EL PRECIO
DE NO VER
Falta
de visión
Lo que
el Estado no contempla en sus planes y evitaría la pérdida
de la vista de millones de argentinos.
Cientos
de miles de personas en la República Argentina pierden la visión
a causa de tres factores fundamentales: cataratas, glaucoma y retinopatía
diabética. Y el elemento que aglutina a estas patologías
es que ese resultado fatal es evitable, siempre y cuando se instrumente
algún proceso organizado y sistemático de prevención
y atención que pueda detenerlas a tiempo. Algo que en la Argentina
de hoy no existe, más allá de esfuerzos aislados de oftalmólogos,
sociedades locales y las campañas del Consejo Argentino de Oftalmología.
El plan Remediar, del Ministerio de Salud de la Nación, provee
medicamentos ambulatorios en forma gratuita, como parte de una "estrategia
central para enfrentar la emergencia social y sanitaria". El Ministerio
asegura que la población objetivo es de 15 millones de personas,
a quienes se distribuyen "alrededor de 14.000 botiquines mensuales
con 48 medicamentos". Con ello, se apunta a "cubrir la totalidad"
de la demanda sanitaria. Sin embargo, en ese listado de drogas no figura
ninguna para el tratamiento del glaucoma, que afecta a cerca del 2%
de la población. En ese sentido, el Consejo inició gestiones
con la titular del plan, la contadora Graciela Ventura, con el propósito
de incluir en el mismo a los medicamentos antiglaucomatosos e intentar
revertir esta falta de visión estatal que deja afuera a factores
importantísimos de la salud pública, cuadruplicando así,
los costos de la medicina. Esto es, los cada vez más ciegos que
deberá atender en un futuro. Al cierre de esta edición,
estaba pautada para el viernes 2 de diciembre, una reunión con
la coordinadora del plan, Lic. Luján Andrade.
A su vez, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial tuvo
un primer contacto con la oftalmología, en el que prometió
colaborar contra el avance de estas enfermedades. En una conversación
se propuso la construcción de tonómetros neumáticos,
que si bien no son exactos, facilitan la toma de la presión por
personal médico no especializado.
Cataratas
Se calcula que hay cerca de 200 mil ciegos por cataratas en el país
y de todas las cirugías que se practican, entre 60 y 70 mil,
el Estado interviene solamente en un escaso 9 por ciento. Estos valores
fueron revelados por un trabajo, presentado recientemente, de un equipo
de médicos de la Fundación Nano, en el cual está
incluido el Dr. Hugo D. Nano. Establece la Tasa de Cirugía de
Catarata (TCC) en el país y anticipa que de las 62.000 operaciones
de catarata realizadas en el año 2001, el "91% se realizaron
en el sector privado de la salud, y solo el 9% de las cirugías
restantes las realiza el sector público. Se vendieron 70 mil
lentes intraoculares y se practicaron cerca de 62 mil cirugías".
El trabajo concluye en que "la TCC es baja, y muestra una gran
variación entre una provincia y otra. El numero de oftalmólogos
es suficiente pero se encuentran mal distribuidos con una alta concentración
en Buenos Aires".
Los Dres. Nano y José María Mugica, y la Lic. Maria Eugenia
Nano, determinaron a través de una amplia investigación
sobre cirugías del año 2001, que "la TCC promedio
nacional para el año estudiado es de aproximadamente de 1750
operaciones/millón de habitantes por año. La cantidad
de oftalmólogos varia desde 122 por millón de habitantes
en la Provincia de Buenos Aires hasta 31 oftalmólogos por millón
de habitantes en la provincia de Misiones, con un promedio de 95 oftalmólogos
por millón en el país".
En promedio, la cantidad de cirugías de catarata realizadas por
oftalmólogo por año es de aproximadamente 18 y más
de la mitad (56 %) de las cirugías se realizan en la provincia
de Buenos Aires y en la capital, donde se concentra el 59% de los oculistas.
Limitaciones
El equipo de investigadores aclara que la información presentada
tiene "ciertas limitaciones" ya que su validez depende de
la información proporcionada por los oftalmólogos de cada
provincia. Por otro lado se trata de un estudio retrospectivo, tomado
además en un momento crítico en materia económica,
lo cual sin duda influye en los resultados. "Es importante señalar
que los datos en los que se basa el presente calculo de la TCC corresponden
al año 2001 y que en diciembre de ese mismo año comienza
en la Argentina la peor crisis de su historia, con estallido social,
descomposición política, devaluación, y quiebre
de contratos y que entre octubre de 2001 e igual mes de 2002, el Instituto
Nacional de Estadística y Censo arrojó una Tasa de pobreza
del 57,5%".
Hasta el momento, el Ministerio de Salud no presentó un plan
concreto, sin embargo trascendió que las conversaciones transitan
un camino auspicioso y que esa cartera tendría la voluntad de
instalar un sistema de consulta oftalmológica a través
de los centros primarios de atención.
La preocupación de los investigadores, compartida por el Consejo
Argentino de Oftalmología, es que de no concretarse un plan orgánico,
la ceguera evitable seguirá avanzando, inevitablemente, sobre
la sociedad.
Es notable que si se calcula que una cirugía cuesta U$S 500,
multiplicada por 200.000, da U$S 100.000.000, algo más de lo
que costó la Cumbre de Mar del Plata.
A LA VISTA
Los cambios en Salud
A partir
del 10 de diciembre la Legislatura porteña renovará la
mitad de sus diputados, es decir que 30 nuevos legisladores accederán
a una banca deliberativa.
Con el cambio, la mayoría de las Comisiones quedarán desguazadas.
Es el caso de Salud, cuyo actual presidente, Eduardo Lorenzo Borocotó,
se irá al Congreso Nacional. El vice 1º, el kirchnerista
Claudio Ferreño, autor e impulsor de leyes y proyectos a favor
de la optometría, finaliza su mandato y no seguirá en
el cuerpo. Quedarán, en cambio, Beatriz Baltroc (actual vice
2ª), María Soledad Acuña, Mirta Onega, Ana María
Suppa (del bloque de Ferreño) y Dora Mouzo. Los legisladores
no aventuran quién será el próximo presidente,
y dicen que dependerá "de los acuerdos políticos".
Y todavía resta discutir la reglamentación de la ley de
creación de la carrera de optometría y el proyecto de
Ferreño que busca regular la actividad de los optómetras.
EDITORIAL
Carta
abierta al Dr. Conesa
Estimado
Doctor:
Nos conocemos de nombre. Quizás alguna vez nos cruzamos por algún
corredor de la facultad. Hoy nos cruzamos en un pasillo de la vida,
uno de esos vericuetos que jamás hubiésemos sospechado,
en esta comedia de enredos mal tramada.
Se juntan en este curso interdisciplinario los ingredientes propios
de la naturaleza humana. Algunos actuaron de partícipes con imprudencia,
muchos con negligencia y quién sabe si alguien lo hizo con impericia
-los condimentos exactos de una mala praxis. Hubo también algo
de codicia, un poco de protagonismo, ciertos intereses económicos
ocultos y una pizca de honor malentendido. Sin embargo usted, mi querido
doctor, actuó movido por el más común de los pecados
médicos: el orgullo. A pesar de las explicaciones, los pedidos,
las cartas, las charlas con colegas y amigos, persistió en su
punto de vista: cualquiera puede enseñar donde y como se le antoje,
aunque los títulos no sean válidos en el país.
Su posición, debo admitirlo, es legalmente correcta. Pero también
debo recordarle, estimado colega, que existe una ley superior a las
escritas por hombres, y se llama ética. Palabra vilipendiada
y manoseada, malentendida y mal usada, que establece algunas normas
de convivencia entre colegas, un código de conductas que debemos
observar en la profesión. Y usted al tomar la decisión
de continuar con este curso, no consideró el daño a sus
colegas.
Pertenece usted a una facultad que todos los años se encarga
de formar 3.500 nuevos médicos. Cifra notable en todo el mundo.
No sé si alguna otra casa de estudios de medicina pueda quebrar
este record, propio del libro Guiness. ¿Se preguntó alguna
vez porqué este país caído del mundo, lejos de
todos, insiste en seguir produciendo médicos más allá
de toda lógica y racionabilidad?
Muy fácil, doctor, porque alguien, alguno de nuestros ideólogos
trasnochados hace muchos años, pensó que lo mejor para
la medicina argentina era proletarizar la profesión: los médicos
deberían hacer todos los trabajos relacionados con la salud.
Piense doctor, que aquí hay 4 médicos por cada enfermera,
cuando en el resto del mundo es al revés. Esto obliga a los colegas
nacionales a realizar tareas que son consideradas subalternas en otros
países. Tenemos disponibilidad de mano de obra calificada y barata
para realizar trabajos que en otros lados solo requieren formación
técnica. ¿Es eso bueno o malo para la salud? No entraré
en discusiones, los que me conocen saben mi posición. Pero esta
es la realidad, y usted, desde su cátedra, es responsable en
parte que las cosas así persistan.
Ahora, otros genios del planeamiento nacional, desconocedores de la
realidad, han decidido que es mejor formar técnicos para realizar
las tareas que por ley (la Nº 17.132 para ser más exacto)
eran de exclusividad de los médicos. ¡Una maravilla! Después
de gastar una fortuna en formar oftalmólogos para satisfacer
con creces las necesidades de la población (mal distribuidas,
por supuesto), se crean técnicos para hacer el mismo trabajo.
La instauración de la optometría, querido doctor, dejaría
sin trabajo a 2.500 oftalmólogos (si doctor, al 50 % de los oftalmólogos)
y dificultaría severamente la inserción laboral de los
jóvenes profesionales que diariamente pasan por sus aulas. ¿Era
su intención enseñar anatomía a futuros taxistas?
No lo creo, doctor. Pero eso es en definitiva lo que usted está
haciendo en este momento, al dar cabida a optómetras en su curso.
"¡Qué exagerado!", exclamará usted. En
seis años de trabajo en este Consejo he aprendido que en esta
lucha no se deben dar ventajas.
"Ustedes defienden una actitud corporativa", pensará
usted. Sí doctor, porque el mundo es corporativo y si no aprendemos
a serlo nosotros -como no lo fuimos hasta el momento- nos irá
peor cada día (cosa que ya es mucho decir).
Doctor, el partido político que rige los destinos del país
impuso el corporativismo en la Argentina. Las obras sociales que manejan
la salud de la Argentina, son corporativas. Los laboratorios que manejan
los medicamentos en la Argentina tienen actitudes corporativas, y los
optómetras que quieren imponer su política en la Argentina
son corporativistas. ¿Necesita más ejemplos, doctor? No
creo que hagan falta, usted seguramente ya entendió nuestro punto.
No sé si lo dicho alcance para cambiar su posición. Pero
quizá le sirva para pensar cómo con pequeños gestos
hacemos grandes males. Son estas solo íntimas contradicciones
de la naturaleza humana, que lamentablemente, no se encuentran disecando
cadáveres.
Cordialmente,
Omar López Mato
GRAVE INTROMISION
Médicos
cubanos llegan a derivar cirugías a su país
El Consejo
denunció que el programa "Operación Milagro"
no está avalado por ninguna política oficial ni por la
oftalmología nacional.
El Consejo
Argentino de Oftalmología detectó con preocupación
la derivación de casos de patología quirúrgica
a Cuba, para lo cual se encuentran representantes de ese Estado, seleccionando
pacientes en toda la Argentina. Primero se tuvo conocimiento de 4000
posibles casos en el Norte del país, y luego se confirmaron otros
casos en José C. Paz y Mercedes, en la provincia bonaerense.
El Consejo denunció que estos profesionales extranjeros estarían
atendiendo fuera de todo marco sanitario y sin ninguna política
oficial que los avale. "Asistimos azorados a esta vergonzosa intromisión
con el silencio absoluto, o en todo caso, la complacencia de nuestras
autoridades, en temas tan delicados como son los de salud, y específicamente
de la salud visual", fue el mensaje.
Estas acciones del Estado cubano tendría relación con
la institución civil Un Mundo Mejor es Posible (UMMEP), que lleva
adelante el programa de alfabetización "Yo sí puedo",
por el que un grupo optómetras suecos viajó a la Argentina
a principio de año y debió someterse a la legalidad.
El plan cubano se llama "Operación Milagro" y es un
acuerdo con Venezuela. "Tenemos la aspiración de extender
la Operación Milagro a 100 mil latinoamericanos", apuntó
el presidente venezolano Hugo Chávez, mostrando sus aspiraciones.
En Cuba van más allá. Fidel Castro asegura que la atención
será también para ciudadanos europeos.
Sin embargo, esta acción comunitaria motiva una profunda preocupación
en algunas sociedades oftalmológicas del continente por no inscribirse
en ningún plan acordado previamente con quienes tienen el conocimiento
y la experiencia local en cada país. Fue el caso reciente de
las sociedades oftalmológicas del Paraguay y el Uruguay. En la
Argentina, los oftalmólogos se preguntaron: "¿De
donde vienen los medios y por qué no se los facilita a los médicos
argentinos para que sean ellos mismos los que curen a sus conciudadanos.
¿Quién determina la idoneidad de los médicos cubanos?".
Curso de la UBA con optómetras
A pesar
de la petición de los oftalmólogos, el Dpto. de Anatomía
de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires llevó
adelante la 1º Jornada de La Visión "Enfoque Multidisciplinario"
en la que participaron tres optómetras, disertando sobre temas
de la oftalmología, y una óptica. El único oftalmólogo
participante de ese evento, realizado el 12 de noviembre en el Instituto
de Neurociencias de Medicina, fue el Dr. José Bella, que lo organizó
junto con el Titular de la I Cátedra de Anatomía Dr. Horacio
Conesa.
El Consejo había hecho conocer su consternación y desagrado
a la UBA, por la participación de la óptica Marta Maneiro,
y los optómetras Laura Brusi -quien coordinó el Congreso
Sudamericano de Optometría en septiembre-, Guillermo Falconaro
e Isabel Mac Donald. "Las personas que disertarán sobre
temas que pertenecen a las incumbencias de los médicos, son optómetras,
profesión inexistente y de ejercicio ilegal en nuestro país".
En el lugar estaba Juan J. Beller, titular del emporio óptico
Concentra Beller y gran impulsor de la optometría.
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