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>Información para pacientes

Esta información es sólo para orientar y divulgar algunos de los principales problemas que afectan a la visión y en ningún caso reemplaza la consulta con un médico especialista.

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Recomendaciones a los usuarios de computadoras

Qué es la retinopatía diabética
Qué es el glaucoma
Qué es la sequedad ocular

Sobre la Retinitis pigmentaria


Recomendaciones a los usuarios de computadoras

El trabajo con computadoras constituye un capítulo especial de un cambio en el estilo de vida que se viene dando en nuestro siglo. En ese trabajo se combinan: una postura sedentaria, intensa tarea de cerca y alimentación frugal (deficitaria). El ojo es, por excelencia, junto con el oído, un órgano eficaz en la comunicación a grandes distancias. La tecnología nos ha impuesto el uso de nuestro sistema visual en ámbitos reducidos durante largos períodos. Al someterlo a estas exigencias se producen manifestaciones que expresan el estado de tensión del sistema visual.

El confort, la satisfacción y el desempeño de quienes trabajan con monitores, son afectados por factores interactuantes que van desde lo óptico a lo psicosocial. Si analizamos el tipo de trabajo, la persona que trabaja, el diseño del equipo, el ambiente de trabajo y el entorno del trabajador, veremos que estas áreas interaccionan de modo tal que las mejoras en cualquiera de ellas, se reflejan en las demás.

Por ejemplo, las quejas por molestias oculares disminuyen notablemente al mejorar el aire del ambiente de trabajo. O tambien, los que hacen entrada de datos (data entry) cometen menos errores por agotamiento cuando pueden hacer pausas y horarios cortos.

Recomendaciones para los que trabajan con computadoras.

Como en todas las ramas de la medicina moderna le damos prioridad a la prevención, o en su defecto, a la atención precoz de los problemas; así sugerimos:

Se debe concurrir al médico oftalmólogo periódicamente para hacer un estudio completo de la función visual a lo largo del tiempo. De este análisis surgirá, en cada caso, la prescripción de los lentes adecuados y la recomendación de medidas higiénicas o ejercicios que disminuyan la tensión sobre el sistema visual.

En el trabajo... Realice siempre su actividad visual en buenas condiciones de iluminación. Si está leyendo hágalo con una luz adecuada y evite hacerlo en situaciones de baja luminosidad; intente que la lámpara esté donde produzca la menor cantidad de reflejos posibles. Cuando usa el monitor de computación procure que éste se encuentre frente suyo, con una pequeña inclinación; elija un monitor cuya superficie no produzca reflejos y no precisará colocarle un filtro delante. Si usa anteojos puede hacerles un tratamiento antirréflex sólo para que las luces ambientes no se reflejen en ellos. Trate que los objetos que tenga que mirar (teclado, hojas de copia) se encuentren todos a una misma distancia: unos cincuenta centímetros. Casi nunca realice la actividad visual muy cerca.

Si puede elegir la mesa y la silla trate de conseguir las que se adapten a una postura cómoda y que tengan la cualidad de ser móviles y ajustables. Adopte una postura correcta tratando de mantener recta la espalda y bien apoyados los pies. Los hombros deben estar relajados, los codos a 90 grados y las manos sobre el teclado, tal como en la figura al pie. No prolongue excesivamente la actividad realizando pausas regulares: se recomiendan a cada rato, a su voluntad, y le sugerimos levantarse, caminar, estirarse, dirigirse a una ventana y mirar objetos lo más lejos posible, algunos minutos. Durante estas pausas puede realizar ejercicios.

Estos ejercicios producen un leve alivio. Las personas que tienen problemas de visión binocular precisan

planes de ejercicios más complejos que se eligen con el especialista y no están incluidos aquí.

Parpadeo... Las actividades que exigen grandes cuotas de atención visual producen una disminución en la frecuencia del parpadeo y una sequedad ocular relativa debida a dicho fenómeno. Esto es muy manifiesto en los que trabajan con computadoras y perturba en especial a los usuarios de lentes de contacto. Acostúmbrese a parpadear seguido y con regularidad. Puede ayudarse también con gotas de lágrimas artificiales recetadas por su medico; de esta forma mantendrá sus ojos frescos y lubricados.

Moviendo el cuerpo... Al iniciar una pausa en su actividad visual le recomendamos, como primera medida, levantarse del lugar de trabajo y estando de pie, proceder al estiramiento de su cuerpo con el objeto de mejorar la circulación sanguínea en las zonas entumecidas por la inmovilidad.

Estando de pie, con las piernas separadas, alce sus manos y llévelas hacia atrás de su cabeza, curvando la espalda todo lo posible. Luego gire el torso con las manos apoyadas en la nuca, lenta y suavemente para estirarse lo más que pueda. Gire su cuello y su cabeza en todas direcciones para movilizar su columna cervical. Complete estos movimientos con otros que le sean agradables.

Relajando el sistema visual... El sistema visual se relaja cuando miramos objetos lejanos: en las pausas le recomendamos dirigirse a una ventana o, mejor, salir a caminar unos minutos mirando a lo lejos. Los ejercicios oculares propiamente dichos deben ser recomendados por el Médico.





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¿Qué es la retinopatía diabética? 

Eliminando la ceguera prevenible ¡Más del 90% de los casos de pérdida visual por retinopatía diabética se pueden prevenir!

Los pacientes diabéticos deben saber que:

• La retinopatía diabética puede producir disminución o pérdida de la visión en una gran proporción si la enfermedad no es bien controlada desde el punto de vista clínico y oftalmológico.
• La retinopatía diabética no produce síntomas hasta que está muy avanzada.
• Mantener la glucemia dentro de los límites normales previene o evita el avance de la retinopatía diabética.
• El tratamiento con láser en el momento adecuado puede evitar la ceguera hasta en el 50% de los casos.
• Es necesario hacerse el menos un examen oftalmológico anual, con estudio de fondo de ojo y la pupila dilatada.

Introducción al problema

En los países industrializados, la diabetes es la segunda causa de ceguera legal y la principal en personas de 25 a 74 años. Se calcula que, en nuestro país, existen aproximadamente 1.500.000 diabéticos (entre el 4 al 5 % de la población), de los cuales menos de la mitad saben que padecen esta enfermedad. El riesgo de ceguera en esta población es 25 veces mayor que en la población general. A los 10 años de diagnosticada la enfermedad, hasta el 5% de los pacientes quedan ciegos, y hasta el 33% ven disminuida su visión a la mitad. Estas cifras empeoran notablemente a medida que avanza la enfermedad.
Se ha demostrado que, gracias a un control estricto de la glucemia, es posible reducir la aparición y la progresión de la retinopatía diabética hasta en un 80%. También se sabe que con un tratamiento oftalmológico con láser en el momento adecuado se pueden evitar más del 50% de las cegueras, cuando ya se ha instalado una retinopatía diabética avanzada.
Mediante tratamientos clínicos y oftalmológicos adecuados, más del 90% de los casos de ceguera por diabetes se podrían evitar. Ello significa que el problema principal es la falta de información, y no la falta de medios.
Desde hace unos años se llevan a cabo, tanto en Estados Unidos como en Europa, campañas para difundir entre pacientes, clínicos y oftalmólogos los conocimientos actuales que permiten evitar las complicaciones de la diabetes.
En nuestro país, se hace indispensable llevar a cabo una campaña masiva, que llegue al público en general y a los médicos.

¿Qué es el ojo?

El ojo es como una cámara fotográfica. Comparable con una cámara fotográfica, el ojo capta información sobre luces, colores y formas y las convierte en impulsos eléctricos que transmite al cerebro. Este procesa la información y los transforma en las imágenes que nosotros vemos.La capa externa del ojo, de color blanco es la esclera, que equivale al cuerpo de la cámara. La estructura más anterior es la córnea, que es transparente y equivale a la lente de una cámara. La parte de color situada más atrás es el iris que, como el diafragma de la cámara, regula la cantidad de luz que penetra en el ojo, agrandando o disminuyendo el diámetro de la pupila. El espacio situado entre la córnea y el cristalino, que se encuentra detrás del iris, está ocupado por un líquido que recibe el nombre de humor acuoso. El cristalino funciona como una pequeña lupa, que al cambiar de forma y tamaño, enfoca la imagen sobre la retina. La retina equivale a la película de la cámara. Esta recubre por dentro la mayor parte del ojo, como si fuera el empapelado de una habitación. La imagen se forma sobre la retina, que a su vez la transmite a través del nervio óptico hasta el cerebro, donde se procesan las señales recibidas, transformándolas en una imagen visual. La retina recibe el oxígeno y el alimento que necesita a través de los vasos sanguíneos. Una parte importante de estas necesidades es provista por las arterias y venas propias de la retina. El resto le llega a través de la coroides, una estructura comparable a una esponja de vasos sanguíneos, ubicada entre la retina y la esclera. El interior del ojo está relleno por una sustancia gelatinosa y transparente, llamada humor vítreo. Un daño producido en cualquiera de estas estructuras puede llevar a una pérdida más o menos grave de la visión. Es importante tener en cuenta que muchas de estas estructuras se pueden reemplazar mediante técnicas quirúrgicas, como es el caso de la córnea, el cristalino y el vítreo. Pero hay otras que son irreemplazables, como es el caso de la retina y el nervio óptico.

Dicho en otras palabras, todo el sistema de enfoque se puede arreglar o cambiar como si se tratara de la lente de una cámara, pero la película, que es la retina, no se puede cambiar.

¿Qué es la retinopatía diabética?

La retinopatía diabética es una complicación de la diabetes; la misma está causada por el deterioro de las arterias y venas que irrigan la retina y llevan el oxígeno y nutrientes que ésta necesita.

Este deterioro determina, por un lado, que se pueda filtrar líquido fuera de los vasos, produciendo un edema o hinchazón de la retina, lo que impide que ésta pueda procesar correctamente las imágenes. Por otro lado, se puede producir una escasez de oxígeno, también llamada isquemia de la retina. Esta isquemia determina que el ojo, en un intento de llevar más oxígeno a la retina, forma vasos sanguíneos nuevos, o neovasos, que son frágiles y sangran con facilidad. Los riesgos de desarrollar una retinopatía diabética aumentan a medida que la enfermedad evoluciona, y dependen en gran parte del control de la glucemia. Hasta el 80% de los diabéticos desarrollan algún grado de retinopatía luego de 15 años de evolución de la enfermedad.

Evolución de la retinopatía

En la etapa inicial de la retinopatía, también llamada retinopatía diabética no proliferativa, los vasos sanguíneos dentro de la retina sufren daños que llevan a la pérdida de líquido, como si se tratara de tuberías en mal estado. Como el líquido que llevan los vasos consiste en sangre y suero, esta filtración de líquidos se visualiza como edema de la retina y hemorragias pequeñas. Con frecuencia este edema se forma en la mácula, que es la zona central de la retina, con la cual se distinguen detalles como las letras. Este edema macular dificulta la lectura y el desempeño de labores delicadas que requieren una buena visión. En una etapa más tardía de la evolución, llamada retinopatía diabética proliferativa, se produce el crecimiento o proliferación de los neovasos sobre la superficie de la retina, hacia el humor vítreo. Cuando el vítreo se separa de la retina, lo que ocurre más frecuente y tempranamente en los diabéticos que en la población normal, éste tracciona los neovasos, que sangran dentro o debajo del vítreo. Esta hemorragia puede obstaculizar total o parcialmente la visión. Más adelante, la tracción puede aumentar, separando la retina de la pared ocular, lo que produce un desprendimiento de la retina, con pérdida de la visión, que se hará irreversible si no se realiza una intervención quirúrgica. También pueden crecer neovasos sobre el iris, ocasionando un aumento severo de la presión del ojo, llamado glaucoma neovascular.

¿Puede evitarse la retinopatía diabética?

Con control estricto de la glucemia, la aparición o el avance de la retinopatía disminuye hasta en un 80%.

Si bien la mayoría de los pacientes diabéticos desarrollará algún grado de retinopatía luego de 15 ó 20 años de evolución de su enfermedad, a través de varios grandes estudios realizados en Europa y Estados Unidos, se ha comprobado de forma indiscutible que si se controla estrictamente la glucemia, manteniendo sus niveles lo más cerca posible de los límites normales, se disminuye notablemente la aparición y la posterior evolución de la retinopatía.

También se ha demostrado que, aunque no se logre llevar la glucemia a niveles normales, cuanto más baja sea ésta, menor será el número de complicaciones y, por consiguiente, la posibilidad de pérdida de la visión.

Los desequilibrios clínicos, como la hipertensión arterial, la falla de la función renal, el aumento de los triglicéridos y el colesterol, pueden empeorar y acelerar la evolución de la retinopatía.

El embarazo también puede acelerar la retinopatía; por eso, se recomienda un control más estricto, tanto desde el punto de vista clínico como oftalmológico.

¿Cómo se estudia la retinopatía diabética?

La retinopatía diabética puede estar presente sin que el paciente padezca síntoma alguno; el control debe ser preventivo.

Los pacientes diabéticos deben someterse a exámenes oftalmológicos periódicos, con estudio del fondo de ojo, o sea de la retina.

Este examen debe llevarse a cabo por lo menos una vez al año, si el paciente no padece retinopatía o si ésta es de grado leve. En caso de tratarse de una retinopatía más avanzada, será el oftalmólogo quien determine la frecuencia del examen.

El examen de fondo de ojo debe realizarse con la pupila dilatada y con los instrumentos adecuados.

Sobre la base de los resultados de este examen, se determinará la necesidad de otros estudios, la frecuencia de los controles y la necesidad o no de tratamiento.

El algunos casos el oftalmólogo necesita obtener fotografías en color de la retina, o hace un estudio llamado angiografía con fluoresceína, para determinar el estado de la retinopatía.

Durante este estudio se inyecta en una vena del brazo del paciente un colorante llamado fluoresceína; luego se obtienen fotografías que muestran con gran detalle el estado de los vasos de la retina.

Cuando debido a la presencia de una catarata o una hemorragia no se puede ver el fondo de ojo, se puede realizar una ecografía ocular, que nos informará en qué estado está la retina y si se puede esperar o se debe practicar una intervención quirúrgica.

¿Cómo se trata la retinopatía diabética?

Con un tratamiento de láser aplicado en el momento adecuado, disminuyen en un 50% los casos de ceguera.

En la mayoría de los casos, el tratamiento no es necesario, pero ésto sólo lo puede determinar el oftalmólogo mediante los exámenes apropiados. Estos tratamientos son utilizados para tratar de detener la enfermedad, pero no para recuperar la visión. Por este motivo, es fundamental el hecho de diagnosticar a tiempo la necesidad de tratamiento, antes de llegar a una pérdida grave de la visión.


Tipos de tratamiento

Láser: El rayo láser es un potente haz de energía luminosa. Se enfoca sobre la retina y produce pequeñas quemaduras que, en el caso del edema de retina, sellan los vasos dañados, con lo que disminuye la acumulación de líquido.

En el caso de los vasos sanguíneos anormales o neovasos, se aplican cientos o miles de disparos de láser en las áreas periféricas de la retina. Las pequeñas cicatrices que se reproducen, reducen la formación de neovasos.

Si el láser es aplicado en el momento apropiado, se puede desacelerar o detener el ritmo de pérdida de visión.

Vitrectomía: En algunos casos de retinopatía diabética más grave, como ser una hemorragia vítrea que no se reabsorbe o un desprendimiento de retina, el oftalmólogo puede recomendar una vitrectomía. Esta es una intervención microquirúrgica muy delicada y de alta complejidad, en la que se extra el el vítreo lleno de sangre. Con esta cirugía, alrededor del 70% de los pacientes experimentan una mejoría, en general parcial, de la visión.


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¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es una enfermedad progresiva de los ojos que puede causar ceguera si no es tratada a tiempo. Es especialmente peligrosa porque generalmente en su comienzos no presenta síntomas.
Por esta razón hay quienes se refieren al glaucoma como "El ladrón sigiloso de la visión".
¿Qué causa el glaucoma?
Dentro del ojo, entre el cristalino y la córnea, hay un líquido transparente que se produce y se elimina continuamente. Si disminuye el drenaje de este líquido por sus canales naturales, se produce acumulación de líquido y aumento de la presión dentro del ojo. Esta mayor presión disminuye el flujo de sangre y comprime el nervio óptico ocasionando daño en los ojos.
¿Cuáles son los síntomas?
El glaucoma, en sus inicios, no manifiesta síntomas. Si advierte síntomas, es posible que su visión ya haya sido afectada. A veces se puede notar:
• Cambio frecuente de anteojos (ninguno parece satisfactorio).
• Dificultad de adaptar la vista en lugares oscuros, teatros, cines, etc.
• Pérdida de visión lateral.
• Arco iris en forma de anillo alrededor de las luces.
• Dificultad para enfocar la vista sobre objetos muy próximos.
Estos síntomas no son siempre señales de glaucoma, pero si muestra Ud. algunos de ellos, hágase examinar para saber qué significan en su caso.
¿A quién ataca?
El glaucoma puede ocurrir como resultado de varios factores. Aunque el tipo más frecuente de glaucoma ocurre después de los treinta años, puede aparecer también en niños y en jóvenes adultos. Puede ser también resultado de un golpe a los ojos o tratarse de otra forma de la enfermedad, de aparición brusca y con dolor, y puede desencadenarse por tensiones emocionales.
Frecuentemente, el glaucoma es una condición hereditaria, de modo que debe tomar Ud. precauciones especiales si alguien sufre de glaucoma en su familia.
¿Cómo se trata?
Actualmente no hay cura para el glaucoma. Sin embargo, una vez que se detecta, su progresión puede ser detenida. Mientras más pronto se diagnostique la afección, mayor la posibilidad de prevenir una seria pérdida de la visión.
Es frecuente que los médicos traten el gluacoma con medicamentos, especialmente en la forma de gotas para los ojos. En algunos casos recomiendan cirugía para facilitar la salida del líquido acumulado entre el cristalino y la córnea y, en ocasiones, el uso del rayo láser.
¿Cómo se detecta?
Un examen de detección del glaucoma es rápido e indoloro. El especialista pone una gota de anestésico local en el ojo y luego toca brevemente y con gran suavidad la superficie del ojo con un tónometro (aparato de medición de la presión interna del ojo).
ESTA MEDICION DEBE SER PARTE DE TODO EXAMEN OCULAR.
Si Ud. es mayor de 35 años, hágase este examen regularmente. Si su presión ocular corresponde al nivel del límite de la presión normal, debe mantenerse bajo control para descubrir posibles aumentos futuros. Si la presión está por encima de lo normal, el especialista observará el nervio óptico para ver si se ha dañado y verificará si hay pérdida de campo visual para confirmar el diagnóstico.
Recuerde
Cuando el glaucoma presente síntomas que Ud. perciba, su visión ya estará dañada.
La única manera de prevenir daños potencialmente serios es hacerse examinar los ojos por lo menos una vez al año.
El diagnóstico es rápido e indoloro.
El tratamiento es usualmente simple: gotas que se aplica Ud. mismo.


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¿Qué es la sequedad ocular?

¿Qué es un ojo seco?

El ojo seco es la condición anormal de la superficie externa del ojo que se manifiesta cuando las personas producen pocas lágrimas ó lágrimas con deficiencias en algunos de sus componentes: Poca cantidad; mala calidad.
Cuándo uno de estos factores o ambos se presentan, pueden producirse zonas secas sobre la conjuntiva y fundamentalmente sobre la córnea que facilitan la aparición de lesiones.

¿Dónde se producen las lágrimas y qué funciones cumplen?
Las lágrimas son producidas en las glándulas lagrimales ubicadas en los párpados y en la órbita ósea. Estas glándulas, respondiendo al sistema nervioso involuntario, segregan dos tipos de lágrimas:

- Las lágrimas basales o constantes que sirven para alimentar la córnea, para proveer lubricación, para facilitar la visión y para defender al ojo de infecciones y cuerpos extraños.

- Las lágrimas reflejas, que se producen ante un estímulo (irritación, emoción, etc.) y que sirven fundamentalmente para enjuagar al ojo.

Una vez liberadas las lágrimas son esparcidas por toda la superficie externa del ojo en cada parpadeo, y posteriormente drenadas hacia la nariz a través de los conductos lagrimales.

¿Cómo se manifiesta el ojo seco?

El ojo seco se manifiesta generalmente a través de una variada gama de síntomas que incluyen: sensación de arenilla y/o cuerpo extraño, ardor, quemazón, aspereza, sensibilidad a la luz, visión de halos de colores, ojos llorosos y picazón leve.

¿Cuáles son las causas del ojo seco?

La edad: la producción de lágrimas decrece naturalmente con los años, estimándose que a los 65 años se producen menos lágrimas que a los 18 años.

El ambiente: el clima seco, ventoso y soleado, el smog y la contaminación ambiental, los lugares cerrados, la calefacción y el aire acondicionado, los secadores de pelo y los monitores de computación pueden incrementar la evaporación lagrimal y producir ojo seco.

Los medicamentos: ciertos medicamentos pueden disminuir la capacidad del organismo de producir lágrimas. Entre ellos estan los descongestivos y antihistamínicos, los tranquilizantes, antidepresivos y píldoras para dormir, los diuréticos, píldoras anticonceptivas, algunos anestésicos, medicamentos para el tratamiento de la hipertensión arterial (beta bloqueantes) y para transtornos digestivos (anticolinérgicos).

Las enfermedades sistémicas: es frecuente la asociación de ojo seco con algunas enfermedades sistémicas como la artritis, el lupus, la sarcoidosis, el síndrome de Sjogren, las alergias y enfermedades de la piel.

Las lentes de contacto: el uso de lentes de contacto puede (por diversos mecanismos) agravar o provocar ojo seco.

¿Cómo se lo diagnostica?

El médico Oftalmólogo es el encargado de hacer el diagnóstico de ojo seco basándose en el examen completo del paciente, y en tests diagnósticos específicos que se realizan en el consultorio.
En ocaciones debe recurrir a la ayuda del laboratorio de análisis clínicos que estudia las principales características de las lágrimas, y muy a menudo solicita interconsultas con otros profesionales (clínico, reumatólogo, dermatólogo)

¿Cómo se lo trata?

Para el tratamiento del ojo seco se utilizan gotas lubricantes. En algunos pacientes se indican además antiinflamatorios, antibióticos, medicamentos sistémicos y en ciertas ocaciones se recurren a otros métodos terapéuticos como la obturación de los conductos de evacuación de las lágrimas, y el uso de lentes protectores.

 


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Qué es la Retinitis Pigmentaria

La retinitis pigmentaria es el nombre dado a un grupo de desórdenes hereditarios del ojo que involucran a la retina, la capa nerviosa sensible a la luz que reviste la parte de atrás del ojo, y que causan una reducción o pérdida en la capacidad visual gradual pero progresiva.
Es una degeneración progresiva de la retina que afecta la visión nocturna y la periférica.

Causas, incidencia y factores de riesgo: ¿Cuál es la causa de la retinitis pigmentaria?

La retinitis pigmentaria es causada por una variedad de defectos de la retina heredados de forma diferente, que afectan la habilidad de la retina para percibir la luz. Generalmente se da en familias y es un trastorno que puede ser causado por defectos en cualquiera de los diferentes genes que han sido identificados recientemente.
El gen de la retinitis pigmentaria es muy similar a una proteína que se sabe está implicada en la construcción de la red estructural de las células. De esta forma, las mutaciones en el gen de la retinitis pigmentaria 2 pueden provocar la interrupción del desarrollo de las células fotorreceptoras. Los expertos aseguran que el mecanismo por las que el RP2 se inactiva en este grupo de enfermos es mediante la inserción del retrotrasposón, un elemento nómada del ADN que se introduce en los intrones de los genes (un intrón es una parte del gen no codificada). Los genes humanos pueden ser muy extensos y los investigadores se han centrado principalmente en las regiones codificadas cuando tratan de hallar mutaciones genéticas causantes de enfermedades. Los resultados de este trabajo pueden tener importantes implicaciones para desarrollar nuevas aproximaciones terapéuticas en la retinitis pigmentaria.

El principal factor de riesgo es un antecedente familiar de retinitis pigmentaria.

Afecta a una de cada 4.000 personas.

Los defectos de la retina pueden encontrarse en las células llamadas bastones de la retina, en las células llamadas conos de la retina y/o en la conexión entre las células que componen la retina.

Las células que controlan la visión nocturna, llamadas bastones, son las que tienen mayor probabilidad de resultar afectadas, sin embargo, en algunos casos, los conos son las que sufren el mayor daño.


¿Cuáles son los síntomas de la retinitis pigmentaria?


El fotorreceptor es la primera neurona de la vía visual y es la célula más abundante de la retina. Se estima que cada ojo contiene alrededor de 125 millones de fotorreceptores, que básicamente se subdividen en bastones y conos, células nerviosas finas, alargadas y con una función específica: la fototransducción.
En la retina humana existen alrededor de 120 millones de bastones encargados de la visión nocturna y en blanco y negro. En la retina periférica, el bastón es el fotorreceptor predominante. Gracias a los bastones, por ejemplo, podemos ver como un objeto se nos acerca cuando se nos ha lanzado desde un lado.
Los conos son los encargados de la visión diurna y en color. Poseemos entre 3 y 10 millones de conos por ojo, y se subdividen, de acuerdo con el fotopigmento que portan, en rojos, verdes y azules. Los conos son los que determinan la agudeza visual.
Los siguientes son los síntomas más comunes de la retinitis pigmentaria. Sin embargo, cada individuo puede experimentar estos síntomas de una forma diferente, especialmente la severidad y la progresión son los que más varían. Algunas personas que tienen retinitis pigmentaria experimentan una pérdida de la visión lenta, muy progresiva, mientras otras pierden dicha capacidad visual mucho más rápido y severamente, generalmente asociada con la forma de herencia, las dominantes pueden ser más benignas que las recesivas.

Los signos y síntomas a menudo aparecen primero en la niñez, pero la incapacidad visual no se desarrolla hasta los primeros años de la edad adulta.


1. Ceguera nocturna : Es el síntoma más frecuente y precoz. Hace alusión a dos hechos. Por una parte, a la dificultad o imposibilidad de ver en ambientes de baja iluminación, a pesar de haber permanecido el tiempo suficiente para estar adaptado a esta situación (disfunción de los bastones). Por otra parte, a la dificultad que se pueda presentar al pasar de un ambiente bien iluminado a otro de baja iluminación, en el cual, transcurrido un tiempo superior al normal, el individuo es capaz de distinguir objetos (disfunción de los conos).

2. Disminución del campo visual : Es otro síntoma típico de la retinitis pigmentaria . Se caracteriza por la pérdida de visión desde la zona periférica a la zona central del ojo, dando lugar a la llamada visión tubular. La persona que padece retinitis pigmentaria refiere tropezarse frecuentemente con los objetos a su alrededor. En el caso de un niño que sufra retinitis pigmentaria, es la madre la que cuenta que no es capaz de encontrar los juguetes. Cronológicamente, este síntoma se presenta después de la ceguera nocturna.

3. Disminución de la agudeza visual: Normalmente, es referida por los pacientes después de los dos síntomas anteriores.

4. Alteración de la percepción de los colores : Cuando la enfermedad está muy avanzada, se produce una alteración inespecífica de la visión de los colores o, con mucha frecuencia, en el eje azul-amarillo.

5. Fotopsias y Deslumbramientos : Muchos pacientes con retinitis pigmentaria dicen ver luces pequeñas o flashes en la media periferia de su campo visual. Los deslumbramientos ante una excesiva luminosidad hacen necesario el uso de gafas de sol adaptadas.
Como enfermedad degenerativa, la pérdida de la capacidad visual es progresiva con el tiempo, reduciéndose tanto el campo visual como la agudeza visual, y, aunque el proceso degenerativo puede enlentecerse, esta pérdida de visión suele ser continua, aunque se ha de tener en cuenta que no todas las formas de retinosis conducen a la misma pérdida visual.
La visión es un proceso complejo y poco conocido a nivel molecular, lo que explica que el progreso en el conocimiento de la enfermedad sea más lento de lo que inicialmente se hubiera esperado.


¿Cómo se diagnostica la retinitis pigmentaria?

Además de una historia médica completa y del examen del ojo, su médico oftalmólogo puede realizar uno o más de los siguientes exámenes para determinar que proporción de la retina está comprometida:

· Prueba de agudeza visual: la tabla común para el examen del ojo, la cual mide la capacidad visual a varias distancias.
· La prueba de refracción: con qué anteojo se obtiene la mejor agudeza visual.
· Respuesta a los reflejos pupilares.
· Visión de los colores.
· Exámen con lámpara de hendidura.
· Determinación de la presión intraocular.
· El examen de la retina (fondo de ojo) : el distintivo más importante de la enfermedad es la presencia de manchas de color oscuro en la retina.
· Fotografía retiniana y angiofluoresceinografía.


· Evaluación del campo visual.
· Estudios electrofisiológicos: registro de las corrientes eléctricas de la retina producidas por estímulos visuales.
· Evaluación de familiares
· Exámenes de Laboratorio: VDRL, descartar rubéola, dosaje de vitamina A, hemograma, dosaje de ácido fitánico (cuando se sospecha enfermedad de Refsum)

Tratamiento para la retinitis pigmentaria:

El tratamiento específico será determinado por su médico, o médicos basándose en lo siguiente:

· Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
· Que tan avanzada está la enfermedad.
· Su tolerancia para ciertos medicamentos, procedimientos o terapias.
· Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
· Su opinión o preferencia.

Desgraciadamente, hasta el momento, no hay un tratamiento específico para la retinitis pigmentaria.


Sin embargo, la protección de la retina de los ojos con el uso de las gafas amarillas o naranjas con protección hacia los rayos ultravioletas puede ayudar a retrasar el comienzo de los síntomas.


Aunque sea discutible, los estudios recientes han demostrado que el tratamiento con agentes antioxidantes como el palmitato de vitamina A puede retardar el progreso de la enfermedad. Hay que decir que la Vitamina E está contraindicada

La remisión a un especialista en baja visión (visión subnormal) ayuda a mantener la independencia del paciente. Una persona con baja visión es aquella que tiene un impedimento en la función visual, aún después de tratamiento o de corrección refractiva, con una agudeza visual menor a 2/10 en su mejor ojo, o con un campo visual menor de 10º, pero que usa o es potencialmente capaz de usar la visión para la ejecución de una tarea. Algunos dispositivos de baja visión utilizados en la retinitis pigmentaria son :


· Telescopios para visión nocturna: amplifican la reflexión de la luz en los objetos situados en un ambiente oscuro.
· Telescopios invertidos : para campos visuales estrechos .
· Distintos tipos de filtros
· Circuitos cerrados de televisión / Computadoras
· Rehabilitación : es el campo en donde el aprendizaje de la orientación y la movilidad adquiere la mayor relevancia .

Es importante visitar con regularidad al oftalmólogo para vigilar el desarrollo de cataratas o edema macular (hinchazón de la retina), trastornos que se pueden tratar.

Expectativas en el Tratamiento de la Retinitis Pigmentaria

Este trastorno evoluciona de manera progresiva aunque de una forma muy lenta y la ceguera total es poco común.
Hoy en día la comunidad científico-médica sigue luchando para que la retinitis pigmentaria deje de ser una enfermedad "degenerativa" e "incurable", y con su esfuerzo se logrará preservar la visión del colectivo de pacientes que sufren dicha enfermedad
En la actualidad, las diversas disciplinas enfocan el problema de la terapéutica de la retinitis pigmentaria desde muy diversos ángulos. Esta lógica disparidad de criterios, en ocasiones, se ha interpretado por el grupo de afectados como un problema de conflicto de intereses entre los diversos profesionales involucrados en el estudio del problema o manejo de los pacientes. La realidad es que ninguna de las alternativas terapéuticas que se barajan para un futuro debe considerarse como definitiva o excluyente del resto, sino complementaria de las demás y aplicable según el estadio y subtipo de la enfermedad que afecte al paciente.
La caracterización de mutaciones en genes ya implicados en la retinitis pigmentaria y, por ende, el diagnóstico etiológico basado en análisis de ADN, es, en la actualidad, una tarea de alto costo y muy laboriosa. Durante la década de los noventa, varios estudios han apuntado que una de las posibles causas de la degeneración retiniana sería la apoptosis (muerte celular programada, autodestrucción celular), es decir, se trataría, por decirlo de una forma sencilla, del "suicidio" de los fotorreceptores. Ésta sería una línea de investigación actual que arrojará en un futuro inmediato nueva luz sobre su relación o no con la degeneración retiniana.

Las posibles esperanzas futuras para los enfermos de RP pueden estar en lo siguiente:


- Terapia génica (evitar la transmisión del gen implicado en la retinitis pigmentaria)
En base a los primeros resultados, el futuro de la terapia génica parece prometedor a medio plazo, pero su aplicación sistemática requiere un avance sustancial.
Tal vez, el dato más desalentador sea la tasa de pacientes portadores de retinitits pigmentaria que, en la actualidad, podrían entrar en programas de terapia génica, ya que, si nos atenemos a los criterios del comité de vigilancia de protocolos de terapia génica, sólo se pueden tratar aquellas patologías hereditarias en las que se conoce con certeza su base génica (es decir, donde la mutación del gen causante de retinitis pigmentaria está perfectamente caracterizada), cosa que no ocurre en la inmensa mayoría de los casos.
El problema de la heterogeneidad genética que caracteriza la retinitis pigmentarua paraliza las expectativas de tratamiento a gran escala.

- Opciones Quirúrgicas

Los avances en neurobiología y microcirugía oftalmológica han cosechado importantes avances en el campo de la transferencia de células, bien fotorreceptores (bastones y conos), bien epitelio pigmentario.
La controversia de estas técnicas tal vez aparezca en la necesidad de trabajar con células madre (tejidos vivos, usualmente fetales), así como el momento de la indicación de los trasplantes.
No obstante, el cultivo de células nerviosas multipotentes y el estudio de los factores que controlan su diferenciación pueden dar sus frutos los próximos años.
Científicos del Scripps Research Institute, de la Jolla (California), han logrado prevenir la retinitis pigmentaria en ratones, con inyecciones de células madre en el ojo. De esta manera, han conseguido evitar la degeneración de los vasos sanguíneos de la retina.
Otros tratamientos como los implantes vasculares, la ozonoterapia y la electroestimulación no tienen ninguna validación científica .

-Opciones en Cuba : ¿Qué se hace en Cuba?

En cuanto a un posible tratamiento de la retinitis pigmentaria han existido históricamente divergencias entre las posibles alternativas, desde aquellos que niegan todo tipo de terapéutica, los que consideran la utilidad de determinado tipo de medicamento o los que preconizan la terapéutica quirúrgica tanto a nivel clínico como experimental, entre las que se mencionan: la extirpación del ganglio estelar, la hipofisectomía, la implantación de fibras musculares, la inclusión de tejido placentario y aloplantes, la descompresión del nervio óptico y el trasplante de las células del epitelio pigmentario entre otras, hasta los que solo recomiendan el uso de los cristales protectores de las radiaciones solares nocivas , y por último el uso de la terapia génica .
¿En qué consiste el método cubano para detener la enfermedad?
A partir de diferentes estudios, desarrollaron un método múltiple que une la ozonoterapia, la electroestimulación y la magnetoterapia, pero siempre en función de cada paciente pues no todos los casos son exactamente iguales. La aplicación del gas Ozono permite la oxigenación de diferentes áreas debilitadas, lo mismo que la electroestimulación y la magnetoterapia.
La selección de pacientes es rigurosa, pero necesaria. No son tributarios del tratamiento, por ejemplo, personas de avanzada edad o con alteraciones oculares tales como nistagmus, glaucoma, catarata total, desprendimiento de retina o diabéticos.


Situaciones que requieren asistencia médica

Se debe buscar asistencia médica si se experimentan problemas con la visión nocturna o se presentan otros síntomas de esta condición.
Es importante señalar que la retinitis pigmentaria presenta un alto grado de heterogeneidad. Puede aparecer como única manifestación patológica, y entonces hablamos de retinitis pigmentaria no sindrómica, o, por el contrario, puede aparecer asociada a otras patologías, dando lugar a cuadros clínicos concretos, y entonces hablaríamos de retinitis pigmentaria sindrómica. Tal es el caso de los siguientes síndromes :

- Ataxia de Friedreich
- Síndrome de Usher (donde aparece ligada a sordera)
- Mucopolisacaridosis
- Distrofia muscular (distrofia miotónica)
- Síndrome de Laurence-Moon (también llamado síndrome de Laurence-Moon Bardet-Biedl): trastorno hereditario que ocasiona deficiencia mental, obesidad, baja estatura, polidactilia, y debilidad muscular
- Abetalipoproteinemia, enfermedad de Refsum e hipovitaminosis A : 3 formas tratables
Prevención

La asesoría genética puede determinar el riesgo que esta enfermedad ofrece para la descendencia de una persona.

La importancia de la ayuda psicológica para los enfermos de retinitis pigmentaria
La vida es compleja y problemática para todos, por tanto, una persona que, además, deba enfrentarse a la retinitis pigmentaria puede sentirse atemorizada, desorientada y sola, y su autoestima puede colocarse bajo mínimos. Lo cierto es que la actitud mental que se adopte con respecto a la enfermedad es de gran importancia. Es fundamental pensar en uno mismo como alguien independiente. A medida que la persona acepta continuar viviendo con la enfermedad, ésta parece difuminarse un poco y pasar a un segundo plano. Este proceso de adaptación depende de la capacidad de lucha de cada persona, del ambiente que le rodee y de la propia evolución de la enfermedad.

En ocasiones, aparte de los problemas causados por la incapacidad, el estrés de adaptarse aviva los conflictos que ya existían en la persona o en la familia (para los familiares es una situación que resulta difícil y dolorosa).

Un instrumento importante para superar el reto emocional que plantea la retinitis pigmentaria es la ayuda psicológica, que incluye el asesoramiento individual y las terapias de grupo. La intervención psicológica individual tiene como objetivo una mejora de la autoestima y bienestar personal, disminuyendo así la angustia, la pena y la sensación de pérdida de autocontrol, a la vez que aumenta la capacidad para resolver problemas cotidianos. Por otra parte, en gran medida, los afectados de retinitis pigmentaria tienen una sensación de impotencia e inutilidad; temen tanto ser una carga como carecer de valor para los demás, y en la asistencia a los grupos terapéuticos comprueban que tienen mucho que ofrecer a los otros, aumentando la sensación del propio valor, pudiendo suponer un respiro a los extenuantes esfuerzos diarios de enfrentarse al mundo de las personas con ojos capaces de ver bien.
La adaptación a la retinitis pigmentaria es un proceso de crecimiento y cambio individual, y, en este proceso, las intervenciones psicológicas, en sus diferentes formas, constituyen un recurso que no debemos desdeñar.

 

ANTE CUALQUIER DUDA CONSULTE A SU MÉDICO OFTALMÓLOGO DE CONFIANZA

 

 
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