Año 15 Nº 1  Mayo de 2002    

La cirugía de catarata hace 100 años

La catarata a través de los siglos
Por Lucas Andrioli, MO.

 



Un lunes por la tarde me visitó una muy querida paciente de 78 años para un control de rutina. Agradecida por haber sido operada de cataratas con éxito de su único ojo, me manifiestó no saber cómo expresar su gratitud –sentimiento muy común en pacientes de esa edad– y me dijo que desde hacía tiempo quería obsequiarme algo que no creía muy importante, pero que pensaba que podía interesarme. Mientras hablaba me entregó un libro de tapas rojas muy bien cuidado pero con el evidente paso del tiempo. Se trataba de Enfermedades de los ojos, de Charles H. May, cirujano oculista del Hospital Monte Sinaí, de New York, del cual trajo dos ejemplares: la primera edición norteamericana de 1900 editada por William Wood, New York, y la primera edición en español, traducida por el Prof. C. E. Finlay, catedrático de enfermedades oculares de La Habana, e impresa en Barcelona en 1909
Después de aceptar y agradecer el obsequio, comentamos que ese libro tenía 101 años, que las cosas habían cambiado demasiado desde entonces y reflexioné que la necesidad del hombre de comprenderse a sí mismo a través de su pasado (hecho que lo llevó a la búsqueda incesante de su historia) podía ser satisfecho en mí a partir de la lectura de ese libro, por lo que su regalo tenía una importancia extraordinaria para mí. Me miró, creo que pensando que no era para tanto, me dejó el libro y se retiró satisfecha.
Estoy leyendo capítulos salteados y la sensación de conocer algunas prácticas oftalmológicas de ese entonces me impresiona. Era una época donde todavía no existían los antibióticos, ni hablar de lupas o microscopios, la luz natural era el medio de iluminación en las cirugías y no se usaban suturas.

Todo esto me llevó a pensar si no sería útil compartir con los lectores de MO un pequeño fragmento del libro donde explica la forma en que realizaban una cirugía de cataratas los oftalmólogos de hace 100 años.

"Consideraciones generales sobre las operaciones oculares:

Cuando el paciente se opera en un hospital debe permitírsele que se acostumbre a su estancia en él durante 24 horas previas a la cirugía. Debe dársele un baño y ordenar un purgante ligero la noche antes seguido de una enema el día de la operación. Es necesario que se encuentre en buen estado físico, la vejez, la albuminuria y la diabetes pueden ser contraindicaciones para la cirugía.

Las manos del "operador" deben cepillase con jabón y agua caliente y después sumergirse por un minuto en una solución de sublimado corrosivo al 1/1000. No deben emplearse guantes de goma en las operaciones oculares.

Los instrumentos deben limpiarse cuidadosamente, sumergirse en agua hirviendo durante un minuto y luego en alcohol y finalmente en una solución esterilizada de sal (0,6/100) o ácido bórico (4/100).

Instrumental. Blefarostato, una pinza de fijación, un cuchillo de Graefe, un quistótomo recto o dos angulados, una cucharilla de Daviel, una espátula y estilete de Knapp y una cucharilla fenestrada, si la cirugía es simple. Si es combinada con iridectomía debe agregarse unas pinzas y tijeras de iris curvas.

Técnica. Generalmente se emplea la anestesia local con cocaína u holocaína, raramente la general. El operador se coloca detrás del paciente y coloca el blefarostato. Después de tomar la conjuntiva con la pinza de fijación se realiza la sección de la córnea (un poco menos de la mitad de la circunferencia de la misma). Se introduce el cuchillo de Graefe en el borde de la córnea exactamente en el meridiano horizontal, se atraviesa la cámara anterior y se hace salir por el borde exactamente opuesto al de la entrada, luego se dirige el cuchillo hacia delante y con un movimiento en vaivén se termina en el borde superior de la córnea.

Capsulotomía. Se introduce el quistótomo en la c. anterior, se da vuelta la punta hacia la cápsula y se secciona ésta con delicadeza haciendo una incisión en forma de "T" de "A" o de "+".

Extracción de la catarata. Se retiran el blefarostato y la pinza de fijación y el cristalino se expulsa del ojo haciendo presión sobre el borde inferior de la córnea con el dorso de la cucharilla de Daviel hasta que todo el cristalino se haya extraído.

Limpieza. Se instilan en el ojo gotas de solución antiséptica (ácido bórico, cloruro de sodio, bicloruro de mercurio, permanganato de potasa), se cierran los párpados por algunos minutos y luego se examina el ojo por si quedan restos corticales o hemorragia los que se remueven practicando una fricción del borde del párpado sobre la córnea y pasando un espátula sobre los bordes de la herida. A veces se hace una irrigación en la cámara anterior con un jeringuilla especial y la solución salina al 6/100 pero esto, por regla general, no es necesario si no han quedado restos cristalineanos.

Vendaje. De ambos ojos con gasa y algodón hidrófilo empapado en una solución antiséptica.

Post-operatorio. El enfermo debe permanecer acostado en decúbito dorsal, al cabo de 24 hs. Se le permite acostarse del lado del ojo no operado. La alimentación debe ser líquida y no debe mover el vientre por 3 ó 4 días. Debe inspeccionarse la herida a las 24 hs. y si ocurrió alguna hernia de iris, escindirse. Al 5º día se destapan los ojos y el paciente puede sentarse en la cama 2 ó 3 hs. Al cabo de 1 semana puede sentarse en un sillón la mayor parte del día.

Extracción de la catarata en su cápsula. Ha sido recientemente restaurada y preconizada por los oculistas de la India Oriental y especialmente por el mayor Smith, que tiene gran experiencia. Los tiempos quirúrgicos son los mismos que en la cirugía convencional salvo que no se realiza la rotura de la cápsula.

Si bien evita la catarata secundaria y disminuye las inflamaciones post-operatorias, se produce, en cambio, en muchos casos, el prolapso del vítreo. Por este motivo, rara vez se aplica esta operación, salvo en la India".

Un método para disfrutar la historia es tratar de pensar en la época de lo que estamos leyendo e introducirnos mentalmente su cultura. Espero lo hayan logrado al leer este texto.


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MO Médico Oftalmólogo Año 15, Nº 1 Mayo 2002
ISSN 1515-4785
© Consejo Argentino de Oftalmología


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