años es conveniente implantar el poder de
LIO necesario para alcanzar la emetropía.
En niños colaboradores mayores de 5 años generalmente colocamos la LIO en
el saco, sin realizar captura óptica ni vitrectomía, pues con las LIOs de
acrílico la opacificación capsular es lenta y escasa. De este modo, el
paciente presentará menor riesgo de ambliopía. Para el caso en que se
produzca algún grado significativo de opacificación capsular, es bastante
probable que el paciente sea capaz de colaborar para realizar la
capsulotomía posterior con Nd:YAG láser bajo anestesia tópica.
Tan importante como la técnica quirúrgica
es el seguimiento posterior a la operación, con la corrección de la
hipermetropía postoperatoria –la cual debe ser periódicamente
actualizada– y el tratamiento exhaustivo de la ambliopía.
En conclusión, el manejo de la catarata pediátrica
requiere una correcta evaluación preoperatoria para investigar la
etiología de la misma y determinar la indicación quirúrgica. Tomando
todos los recaudos para evitar la opacificación del eje visual, la cirugía
y el adecuado seguimiento postoperatorio tienden a prevenir y/o recuperar la
pérdida visual por ambliopía.
Tabla 1. Diagrama de flujo: Etiología
de la catarata pediátrica.

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