Páginas de Actualización en Oftalmología

Nº 1 (2000)

ISSN 1515-7202


Ojo seco
por
Alejandro Aguilar
(Buenos Aires)

Introducción
Historia
Fisiología y clínica
Sindrome de ojo seco
Clasificación clínica

 

 

Diagnóstico
Información para pacientes
Tratamiento
Tratamiento quirúrgico
Bibliografía

Introducción

El número cada vez más elevado de pacientes portadores de sequedad ocular ha hecho que el "ojo seco" sea en la actualidad, uno de los más frecuentes motivos de consulta de la práctica oftalmológica diaria. Esta alta incidencia, ha colocado a la sequedad ocular como uno de los principales polos de atracción de las investigaciones oftalmológicas actuales. El estudio de sus principales características fisiopatológicas y clínicas, así como también de los aspectos relacionados con su diagnóstico y posterior tratamiento son motivo de un interés cada vez más creciente en nuestros días. En ese sentido, y trazando un paralelo con lo que ocurría con esta enfermedad no hace mucho tiempo atrás, observamos claramente una serie de circustancias y hechos, que han cambiado radicalmente la imagen que teníamos sobre el ojo seco.

Hace unos años, se relacionaba al ojo seco casi en forma exclusiva y directa con las manifestaciones oculares producidas por el Síndrome de Sjögren, y los pacientes portadores de sequedad ocular eran rápidamente encasillados en función a esa enfermedad. Actualmente observamos con atención, que solo un limitado porcentaje de los pacientes portadores de sequedad ocular presentan ese síndrome, y que la mayor proporción de los mismos carecen de sus características clínicas.
Uno de los factores que ha incidido en esta discriminación, ha sido el profundo y cada vez más preciso conocimiento que sobre las diferentes estructuras que forman parte de la superficie ocular, poseemos en nuestros días.

Es un hecho que las características del film lagrimal, de la superficie ocular, del estroma, y de los anexos extraoculares implicados en la fisiología de esta interesante región de la anatomía ocular conformen una verdadera unidad anatomofuncional, donde la integridad de cada elemento en particular incide en la salud de todo el sector. De esta manera el ojo seco es considerado hoy como parte integrante de una serie de patologías agrupadas bajo el denominador común de "enfermedades de la superficie ocular", donde puede ser considerado como un verdadero síndrome (particular y aislado), o como un signo y síntoma de estas enfermedades. Ahora bien, la vinculación clínica existente entre todas estas patologías, y muchas veces la manifestación simultánea de las mismas en un mismo individuo, han hecho indispensable un diagnóstico certero y diferencial. Esta necesidad diagnóstica, ha provocado un interesante progreso de las técnicas empleadas para diagnosticar ojo seco.
Básicamente la tríada Test de Schirmer, Break up time y Rosa de Bengala fue evolucionando hasta nuestros días, donde se hace cada vez más necesario la implementación de nuevas y más modernas técnicas que nos permitan un diagnóstico diferencial más preciso y certero.
El otro fundamental motivo de discriminación que ha cambiado la óptica que sobre la sequedad teníamos hasta hoy, es el conocimiento cada vez más profundo de la multiplicidad de factores causales de ojo seco; donde la iatrogenia farmacológica y quirúrgica y las características ambientales (naturales y edilicias) de nuestros días actuarían como índices de potenciación del número de pacientes portadores de ojo seco.

En virtud a todas estas circunstancias, no escapa a este general análisis el hecho por el cual la industria farmacológica se vió obligada a dedicar intensos esfuerzos de investigación al desarrollo de nuevos y cada vez mejores productos destinados al tratamiento de la sequedad ocular, que han derivado en el aumento vertiginoso de las diferentes opciones terapéuticas farmacológicas destinadas al control de esta patología. Teniendo en cuenta estas características y para comprender claramente al ojo seco, se considerará a los sectores que se ven comprometidos en esta común patología. Analizaremos una fase líquida, conformada por el film lagrimal; una fase intermedia, la interfase epitelio film; y una fase sólida, conformada por los epitelios de la córnea y de la conjuntiva y por la matriz estromal.

Analizaremos los aspectos físicos, químicos e hidrodinámicos que intervienen en el frágil equilibrio de las mencionadas fases, así como también la integración anatómica y neurológica que el sistema presenta.
Se considerarán los fundamentales aspectos fisiopatológicos, funcionales y clínicos del síndrome de ojo seco, se evaluarán sus principales factores etiológicos, se estudiarán las principales técnicas diagnósticas, y finalmente se hará mención de la extensa cartilla de opciones terapéuticas (farmacológicas, no farmacológicas y quirúrgicas) empleadas para el control de esta enfermedad. Siguiendo estas consideraciones, el propósito de este artículo será aportar al médico oftalmólogo una guía práctica y didáctica que lo ayude en el manejo, seguimiento y tratamiento de los pacientes con ojo seco.

Historia

Al referirnos a la historia del ojo seco surge de inmediato la palabra indoeuropea "dakru". Esta palabra, formada por los prefijos udar y oku y cuyos significados serían (según Murube del Castillo) agua y ojo respectivamente, resulta significativamente coincidente con palabras que en idioma mandarín, coreano e indonesio encierran el mismo significado: agua-ojo. Tomando en cuenta estas consideraciones, podríamos inferir que muchos años antes del nacimiento de Cristo, se hacía referencia a las lágrimas.
Posteriormente en el papiro egipcio de Ebers (1500AC) y en trabajos de Hipócrates se hace referencia a cuadros oftalmológicos que incluidos en la denominación común de "oftalmía seca" constituirían los primeros indicios de esta enfermedad.

Sucesivas descripciones de pacientes portadores de ojo seco se registran en diferentes siglos, pero estas son confusas, imprecisas y poco certeras. En 1808, M. de Wenzel publica su manual del oculista, trabajo en donde dedica un capítulo entero a la sequedad ocular. Con posterioridad a este autor se descubren las glándulas lagrimales accesorias, y en 1933, Henrick Sjögren introduce el término keratoconjunctivitis sicca (KCS) para describir las manifestaciones oftalmológicas de la enfermedad que tiempo atrás (1926) Gourgerot había descripto como factor causal de sequedad bucal. En 1936, J. Rollet, con sus estudios sobre el film lagrimal, marca el momento de inicio de posteriores investigaciones sobre su particular fisiología.

A partir de ese momento histórico para esta patología fueron numerosos los autores que se dedicaron a investigar el ojo seco, hecho que permitió que el conocimiento acerca de la sequedad ocular fuera cada vez más sólido y preciso. En la actualidad, el estudio de la sequedad ocular ocupa un lugar de privilegio dentro de las investigaciones oftalmológicas y los intensos esfuerzos destinados al estudio de esta singular patología estan orientados principalmente hacia dos grandes temas de interés: 1) los aspectos relacionados a su fisiopatología y a su integración con las vitales estructuras que conforman a la superficie ocular; y 2) el desarrollo de nuevas y mas eficaces drogas. En este sentido, el futuro tendrá la última palabra.

Fisiología y Clínica

Al evaluar las estructuras que componen a la superficie ocular, surge de inmediato la clásica división entre el film lagrimal y los epitelios de la córnea y de la conjuntiva. Estos componentes constitutivos, fueron estudiados durante muchos años por los diferentes autores que se dedicaron a investigar esta interesante región de la anatomía ocular. En la actualidad, si bien se mantiene la citada división, los conocimientos anatómicos y fisiológicos del sector, han aportado datos de fundamental valor que nos han permitido ampliar estos conceptos.

El conocimiento profundo de los aspectos composicionales del film lagrimal, con sus tres capas totalmente integradas; los hallazgos de naturaleza física evidenciados en la región de transición film/epitelios; la particular anatomía e histología de la capa celular epitelial de la córnea y de la conjuntiva con sus células altamente especializadas; así como también la estructura estromal conformada por capas de fibras colágenas y células afines de sostén, son objeto de profundo estudio por parte de los investigadores de hoy.
Otro de los aspectos que han acaparado las investigaciones más recientes, es el modo por el cual todas estas estructuras se vinculan entre sí, en una fuerte pero a la vez delicada integración que establece la presencia de una unidad anátomofuncional de singulares características. Con el propósito de realizar un pormenorizado y claro análisis de todas estas estructuras implicadas, y teniendo en cuenta la complejidad de la región comprometida, considero que evaluarlos bajo la denominación de "fases" se ajusta perfectamente a ese fin.

Desde el punto de vista de la física y de la química, una fase se define como cualquier parte homogénea de un sistema de un cuerpo en equilibrio; desde el punto de vista etimológico, una fase es el conjunto de labores específicas efectuadas para la misma unidad de producción; y desde el punto de vista figurativo, se considera a una fase como cada uno de los cambios, de los aspectos sucesivos de un fenómeno en evolución. Tomando como punto de partida estos conceptos, se analizará al film lagrimal, a la región transicional: film/epitelios, a los epitelios y al estroma como fases en continuo equilibrio e interacción.
De esta manera consideraré una fase superficial, de naturaleza líquida, constituida por el film lagrimal; una fase intermedia, transicional, la interfase film/epitelios; y una fase profunda, de naturaleza sólida, conformada por los epitelios de la córnea y de la conjuntiva, y por el estroma. Una vez analizadas estas fases, se analizarán los mecanismos entre las mismas , para posteriormente integrarlas en un conjunto fisiológico y funcional con firme base de retroalimentación.

1) Fase superficial líquida: El film lagrimal

El film lagrimal (Fig. 1) es una delgada película de lágrimas que se dispone sobre la superficie epitelial de la conjuntiva y de la córnea, con una estructura particular formada por tres capas (lipídica, acuosa y mucosa), descriptas en 1954 por Wolff.
Para una correcta interpretación de esta particular estructura, se analizará cada capa en particular, así como también las delicadas relaciones entre las mismas.

Capa Lipídica:

Es una delgadísima película compuesta fundamentalmente por trigliséridos, colesterol, ácidos grasos, ésteres, y fosfolípidos. Su espesor, de 0.1 a 0.2 micrones, varía constantemente por la compresión ejercida por los párpados en el momento del cierre palpebral.

Sus funciones son la protección mecánica contra las agresiones del medio ambiente (radiaciones solares, viento, cambios de temperatura, climatización, etc.) estabilizando el film lagrimal al limitar la evaporación de la capa acuosa que se encuentra inmediatamente por debajo.

Este mecanismo es de vital importancia en la fisiopatología del ojo seco.
Su secreción depende intimamente de las glándulas de Meibomio y en menor medida de las glándulas de Zeis y de Moll.

Las glándulas de Meibomio (Fig. 2) son de tipo sebáceas, intratarsales y se distribuyen uniformemente por el párpado superior en un número de 30 a 40 y por el inferior entre 20 y 30 aproximadamente. Son voluminosas, ocupando una superficie de entre 4 y 8mm. Cada glándula esta formada por glóbulos de células secretoras que vierten su contenido en un conducto que se expresa a nivel del borde palpebral a través de un orificio ubicado entre la línea gris y la unión mucocutánea. Los lípidos sintetizados por el retículo endoplásmico rugoso de las células glandulares, son excretados a través del mencionado conducto por la acción del músculo orbicular durante el parpadeo.
Los lípidos secretados por las glándulas de meibomio presentan una temperatura de fusión menor que los secretados por las glándulas sebáceas cutáneas, por lo que se licúan facilmente en la superficie ocular.
Los componentes polares de estos lípidos, se esparcen más rápidamente que los componentes no polares, y se orientan hacia la capa acuosa. Las porciones no polares se esparcen lentamente y se ubican sobre las fracciones polares para proporcionar espesor a la capa lipídica.
De estas glándulas depende prácticamente el total de la secreción lipídica del film. Las glándulas de Zeis (
Fig. 3) son tambien de tipo sebáceas, pero pequeñas y rudimentarias. Su estructura es semejante a la de las glándulas de Meibomio y se las considera anexos de las pestañas. Las glándulas de Moll (Fig. 4) son de tipo sudoríparas, de aspecto glomerular y se distribuyen por los rebordes palpebrales. Tanto las glándulas de Zeis como las de Moll, contribuyen secundariamente a la secreción lipídica del film. Se cree que factores mecánicos vinculados al parpadeo, factores sensoriales asociados a los sistemas simpático y parasimpático y factores hormonales como el estímulo androgénico y adrenocorticotrófico ejercerían un rol regulador sobre la secreción lipídica del film.

Capa Acuosa:

Es la más importante y voluminosa,ocupando el 90% del volúmen total del film (7-9 microlitros). Su espesor es de 6-7 micrones.

Su contenido rico en proteínas, electrolitos, minerales y enzimas determinan las fundamentales funciones de esta capa: a) nutrición del epitelio corneanano, b) protección inmunológica , y c) función refractiva.

 

Nutrición del epitelio corneano:

El epitelio de la córnea, de naturaleza avascular, se nutre a expensas de la rica concentración de componentes orgánicos e inorgánicos presentes en la capa acuosa del film lagrimal.

Componentes orgánicos:

Disueltos en la capa acuosa encontramos la mayoría de los componentes orgánicos presentes en el plasma: glucosa, vitaminas y precursores vitamínicos (ácido ascórbico, cianocobalamina, lactoflavina, retinol), aminoácidos (50mg/l.) y fundamentalmente proteínas. La producción por parte de las glándulas lagrimales de Vitamina A, así como también de factores de crecimiento epitelial resulta escencial para mantener la normal proliferación y diferenciación celular de la superficie epitelial ocular. La concentración total de proteínas del film esta en el orden de los 670mg./100ml. (11) ; diez a quince veces menos que en el plasma. Se describen basicamente 3 grupos de proteínas lagrimales: las provenientes del plasma, las provenientes de la conjuntiva y las provenientes de la glándula lagrimal. Estos grupos proteicos determinan el perfil electroforético de las lágrimas que veremos en el capítulo VII.

Las proteínas plasmáticas son vertidas a la capa acuosa del film a través de la barrera hemato-lagrimal dependiendo de la concentración existente en el plasma y de factores hidrodinámicos propios de las mismas proteínas.
Se observa la presencia de albúmina (50mg/l.); Inmunoglobulinas A, G, E y M; alfa 2 macroglobulina; etc.

Las proteínas provenientes de la conjuntiva no aparecen en el film en condiciones normales, pero ante procesos inflamatorios, ojo seco, y otros estados patológicos, se puede comprobar la presencia de macromoléculas como la lacticodehidrogenasa, transaminasas (GOT, TGP), e inmunoglobulinas (IgA, IgG).

Las proteínas provenientes de la glándula lagrimal, constituyen el 99% del total de las proteínas del film, y son sintetizadas por la glándula lagrimal principal y por las glándulas accesorias de Krause y de Wolfring). Este grupo proteico esta constituido por: Proteínas de migración rápida, la Proteína G, la Inmunoglobulina A secretoria, la Lisozima, la Lactotransferrina, y el Factor Antibacteriano no Lisozima.

Estudios inmunoelectroforéticos evidenciaron la presencia de un grupo heterogéneo de proteínas de bajo peso molecular (17000-18000) denominadas proteínas de migración rápida o tambien prealbúminas. Se cree que intervendrían en la estabilidad del film lagrimal. Entre ellas encontramos a la proteína G, de alto peso molecular (31000) cuya composición y rol no estan bien definidos.

El resto de las proteínas serán analizadas al evaluar la función de protección inmunológica de la capa acuosa del film lagrimal.

Componentes inorgánicos:

Dentro de la capa acuosa del film lagrimal existe una importante concentración de gases y iones en suspensión.

Composición gaseosa:

Oxígeno: El oxígeno atmosférico, concentrado a una presión de 155mm.Hg., se disuelve en la capa acuosa del film y es absorvido por el epitelio corneano a una tasa de 5 microlitros/cm2 /hora. Distintos autores analizaron la concentración de oxígeno presente en las lágrimas, encontrándose significativas diferencias con el parpadeo (Fig. 5). Al momento del cierre, la concentración parcial de Oxígeno disminuye aproximadamente a 55mm.Hg.; mientras que en la apertura palpebral la misma asciende a unos 120-130 mm.Hg.
Estos cambios en la concentración de Oxígeno producen variaciones del equilibrio ácido- base a expensas de fenómenos de hipoxia evidenciados en el momento del cierre palpebral.
La hipoxia disminuye el ph del film por aumento de la concentración de Anhídrido Carbónico producido por anaerobiosis.
Posteriormente con la apertura palpebral, el Anhídrido Carbónico se libera al medio y la concentración de Oxígeno aumenta.

 

Anhídrido Carbónico:

Se lo encuentra disuelto en la capa acuosa a una concentración aproximada de 27,5 mm.Hg con las variaciones ya descriptas relacionadas a los movimientos palpebrales.

Composición iónica:

Aniones:
Son fundamentalmente el Cloro (130 milimoles/l.) y el Fósforo (10 milimoles/l.), quienes se encuentran generalmente ligados a sales de las que forman parte. Existe en el film una importante concentración de Bicarbonato (HCO3 -) del orden de 26 a 33 milimoles/l.

Cationes:
Son los principales electrolitos presentes en la capa acuosa del film lagrimal. Distintos autores les confieren importantes roles dentro de la fisiología lagrimal y epitelial. Estudios en animales, sugieren que intervendrían en mantener una adecuada concentración de células mucosecretantes y de glicógeno epitelial, así como tambien un adecuado espesor del epitelio de la córnea.

Existe además una pobre concentración de Hierro (0.018 milimoles/l.) y Cobre (0.029 milimoles/l.)

La concentración promedio de los principales cationes de la capa acuosa se expresa en la tabla número 1.

 

Tabla 1. Concentración de cationes del film (milimoles/l.)

Sodio (Na+ ): 134 -170

Potasio (K+): 24 - 40

Calcio (Ca++): 0.60 - 0.80

Magnesio (Mg++): 0.61 - 1.1

b) Protección inmunológica:

Esta vinculada a la concentración de elementos inmunocompetentes proteicos presentes en el film (Inmunoglobulinas y enzimas) así como también a la concentración de complemento y sustancias antivíricas (interferón).

Inmunoglobulinas:

Inmunoglobulina M:

Es una inmunoglobulina ubicada en la corrida electroforética dentro del grupo de las b proteínas.

Es el primer anticuerpo que interviene en la defensa inmunológica; fija complemento, es opsonizante, presenta máximas cualidades aglutinantes y es escasamente precipintante. Presenta una estructura de cadenas pentapeptídicas unidas por puentes disulfuros y una cadena J.

Su concentración es pobre dentro de la capa acuosa y proviene del sector vascular.

Se la encuentra ligada a los linfocitos B.

Inmunoglobulina G:

Es tambien denominada g 2 globulina ó globulina 7S y se caracteriza por estar formada por cuatro cadenas polipeptídicas unidas por puentes disulfuros.

Proviene del sector vascular, su concentración es escasa, pero aumenta ante estímulos antigénicos, pudiendo reaccionar ante la mayoría de las infecciones bacterianas y virales más comunes.

Fija al complemento, es opsonizante, precipitante y en menor grado aglutinante.

Inmunoglobulina E:

Esta constituida por cadenas pesadas denominadas epsilon, más largas que las que forman a la IgA y a la IgG.

Proviene unicamente del sector vascular, pero en pacientes alérgicos pueden ser sintetizadas por los plasmocitos presentes en la conjuntiva aumentando significativamente su concentración. Es la inmunoglobulina responsable de las reacciones agudas de hipersensibilidad de tipo inmediata.

Se ubica en la corrida electroforética dentro del grupo de las b globulinas lentas

Inmunoglobulina A:

Es una inmunoglobulina sérica que esta presente en el film por pasaje vascular.

Esta constituida por una estructura monomérica bivalente formada por cadenas pesadas a . Estas cadenas presentan diferencias antigénicas que permiten diferenciar dos subclases de IgA: IgA1 e IgA2.

Su principal función es la defensa contra infecciones virales, ya que no interviene en otro tipo de respuesta; no fija complemento, no es opsonizante y no desempeña ningún rol en las reacciones alérgicas.

Su concentración en el film es muy baja.

Inmunoglobulina A secretoria:

Es la principal inmunoglobulina presente en las lágrimas.

Su estructura esta formada por un dímero constituido por cadenas pesadas unidas por una cadena J; los monómeros estan ligados por una cadena polipeptídica formada en las células epiteliles denominada " pieza secretoria" . Esta pieza secretoria es la principal doferencia entre esta inmunoglobulina y la IgA sérica y es la responsable de la resistencia de la IgA secretoria a la acción de las enzimas proteolíticas.

Se sintetiza a partir de los plasmocitos de la periferia de los acinos glandulares. Al ser eliminada por estos, las células epiteliales le anexan una pieza secretoria por cada dos moléculas de inmunoglobulina.

Esta presente en las lágrimas bajo la forma 11S y su concentración es de aproximadamente 100mg/l . Su producción es estimulada por los andrógenos.

Estas inmunoglobulinas se unen formando una cadena contínua de anticuerpos lo que le confiere un rol esencial para la defensa contra infecciones bacterianas y virales.

La IgA no tiene capacidad para fijar al complemento.

Enzimas:

Lisozima:

Es un polipéptido costituído por una serie de proteínas con un peso molecular del orden de los 15.000 PM, descubierto por Flemming en 1922.

Su actividad antibacteriana por excelencia puede determinar la lisis de los microorganismos ya que actúa sobre los mucopéptidos que forman la pared celular bacteriana.

Es la primer barrera antiinfecciosa corneoconjuntival.

Esta sintetizada por las glándulas lagrimales principales y accesorias, y su concentración en el film es de aproximadamente 1.4 +/- 0.5g/l, lo que constituye la mayor concentración de esta enzima en todos los fluidos del organismo. Esta concentración disminuye en los pacientes portadores de sequedad ocular y varía considerablemente con la edad.

Lactotransferrina:

Es una glicoproteína presente en el film en el orden de los 2g/l. Constituye otra verdadera barrera antiinfecciosa, y su actividad es comparable a la de un antibiótico. Actúa fijando todo el Hierro presente en el medio, imposibilitando a los gérmenes el uso de este ion indispensable para su crecimiento.

Al igual que sucede con la lisozima, su concentración decae significativamente en pacientes con ojo seco.

Otros componentes inmunológicos:

Complemento:

El sistema Complemento esta formado por once sustancias proteicas que constituyen aproximadamente el 10% de las globulinas plasmáticas del hombre.

Sus funciones pueden resumirse en :

Estas funciones ocurren cuando las inmunoglobulinas fijadoras de complemento reacionan con el antígeno, ya que por sí solo, no ejerce ninguna acción.

En la capa acuosa del film lagrimal se encuentran fundamentalmente las fracciones C3 y C3 convertasa (C3-Bb) del sistema del complemento.

Interferon:

Es un grupo de sustancias biológicas, inespecíficas, que reaccionan fundamentalmente a estímulos provenientes de infecciones virales. Se cree que estaría preformado en el interior de las células y que se liveraría al medio ante el mencionado estímulo.

Su mecanismo de acción consiste en penetrar en las células cercanas y/o distantes del lugar de la infección provocando la síntesis de una proteína inhibidora de la producción de macromoléculas en el interior de las mismas. Esta proteína difunde al medio y actúa bloqueando los poliribosomas celulares para que solamente fabriquen sustancias propias y no las sugeridas por la decodificación genética viral.

Aparece en el film lagrimal siempre y cuando exista un estímulo para su producción.

Otros mecanismos de protección:

Independientemente de la protección inmunológica anteriormente descripta, células inmunocompetentes (neutrófilos, polimorfonucleares, macrófagos, y linfocitos) de la mucosa epitelial conjuntival desempeñan un rol inmunológico defensivo coadyuvante.

Por otro lado, la flora bacteriana saprófita del film, por competición nutritiva con los gérmenes patógenos, actuaría como barrera defensiva antiinfecciosa.

Por otro lado, las variaciones del ph evidenciadas en el parpadeo poco propicia la proliferación de elementos patógenos.

c) Función Refractiva:

La capa acuosa del film tiene el mismo índice de refracción que la córnea (1336) conribuyendo de esta manera a mantener una correcta Agudeza Visual.
Al producirse modificaciones cualicuantitativas de la película lagrimal, la función refractiva es una de las que más se altera, provocando fluctuaciones de la agudeza visual, fenómenos de astenopía, etc.

Propiedades físicas de la capa acuosa:

La variada concentración de elementos orgánicos e inorgánicos presentes en la capa acuosa, determina las particulares propiedades físicas de la misma.

Estas características físicas deben guardar un constante equilibrio para mantener la normal fisiología del sector, ya que mínimas variaciones en las mismas pueden provocar cambios fisiopatológicos de peligrosas consecuencias.
Las principales propiedades físicas de la capa acuosa incluyen: osmolaridad, evaporación, ph, temperatura, tensión superficial, cristalización y viscosidad.
Osmolaridad: El registro de valores de la osmolaridad del film varía según los autores consultados. Como promedio, se acepta que la osmolaridad del film se encuentra en aproximadamente 304 +/- 10 mOsm/l.

La tonicidad del film esta ligada a los fenómenos evaporativos registrados en el mismo, ya que al disminuir la concentración de líquido, los elementos sólidos presentes en la capa acuosa se hiperconcentran aumentando la osmolaridad de la misma. En ese sentido, el Sodio juega un rol preponderante en el correcto mantenimineto de la osmolaridad.
La osmolaridad del film lagrimal es un punto clave dentro de la fisiopatología del ojo seco, ya que en los pacientes portadores de sequedad ocular se encuentra aumentada.
La hiperosmolaridad es la responsable de una serie de cambios estructurales y funcionales cuyo correlato final es la evidencia de daño a nivel de los epitelios de la córnea y de la conjuntiva.
Evaporación: Normalmente el film lagrimal se evapora entre un 10 y un 25% y a una tasa de 4.1x10-7 /cm 2 / segundo.
Con los ojos cerrados, no existe evaporación de las lágrimas y el film lagrimal se encuentra en equilibrio osmótico con respecto a la córnea; al abrir los ojos, la evaporación se hace presente y varía según las condiciones existentes en el medio ambiente. Edificios de ventanales sellados, climatización artificial, monitores de computación, radiaciones solares, viento, etc. aumentan significativamente la evaporación del film .

Estos fenómenos evaporativos, estan íntimamente ligados a la integridad de la capa lipídica. Cuando esta capa esta alterada, la tasa evaporativa aumenta de 10 a 20 veces.
La evaporación de los componentes acuosos del film, trae aparejado cambios osmolares en el mismo; al disminuir la concentración de líquidos, los sólidos presentes en la película lagrimal (elementos orgánicos e inorgánicos) se hiperconcentran, por lo que la osmolaridad del film aumenta.

El ph: El film lagrimal tiene un balance ácido-base determinado por los buffers de la capa acuosa, que establecen un ph neutro semejante al del plasma: 7.3-7.7. Estos valores, sufren modificaciones en íntima relación con los movimientos palpebrales. Al momento del cierre de los ojos, la concentración de oxígeno decae, por aumento en la concentración de anhídrido carbónico dado por anaerobiosis; cuando abrimos los ojos, se pierde anhídrido carbónico (por intercambio con el medio), y el pH se equilibra.

Según Fischer y Wiederholt, desde el momento que media entre la apertura de los párpados y el cierre de los mismos, y a un ritmo normal de parpadeo, el ph del film se modifica en aproximadamente " un punto" (6.5-7.5)

Temperatura: Estudios termográficos determinaron que la temperatura del film lagrimal varía entre 30 y 35ºC., pudiéndo aumentar aproximadamente medio grado al cerrar los ojos.

Tensión superficial: Las fuerzas físicas de atracción existentes a nivel de la capa acuosa, determinan un valor de tensión superficial de 43,2 dyn/cm., que facilita la distribuciín y extensión total de la capa acuosa sobre el epitelio de la córnea (mojabilidad). Este valor tensional esta influenciado por la acción de las glicoproteínas de la capa mucosa, ya que si se mediera exclusivamente la tensión superficial de los componentes acuosos del film, su valor estaría aproximadamente en los 70 dyn/cm.
Como veremos más adelante al describir la fase intermedia, la tensión superficial guarda una estrecha relación con los valores tensionales presentes a nivel de la fase sólida epitelial. Cualquier cambio que implique modificaciones en esos valores, va a determinar alteraciones de la tensión superficial que impedirán la mencionada mojabilidad de la película lagrimal, produciendo francas zonas de sequedad sobre la fase sólida epitelial.

Cristalización: Las lágrimas presentan fenómenos de cristalización a modo de "helecho". Si bien son numerosos los factores que intervienen en la cristalización lagrimal, el mucus existente en el film es el principal responsable principal de la cristalización de las mismas Diferentes autores analizaron en profundidad los distintos aspectos de la cristalización lagrimal en condiciones normales y en el ojo seco, lo que permitió que en la actualidad las distintas maneras por las que la película lagrimal cristaliza, sean tenidas en cuenta como modalidad diagnóstica de sequedad ocular.

 

Viscosidad: La viscosidad del film lagrimal es de aproximadamente 9 milipoises, pudíendose encontrar variaciones en su valor según esten los ojos abiertos o cerrados. La viscosidad del film estaría en relación con los componentes lipídicos y protéicos disueltos en el mismo.
La viscosidad del film lagrimal y la agudeza visual están vinculados entre sí, ya que aumentos en la viscosidad pueden provocar alteraciones en las mismas.
Los parámetros de viscosidad lagrimal son muy tenidos en cuenta por la industria farmacológica para la elaboración de los lubricantes artificiales.

Origen de la capa acuosa:

El origen de la capa acuosa esta ligado a los mecanismos secretorios autónomos que ejercen su acción sobre las glándulas lagrimales.
Básicamente se pensaba que la secreción basal de lágrimas no estaba ligada a estímulos secretorios nerviosos y que estos solo regían los mecanismos de secreción reflejos. Actualmente, numerosos autores consideran que la secreción basal lagrimal practicamente no existe y que la totalidad de la producción de lágrimas esta vinculada al estímulo nervioso
Este concepto se sustenta en el hecho por el cual durante el sueño y bajo anestesia, la producción de lágrimas disminuye.

La secreción lagrimal acuosa depende de una compleja serie de reacciones donde sustancias estimulantes interactúan con receptores específicos localizados en la membrana basal de las células acinares y de los conductos de las glándulas lagrimales.

Practicamente el total de la inerbación aferente y eferente de la glándula lagrimal depende del nervio lagrimal, rama oftálmica del trigémino.

Las fibras secretomotoras y ramas parasimpáticas preganglionares, pasan por el nervio facial (raíz sensoria), por el nervio intermedio, por el nervio petroso superficial mayor, y por el nervio vidiano hasta sinapsar en el ganglio esfenopalatino.

Las fibras postganglionares viajan inmersas en el nervo cigomático, y desde este se dirigen junto a fibras del nervio lagrimal hacia la glándula lagrimal.

Las fibras simpáticas preganglionares se originan en el hipotálamo, continúan por las fibras cervicales simpáticas ascendentes y se dirigen al ganglio cervical superior donde hacen sinapsis.

Las fibras postganglionares del simpático estan integradas al plexo carotídeo y llegan a la glándula lagrimal a través de diferentes caminos: nervio vidiano y ganglio esfenopalatino, nervio oftálmico y nervio lagrimal, plexo carotídeo y nervio lagrimal.

Dado que la principal función general del sistema simpático es la vasomotora, se establece que las terminaciones nerviosas de este sistema culminarían en las arteriolas de la glándula lagrimal.

En situaciones de dolor, heridas, cuerpos extraños, inflamaciones e irritaciones de cualquier etiología se estimula la producción refleja de lágrimas.

La vía secretoria refleja tiene su orígen principal en la periferia, luego de la estimulación de la rama oftálmica del nervio trigémino. El nervio óptico interviene secundariamente en el deslumbramiento producido por el estímulo luminoso.

El llanto emocional esta ligado a la estimulación central.

Independientemente de estos factores de estimulación autónomos, algunas hormonas como la prolactina y la adrenocorticotrofina fueron halladas en el film lagrimal, existiendo a nivel de la glándula lagrimal receptores celulares para las mismas.

Glándula lagrimal principal:
La glándula lagrimal principal (
Fig. 6) esta ubicada en la porción superoexterna del párpado superior, y esta dividida en dos lóbulos unidos en su polo posterior.

Es tipicamente una glándula serosa compuesta por grupos de acinos reunidos en un tubo central. Presenta además células mioepiteliales dispuestas alrededor de los acinos, que actuarían sobre estos a modo de bomba, exprimiendo al material secretado

Se considera que del total de la secreción acuosa del film, la glándula lagrimal principal es responsable de prácticamente el 95% de la misma

Glándulas lagrimales accesorias:

Son pequeñas glándulas que presentan idéntica estructura que la glándula lagrimal principal. Están formadas por una capa de células cilíndricas dispuestas sobre una basal rodeada de tejido conectivo.

De las glándulas lagrimales accesorias parte un canal excretor que se abre a la conjuntiva y cuya pared tiene una estructura semejante a la misma.

Contribuyen con aproximadamente el 5-10% de la secreción acuosa del film lagrimal.

Técnicas inmunohistoquímicas determinaron que ambas glándulas accesorias contienen los mismos elementos protéicos comunes de secreción que los encontrados a nivel de la glándula lagrimal principal. Glándula de Krause: se concentra principalmente en el fondo de saco conjuntival superior y en menor medida en el inferior. Es de tipo túbuloacinosa.

Glándula de Wolfring: se sitúa entre el borde periférico del tarso y el fondo de saco predominando su localización a nivel del párpado superior, en una proporción de 5 a 2.

Es también una glándula de tipo túbuloacinosa.

Capa Mucosa:

Es una película de apenas 0.02-0.04 micrones de espesor, en íntimo contacto con el epitelio corneoconjuntival, cuyo componente mucoso presenta una estructura bilaminar. El manto mucoso más interno, ligado a las células epiteliales sería producto de la secreción de las propias células epiteliales. Por encima de esta capa, se extiende una más gruesa y externa que sería el producto secretorio de las células mucosecretantes.

Su principal función es la de transformar el epitelio corneano hidrófobo en hidrófilo, permitiendo la mojabilidad de la superficie epitelial. Este mecanismo surfactante, lo realiza gracias a la capacidad de la mucina de disminuir la tensión superficial de la capa acuosa de 70 dyn/cm a 40 dyn/cm permitiendo la reducción del ángulo de contacto entre esta y el epitelio de la córnea.
Otra importante función de la capa mucosa es la de protección física inmunológica ante agentes infecciosos. El mucus, actuaría como malla pegajosa, donde los agentes patógenos quedarían atrapados. Esto impediría la libre acción de los elementos infecciosos, y al mismo tiempo facilitaría la acción de las estructuras inmunológicas responsables de la defensa .

La capa de mucus se prolonga íntimamente dentro de la capa acuosa a través de prolongaciones que constituyen una verdadera malla mucosa dentro de la misma.

Esta constituida por glicoproteínas del tipo de los proteoglicanos que se disponen sobre un esqueleto polipeptídico central en forma de hélice de donde emergen numerosos brazos laterales de oligosacáridos. Esta estructura química particular le permite al mucus variar su volumen y viscosidad en función a su hidratación.

El orígen de esta capa mucosa, depende íntimamente de la secreción de las células mucosecretantes conjuntivales, denominadas tambien células caliciformes o globet cells, y en menor medida de las células epiteliales.

Las células mucosecretantes (Fig. 7) se distribuyen por toda la conjuntiva, pero su mayor densidad se la encuentra en el sector nasal inferior y especialmente a nivel de la conjuntiva tarsal.

Son células de aspecto globuloso, cilíndricas, de 2-4m m de diámetro cuyo citoplasma se encuentra ocupado por gran cantidad de gránulos de mucus y por un voluminoso núcleo.

Factores como el MSF (mucus stimulating factor), el AMPC , la vitamina A y la Acetil Colina ejercerían un rol estimulante en la producción de mucus.

Dinámica del Film Lagrimal:

Una vez producido y liberado el film lagrimal a la superficie ocular, proceso estimulado por el sistema nervioso autónomo, el mismo es eliminado a través de dos mecanismos: evaporación, y drenaje. El 25% del film se pierde por evaporación a razón de 2.2 a 3.7 ul/60'/cm3. ; y el 75% restante se pierde por evacuación a través de los sistemas de drenaje de la vía lagrimal (Fig. 8)

Los canalículos inferiores son los responsables del 60% del drenaje del film, pudiendo los superiores drenar el exceso de lágrimas cuando aquellos estan alterados.

En este movimiento del film es fundamental el parpadeo.

El parpadeo no sólo esparce la película lagrimal sobre la superficie ocular sino que la impulsa hacia los conductos lagrimales mediante la contracción del músculo orbicular. En cada parpadeo se produce una aproximación entre ambos párpados que moviliza al film hacia los canalículos. La acción de la gravedad y fuerzas de atracción capilar ayudan considerablemente a desplazar al film hacia los mismos.

Este contínuo movimiento palpebral involuntario, realizado a un promedio de 12/minuto es esencial para mantener la salud de la superficie ocular y constituye uno de los mecanismos fisiológicos de compensación ante las primeras manifestaciones de sequedad ocular. Esto determina que en pacientes con ojo seco, la frecuencia de parpadeo aumenta significativamente para equilibrar la inestabilidad y/o deficiencia de la película lagrimal.

En la práctica diaria, es frecuente observar la asociación blefaroespasmo con ojo seco.

Otras situaciones como la lectura, el mirar televisión, y el uso de monitores de computación disminuye la frecuencia de parpadeo favoreciendo la incidencia de sequedad ocular.

La frecuencia del parpadeo esta ligada a la sensibilidad de la córnea, ya que cuando se produce la ruptura del film, la sensibilidad corneana aumenta cosiderablemente desencadenando el estímulo que llevará a parpadear.

Una vez que las lágrimas ingresan a los canalículos, estan son bombeadas hacia el interior del saco lagrimal. Cada uno de los canalículos esta formado por un segmento vertical unido a un segmento horizontal. En este punto de unión, se produce un ensanchamiento y se forma una ampolla.

La porción horizontal del canalículo esta rodeada por el músculo orbicular pretarsal, haciendo que los puntos lagrimales se muevan cuando este se contrae. Esta contracción cierra la ampolla y se bombean las lágrimas hacia el saco lagrimal.

Al mismo tiempo, se produce una presión negativa dentro del saco que atrae las lágrimas al interior del mismo.

En el momento de la relajación, el saco lagrimal se colapsa y el fluido lagrimal se desplaza hacia el conducto lacrimonasal. En esta porción de la vía lagrimal ya no existen mecanismos activos de transporte y se observan válvulas y/o repliegues que impiden que el aire presente en la nariz penetre en la vía lagrimal.

2) Fase Intermedia: La Interfase

La interfase epitelio-film es una zona de singulares características dispuesta entre el film lagrimal y los epitelios de la córnea y de la conjuntiva, donde la discriminación de límites entre todos estos elementos constitutivos es sumamente compleja.
Por ser una región de transición y de contacto entre dos superficies totalmente disímiles (fase líquida/fase sólida), presentará características propias de cada una de ellas en lo particular, y características de conjunto, en una asociación anatómica estructural y funcional de vital importancia para la salud de la superficie ocular epitelial.
Desde el punto de vista anatómico y estructural encontramos una conjunción de estructuras provenientes de diferentes sectores de la superficie ocular, íntimamente vinculados entre sí: la fase líquida dada por el film lagrimal, y la fase sólida conformada por la arquitectura epitelial.
Al analizar estos elementos, observamos que cualquier alteración que implique cambios en alguna de estas estructuras, va a modificar a la otra: si modificamos al film, se modifican los epitelios, y si modificamos los epitelios, se modifica el film:

Film Lagrimal Û Estructura Epitelial.

Desde el punto de vista funcional, encontramos una región donde imperan fuerzas físicas que serán las responsables de mantener la correcta distribución de la capa acuosa del film sobre la fase sólida epitelial.
Al igual que sucede con los elementos anatómicos anteriormente descriptos, cualquier modificación que altere a estas fuerzas físicas, podrá producir cambios anatómicos en la región que a la vez incidirán sobre las mismas:

Fuerza Físicas Û Estructuras Epitelial/Film

Al tener en cuenta estos conceptos, observamos que esta fase transicional es de fundamental importancia para mantener la normal fisiología del sector, ya que mantiene un delicadísimo equilibrio donde cada porción en particular juega un rol preponderante en la dinámica del todo. La génesis de un circuito vicioso en la interfase es un denominador común en la patología sicca, que va a actuar en uno u otro sentido ó en ambos.

Film Lagrimal Û Estructura Epitelial/Film Û Fuerzas Físicas.

Las Fuerzas Físicas:
Cuando se produce el contacto físico entre una sustancia líquida y una sólida, existe una región de transición entre ambos que se denomina interfase.

Al analizar las fuerzas de atracción físicas de cada fase (líquida, sólida e interfase) podemos observar que las moléculas presentes tanto en la masa líquida como en la sólida, estan sometidas a iguales fuerzas de atracción en todas las direcciones. Por el contrario, las moléculas de la interfase, estan sometidas a fuerzas que se dirigen en diferentes direcciones.

Estas fuerzas, son las responsables de la tensión superficial .

Cuando la tensión superficial de la fase líquida es menor a la de la fase sólida, el líquido se extiende totalmente sobre la misma facilitando un mojado total (mojabilidad). Al estudiar el grado de contacto entre ambas fases (Fig. 9), observamos que el mismo prácticamente no existe.

Cuando la tensión superficial de la fase sólida es superior a la de la fase líquida, se produce un mojado parcial ya que el líquido forma una gota sobre la superficie sólida.

Si medimos el contacto en grados, observamos la presencia de un importante ángulo entre la fase líquida y la sólida, producto de la formación de la antedicha gota (no mojabilidad)

3) Fase Profunda Sólida: Superficie Epitelilial y Estroma:

Esta constituida por los epitelios de la conjuntiva y de la córnea que a continuaciónse analizarán.

Epitelio de la Córnea: (Fig. 10)

Es de tipo pavimentoso no queratinizado, de tipo húmedo con expresión de mucina y de un grupo de queratinas que se diferencias sustancialmente de las encontradas en la epidermis queratinizada. Presenta de 32m de espesor, y esta constituido por 7 a 8 capas de células dispuestas en tres sectores bien definidos: basal, intermedio y superficial.

Capa basal:

Es una capa monoestratificada compuesta por células de gran altura que representan más de un tercio del espesor epitelial.

Estas células tienen aspecto hexagonal, siendo más altas que anchas.

Presentan un núcleo de 5-7m m de diámetro situado en el apex celular; su cromatina es poco densa y contiene generalmente un solo nucléolo. La membrana nuclear es doble, siendo más densa su túnica interna que su túnica externa.

El citoplasma celular esta constituido fundamentalmente por tonofibrillas paralelas al eje celular, dispuestas regularmente y sin formar paquetes compuestos. Contiene organelas (retículo endoplásmico rugoso, aparato de Golgi, mitocondrias y ribosomas) que en general se sitúan alrededor del núcleo.

La membrana celular del citoplasma presenta numerosas interdigitaciones y sistemas de unión que aseguran la relación entre las células basales entre sí, entre estas y las células intermedias, y entre las células basales y la membrana basal.

En las caras laterales se observan numerosos desmosomas y maculae ocludentes que aseguran la cohesión del sistema celular.

La membrana celular tiene un espesor de 80 Angstroms y esta separada de la membrana basal epitelial por un espacio claro de aproximadamente 110 Angstroms.

A lo largo de la membrana basal celular se observa la presencia de numerosos hemidesmosomas desde donde se desprenden microfibrillas que atraviesan el espacio entre la membrna celular y la membrana basal, hasta alcanzar esta última y la membrana de Bowman.

En la capa de células basales se observa una importante cantidad de imágenes de mitosis.

Capa intermedia:

Esta constituida por 2 a 3 capas de células dispuestas horizontalmente en el espesor de la córnea.

Estas células presentan una cara anterior convexa, una cara basal cóncava y numerosas expansiones laterales y posteriores que las interconectan con otras células intermedias y con las células basales.

El núcleo se dispone paralelo al epitelio y el citoplasma es pobre en organelas.

La unión intercelular es mantenida por digitaciones de la membrana citoplasmática y por desmosomas y maculae occludentes.

Capa superficial:

Esta formada por 2 a 3 capas de células aplanadas, horizontales que ocupan un espesor de 4m m.

Su citoplasma es rico en tonofibrillas y contiene gránulos de glicógeno. Presenta pocas organelas y numerosas microvellosidades (consideradas verdaderas expansiones de la membrana citoplasmática) que aumentan significativamente la superficie celular.

Este aumento de la superficie libre favorece el pasaje de sustancias presentes en las lágrimas.

El núcleo de las células superficiales contiene una cromatina más densa que las de las otras células epiteliales.

Membrana de Bowman:

Es una banda homogénea de 8-14m m de espesor compuesta por fibrillas de colágeno entrecruzadas. Su cara anterior esta libre, su cara posterior esta en íntima relación con el estroma, y su cara periférica se pierde en el corion conjuntival.

Es una membrana de naturaleza avascular y acelular

La Célula Primordial:

La progenie celular epitelial, esta asegurada por la presencia de un grupo de células progenitoras, primordiales o madres (stem cells de los anglosajones).
Estas células madre, ubicadas fundamentalmente a nivel del limbo corneoescleral , constituyen la última fuente de regeneración celular epitelial, que asegura una masa celular siempre constante, asi como tambien una correcta salud epitelial ya que intervienen modulando los procesos de inflamación, neovascularización y conjuntivizacion de la córnea.

La importancia de esta serie celular es tal, que en la actualidad se describen procesos patológicos de la córnea ligados a sus alteraciones.
Estos procesos se dividen en dos grupos bien definidos: El tipo I , determinado por la pérdida por destrucción de las células primordiales; y el Tipo II, caracterizado por una disfunción de las células primordiales.

Tipo I:

Se caracteriza por la presencia del factor que destruye a las células primordiales: quemaduras térmicas o químicas, síndrome de Stevens-Johnson, crioterapia de la región limbar, lentes de contacto, queratopatías severas, infección microbiana grave.

Esta pérdida de la celularidad stem inducida por los factores causales anteriormente descriptos, obliga en muchos casos a realizar la restauración de la superficie corneana afectada a través de los denominados transplantes limbares.

Tipo II:

En esta categoría se incluyen las deficiencias funcionales de las células primordiales producidas por aniridia, queratitis asociada a disfunciones endócrinas, queratopatías neurotróficas, inflamaciones periféricas, úlceras, erosiones o queratitis limbares, queratitis idiopáticas, y pterigion.

Estas enfermedades, sugerirían la pérdida gradual de la funcionalidad de esta serie celular, que estaría modulada por factores hormonales, neuronales, vasculares e inflamatorios de la región limbar, a su vez relacionados con factores de crecimiento y citoquinas que interactuan entre el epitelio y el estroma

Epitelio de la Conjuntiva: (Fig. 11)

Es de tipo cilíndrico estratificado.

Las células basales son cúbicas, con gran núcleo y organelas. Presentan tonofibrillas y el citoplasma esta cargado de numerosos gránulos de glicógeno.

El epitelio apoya sobre una membrana basal que esta separada de la base celular por un espacio claro. Los complejos de unión son los mismos que los de la córnea.

Dentro de la estructura epitelial se encuentran insertas las células mucosecretantes ya descriptas al hacer referencia a la capa mucosa de la fase líquida.

Todo el epitelio reposa sobre un corion de fibras conectivas y elásticas.

Estroma: (Fig. 12)

Constituye alrededor del 90% de la superficie de la córnea y esta constituido fundamentalmente por fibras de colágeno, células estromales y sustancia fundamental distribuidas en el orden de 80%, 15% y 5% respectivamente.

Las fibras colágenas son uniformes y pequeñas, de 200 a 300 Angstroms de largo y predominan las de tipo VII. Cada fibra se compone a su vez de subunidades de fibrillas.

La sustancia fundamental que rodea las fibras colágeno, es rica en mucopolisacáridos del tipo de los proteosaminoglicanos.

Las células del estroma son fundamentalmente queratocitos.

El queratocito es una célula aplanada con gran número de prolongaciones; presenta un citoplasma rico en organelas, microtúbulos, lisosomas y cuerpos de inclusión.
La superficie estromal es el sustrato basal indispensable para que las células epitelilales puedan reproducirse, proliferar y diferenciarse, asegurando de esta manera la integridad de la superficie ocular.
Independientemente de la mencionada función, en el estroma existe un movimiento de pasaje activo de líquido a través de canales proteicos estromales especialmente destinados a ese fin, que generan un importante gradiente hídrico hacia el humor acuoso.

Unidad Anatomofuncional (Fig. 13)

Al analizar a cada fase en particular y a los mecanismos regulatorios de las mismas, vemos claramente la existencia de un estrecho vínculo entre cada una de ellas que determinará la presencia de una verdadera unidad anatomofuncional.
El film lagrimal debe mantener íntegra la salud de los epitelios de la conjuntiva y de la córnea, y a la vez contribuir a la normal fisiología del estroma.
Ahora bien, para que la película lagrimal pueda cumplimentar eficazmente esa función, sus tres capas deben estar íntegras y en constante equilibrio.
Las tres capas del film guardan una estrecha relación entre sí, al punto que cualquier alteración que se presente en alguna de ellas (composicional, constitucional, secretoria, etc.), puede incidir drásticamente en el normal equilibrio de todas, provocando de esta manera la alteración parcial o total de toda la fase líquida, y consecuentemente de la fase sólida.
Al comprender los mecanismos que intervienen en la génesis de cada una de las capas, observamos que para que las mismas sean eficientemente producidas, conserven sus cualidades composicionales y constitucionales, y puedan cumplir con sus funciones específicas, se requiere de un correcto funcionamiento de las estructuras anatómicas responsables de su secreción (anexos glandulares) y de las estructuras anatómicas responsables de su funcionalidad hidrodinámica (párpados).
Este delicado mecanismo se logra, en gran medida, por la acción regulatoria del Sistema Nervioso Autónomo ejercida fundamentalmente a través de ramas del nervio Facial y ramas del nervio Trigémino.

El nervio Facial (VII) mediante su rama motora, controla fundamentalmente el parpadeo; mecanismo fundamental para mantener la correcta dinámica del film.

En cada parpadeo, el film lagrimal se renueva y construye siguiendo una secuencia constante:

Al momento del cierre palpebral, se segrega el mucus desde las células caliciformes que se adhiere a las células epiteliales y actúa como surfactante. La contracción del Músculo Ciliar produce la evacuación de los canalículos, la aposición de los puntos lagrimales y la distensión del saco lagrimal.

Al momento de la apertura palpebral, se distienden los canalículos, se drena el saco hacia la nariz y aparece la secreción lipídica.

El nervio Facial (VII), como brazo aferente parasimpático, controla además la secreción lagrimal dependiente de las glándulas secretorias

El Trigémino (V), a traves de su primer rama (oftálmico) actúa fundamentalmente sobre la sensibilidad de la córnea, asi como tambien como transmisor de estímulos sensoriales a los dos arcos del Facial anteriormente descriptos.

Siguiendo la secuencia inerbatoria descripta, podemos describir la presencia de dos arcos nerviosos ligados entre si que determinan los principales aspectos hidrodinámicos (parpadeo, sensibilidad) y composicionales (secreción glandular acuosa, lipídica y mucínica) de la dinámica del film lagrimal.

Se considera que el sistema nervioso parasimpático ejerce su acción de forma directa sobre las glándulas secretoras, mientras que el simpático lo haría sobre el sistema vascular.

A nivel de la fase sólida, el estímulo nervioso es indispensable para asegurar el correcto trofismo epitelial y el adecuado balance hídrico del estroma.
Los efectos de la deprivación neurológica sobre los epitelios y sobre el estroma, fue motivo de estudio de numerosos autores.
Se considera que la falta de estímulo sensorial sería responsable de una serie de cambios fisiopatológicos de gran magnitud: disminución de la actividad mitótica epitelial, alteración de la normal reproducción, proliferación y diferenciación celular; aumento de la permeabilidad del epitelio corneano, disminución de la actividad respiratoria y glicolítica; y la aparición de edema estromal.
La ausencia de estímulo nervioso provocaría además cambios en la capa mucosa del film al interferir con el normal metabolismo del AMPC indispensable para la correcta producción de mucina.
La estrecha relación entre el film lagrimal y las células epiteliales esta dada por la mucina y por los fenómenos físicos tensionales (mucino dependientes) evidenciados en la interfase. Esta zona intermedia de integración, es la que determinará la correcta mojabilidad de los epitelios y por lo tanto la ausencia de metaplasia escamosa a través del correcto control de la tensión superficial del sector.
La pérdida de esta integración, constituirá el primer paso para que la superficie ocular sufra daño.
Al estar la secreción mucosa ligada a la funcionalidad de las células mucosecretantes y en menor medida a las células epiteliales; cualquier alteración que se manifieste a nivel epitelial, podrá provocar cambios en la capa mucosa.
De esta manera, el mecanismo por el cual puede producirse el mencionado daño tisular epitelial es doble: a) por alteración del film, y b) por alteración epitelial.
Por otro lado, toda la superficie epitelial reposa sobre la matriz estromal, estructura indispensable para el basamento celular epitelial. Si esta malla fibrosa se altera, el basamento celular se verá afectado, por lo que podrían producirse cambios celulares epiteliales que a su vez alterarían a la mucina.
Si tenemos en cuenta además que la metaplasia escamosa de la conjuntiva se acompaña de pérdida de células mucosecretantes causada por inflamación del estroma, ó por pérdida del suministro vascular como resultado de la cicatrización producida; el panorama se verá totalmente agravado.
Al analizar estos detalles, no podemos olvidar la importancia que presentan las células madre epiteliales (primordiales o stem) en la normal fisiología epitelial.
Al alterarse la constitución epitelial por los mecanismos descriptos, la funcionalidad de estos básicos elementos celulares se vería bloqueada, potenciando los mecanismos de conjuntivización de la córnea, de inflamación, y de pérdida del control de la cicatrización que estas células mantienen.
De esta manera, se produciría el cierre de esta unidad anátomofuncional, donde cualquier acontecimiento anormal producido en alguna de las estructuras que forman parte de cada fase en particular, podría desencadenar una serie de fenómenos que afectarían a las tres fases en su totalidad.

Fisiopatología:


El ojo seco es un proceso patológico de la superficie ocular producido por un déficit en la cantidad y/o en la calidad del film lagrimal, que de esta manera se hace incapaz de mantener la salud de los epitelios de la córnea y de la conjuntiva.

Esto produce Metaplasia epitelial de tipo escamosa y daño celular.

Si bien esta falla puede obedecer a diferentes situaciones: aumento de la evaporación, déficit en la producción, alteraciones composicionales, etc., en todos los casos el correlato fisiopatológico es el aumento de la osmolaridad del film que aparece dentro de las primeras 24hs. de iniciado el proceso.

La hiperosmolaridad causa en forma directa lesión epitelial al producir descamación celular, desaparición completa de capas de células superficiales, disminución de la densidad citoplasmática y acúmulos de hileras de mucus producto de células mucosecretantes alteradas osmoticamente. Este fenómeno se evidencia generalmente entre los 15 y los 30 días de iniciado el proceso.

Según Holly y colaboradores la formación del film lagrimal es esencialmente un fenómeno de "mojabilidad" . El epitelio de la córnea y de la conjuntiva debe estar completamente humidificado por la capa acuosa del film. Para una mojabilidad completa, las condiciones de la superficie ocular necesitan que la tensión superficial de la capa acuosa en la interfase con el epitelio sea menor a la tensión superficial del epitelio expuesto al medio.

Los mucopolisacáridos de la capa mucosa son los principales responsables de mantener una tensión superficial estable. Al producirse acúmulos mucosos y destrucción de células mucosecretantes por aumento de la osmolaridad del film, la tensión superficial se eleva y por lo tanto se inhibe la mojabilildad del epitelio

En 1993, postulé una hipótesis personal basada en el fenómeno de osmosis.
El principio de osmosis se caracteriza por la presencia de un flujo solvente a través de una membrana semipermeable, que se genera cuando la concentración de la solución aumenta a uno de los lados de la membrana.
Este movimiento acuoso tiende a igualar las concentraciones en ambos lados (fig.14) Cuando esto sucede, el fenómeno osmótico se detiene.

Fig. 14. Osmosis

 

­ Concentración Ü

de Ü
Solutos
Ü
Ü


Ü
Ü Solvente
Ü Ü
Ü


MEMBRANA SEMIPERMEABLE

El epitelio corneoconjuntival y la capa mucosa del film constituyen una perfecta membrana biológica, y por lo tanto se comporta como tal. Al aumentar la osmolaridad de la capa acuosa, el fenómeno osmótico se pone en marcha, produciendo un flujo de solvente desde los epitelios y la capa mucosa hacia la capa acuosa. Este flujo, alimentado por la presión osmótica, generaría una importante fuerza que separaría la capa acuosa impidiendo la mojabilidad. (
Fig.15)


Al mismo tiempo, la deshidratación producida en la capa mucosa generaría destrucción del mucus que elevaría aún más la tensión superficial potenciando la no mojabilidad.

En este punto, la lesión sicca se ha producido, se exacerba con la deshidratación celular de las capas celulares del epitelio generada en el proceso anteriormente descripto y entra en un círculo vicioso de difícil resolución.
Por otro lado, si tenemos en cuenta la presencia del gradiente acuoso a través de los canales protéicos de agua presentes en el estroma y con dirección hacia el humor acuoso; vemos que una nueva fuerza física de dirección opuesta (fuerza osmótica) podría modificar este movimiento.
Este cambio direccional de fluidos, podría provocar deshidratación de los proteoglicanos sulfatados (GAGS) que ocupan los espacios entre las fibras de colágeno del estroma.
Al deshidratarse estas estructuras glicoproteicas, el correcto balance hídrico del estroma se vería afectado, lo que incidiría en la normal mantención de la transparencia de la córnea.
Al mismo tiempo, la alteración del estroma, produciría pérdida del número de células mucosecretantes, con la consiguiente alteración mucosa y tensional ya descripta.

Estas anormalidades traen aparejado la presencia de daño celular epitelial (distress epitelial) que involucra la liberación de citokinas proinflamatorias que a su vez son capaces de interactuar patologicamente con la glándula lagrimal. Este intercambio puede incrementar un fenómeno de retroalimentación neuronal con aumento intracelular del tráfico de señales entre los epitelios y la glándula lagrimal, lo que provocaría un incremento de la presentación de autoantígenos de las células acinares con los linfocitos del lugar.

Como consecuencia de este proceso, los mecanismos de regulación de la apoptosis celular se ven alterados, potenciando el efecto de muerte celular programada, que agravaría el cuadro fisiopatológico.
De esta manera, los elementos comprometidos en los mecanismos fisiopatológicos del ojo seco, producen una cascada de fenómenos con evidentes efectos de retroalimentación entre ellos, que en uno u otro sentido se potencian entre sí.
Dentro de la fisiopatología de la sequedad ocular, merece mencionarse la presencia de unas particulares estructuras denominadas Dellen.

Los Dellen son áreas de sequedad localizadas que aparecen por destrucción de la capa lipídica a nivel de pequeñas sobreelevaciones de la superficie corneoconjuntival en el curso de procesos patológicos o quirúrgicos.
Al destruirse la capa lipídica, se produce un extremado aumento localizado de la evaporación, que determinará la zona de sequedad.

Sindrome de ojo seco

Al hacer referencia a la semiología y a la clínica del ojo seco, debemos tener en cuenta las siguientes consideraciones generales:

 

  1. El ojo seco presenta características clínicas propias y particulares, que son inherentes a su singular fisiopatología, es decir que se comporta como un verdadero síndrome oftalmológico.
  2. Al tratarse de una entidad encuadrada dentro del grupo de las enfermedades de la superficie ocular, adopta características clínicas comunes a estos procesos.
  3. Como manifestación de las distintas alteraciones de la superficie ocular, el ojo seco puede presentarse como signo y como síntoma de las mismas.
  4. Es cada vez más frecuente la presencia de ojo seco asociado concomitantemente a otras alteraciones de la superficie ocular (inflamación, atopía, infección,etc.).

De esta menera, consideramos al ojo seco como parte integrante de un grupo de patologías de similares características, íntimamente ligadas entre sí, a las que integramos bajo el denominador común de "Enfermedades de la superficie ocular"; donde el principio y final de unas se mezclan y confunden con el final y principio de las otras y viceversa.
Ahora bien, al considerar al ojo seco dentro de este grupo de enfermedades, tenemos que tener en claro la presencia de dos grandes tipos de síndromes de superficie ocular evidenciadas por citología de impresión o por microscopía especular: el Tipo I, y el Tipo II.
El tipo I (
Fig. 16) se caracteriza por la presencia de una superficie epitelial No queratinizada en vías de presentar queratinización, es decir en franca Metaplasia Escamosa.
Estos cambios epiteliales se producen fundamentalmente por disminución o pérdida de células mucosecretantes y pueden estar causados por un film lagrimal deficiente que es incapaz de defender a la superficie ocular o por la presencia de otras entidades que afectan la celularidad epitelial (quemaduras, Pénfigo, Síndrome de Stevens Johson, etc.).
Este cambio metaplásico epitelial se acompaña en general, de inflamación estromal.
EL tipo II (
Fig. 17) se caracteriza por el progresivo remplazo de la normal histología epitelial de la córnea por la invasión de tejido epitelial conjuntival (conjuntivización).
Este proceso conocido como deficiencia limbal se acompaña de neovascularización, inflamación crónica, erosiones y úlceras residivantes.
La presencia de sequedad ocular puede estar asociada a cualquiera de estos dos tipos histopatológicos de alteración de la superficie ocular. Sin embargo, resulta sumamente interesante de resaltar que en la práctica diaria, es muy frecuente la presencia simultánea de estos dos grupos dentro de un mismo individuo, así como tambien es común observar que de simples cambios metaplásicos escamosos, el paciente puede desarrollar deficiencias limbares que agravarían su cuadro clínico.

Semiología:

Signos:

Los signos clínicos del ojo seco pueden dividirse en dos grupos: a) los No Biomicroscópicos y b) los Biomicroscópicos
a) Signos No Biomicroscópicos:

Son los manifestados en el examen del paciente con ojos secos y que advertimos al observarlo con atención durante la anamnesis.

Los principales signos No Biomocroscópicos son:

Los signos anteriormente descriptos son muy evidentes en un alto número de pacientes portadores de ojo seco; sin embargo existe un importante porcentaje de los mismos donde no son tan visibles. En estos casos, resulta indispensable una correcta anamnesis a fin de poder objetivarlos.

b) Signos Biomicroscópicos:

Son los obtenidos a través del examen con la lámpara de hendidura y serán extensamente tratados en el capítulo VIII.

-El signo básico que nos orienta a sospechar la patología sicca en el examen biomicroscópico es el estudio del menisco lagrimal inferior.
El menisco lagrimal debe ser uniforme y abundante. En condiciones normales, y a nivel de los puntos lagrimales, las lágrimas llegan horizontalmente; en sujetos con ojo seco, suelen formar un menisco cóncavo.
El minisco lagrimal inferior, en su porción precorneal, debe ocupar un espacio de aproximadamente 0.3 mm. de espesor.
En pacientes con sequedad ocular esta francamente disminuido o ausente.

 

Síntomas:

 

Clasificación clínica del ojo seco:

Distintas clasificaciones han sido propuestas para agrupar clinicamente a los diferentes tipos de ojo seco.
A continuación, se hará una revisión de las principales clasificaciones.

Tipos de Ojo Seco:

Podemos agrupar al ojo seco según su gravedad dentro de la típica clasificación clínica de enfermedad leve, moderada y grave.

Ojo seco Leve: (Fig.
19, 20 y 21)

El ojo seco leve es aquel que presenta una semiología poco evidente, pudiéndose confundir el cuadro con otras alteraciones de la superficie ocular.
La sintomatología es pobre, no es expresada espontaneamente por el enfermo y es el médico quién con el interrogatorio la pone de manifiesto.
Es común que el enfermo no le preste demasiada atención, y la interprete como una molestia superflua que no llega a incomodarlo. En general los síntomas de sequedad ocular se ponen de manifiesto bajo dos circunstancias: cuando ciertas condiciones favorecen su manifestación (sol, viento, climatización artificial, uso de lentes de contacto, monitores de computación, edificios cerrados, etc.); y cuando el paciente ingiere medicamentos con efectos de hiposecreción.
Al suprimirse estas situaciones, la sintomatología disminuye y/o desaparece.
Los signos (No biomicroscópicos y biomicroscópicos) son poco objetivos; los primeros son raramente encontrados, siendo la biomicroscopía la que puede manifiestar alteraciones de manera más certera.
Los estudios que normalmente realizamos en el consultorio (tinciones, estabilidad, volúmen) no son concluyentes, por lo que las técnicas de laboratorio y en especial la medición de la osmolaridad del film se hacen indispensables para llegar al diagnóstico de certeza.
En general los cuadros de ojo seco leve ceden rápidamente con el uso de lubricantes artificiales fluidos.

Ojo seco Moderado: (Fig
22, 23 y 24)
Se caracteriza por presentar un cuadro semiológico mucho más claro y preciso.
La sintomatología es bien manifiesta y el paciente la percibe como un factor de molestia que lo perturba casi a diario. Es referida espontáneamente por el enfermo pudiéndose observar preocupación en el mismo.
Estos síntomas se exacerban según las situaciones anteriormente descriptas con la diferencia que al suprimirlas, no disminuyen ni desaparecen.
Los signos No Biomicroscópicos y Biomicroscópicos son bien evidentes.
Los tests de consultorio se hacen marcadamente positivos, y en general con ellos basta para realizar el diagnóstico.
Los tests de laboratorio permiten confirmar certeramente el diagnóstico.
En general el cuadro es reversible, debiéndose utilizar lubricantes fluidos durante el día y densos para la noche. En algunos casos, se requiere la implementación de procedimientos quirúrgicos.

Ojo seco Grave: (Fig.
25, 26 y 27)
Se caracteriza por presentar una semiología marcada y evidente.
La sintomatología forma parte de la vida diaria de estos enfermos, siendo sumamente molesta y manifestada con una gran carga anímica de preocupación y sufrimiento.
La manifiesta sintomatología que presentan estos pacientes logra perturbar sus vidas a tal punto que puede impedirles el normal desarrollo de sus capacidades.
Los síntomas se hacen intolerables, los pacientes sienten la imperiosa necesidad de mantener cerrados los ojos y no toleran las más mínimas condiciones normales del medio ambiente.
Los signos son bien marcados, y en la biomicroscopía se observan lesiones (queratitis punteadas, microerosiones, filamentos, ulceraciones) que en el caso de revertirse suelen curar con secuelas cicatrizales y visuales.
Son muy frecuentes las recidivas y el proceso tiene tendencia a la cronicidad, hecho que el paciente percibe y expresa con honda preocupación. Los tests de consultorio son manifiestamente positivos. Dado el pobre volúmen lagrimal que presentan estos enfermos los tests de laboratorio son difíciles de efectuar, sin embargo son sumamente útiles para confirmar el diagnóstico.

Para el tratamiento de estos pacientes se hace indispensable el empleo de medidas terapéuticas farmacológicas y quirúrgicas tendientes a compensar la sequedad; así como tambien de tratamientos dirigidos al control de las comunes y frecuentes complicaciones que presentan estos enfermos.

Para Lemp (
Fig. 28), estos tres tipos de ojo seco clasificados según la gravedad, pueden distribuirse en un gráfico determinado por los distintos valores del Rosa de Bengala, del Schirmer, del Break up time y de la Osmolaridad del film.
El cuadro al que el autor hace referencia, distribuye a los grados de sequedad ocular en tres zonas bien definidas:
Zona I: Ojo seco Leve
Zona II: Ojo seco Moderado
Zona III: Ojo seco Grave.

Clases de Ojo Seco:

Básicamente podemos distinguir dos clases de ojo seco:
a) Ojo seco por deficiencia lagrimal acuosa
b) Ojo seco evaporativo.

  1. Ojo seco por deficiencia lagrimal acuosa: (Fig. 29)

    Esta relacionado con las estructuras anatómicas encargadas de la producción de los componentes acuosos del film lagrimal (glándula lagrimal principal y glándulas lagrimales accesorias) y se manifiesta cuando las mismas presentan un régimen secretorio deficitario.
    Dentro de este grupo se distinguen dos subgrupos: el determinado por el Síndrome de Sjögren y el determinado por las alteraciones acuosas No Síndrome de Sjögren.

    Síndrome de Sjögren:
    Se divide clásicamente a este grupo en Síndrome de Sjögren Primario y Síndrome de Sjögren Secundario (Artritis Reumatoidea, Lupus Eritematoso Sistémico, Enfermedad Granulomatosa de Wegener, Esclerosis Sistémica, Cirrosis Biliar Primaria y otras Enfermedades Autoinmunes).

    Alteraciones por déficit acuoso No Síndrome de Sjögren:
    Se subdivide en: Enfermedad lagrimal, Obstrucción lagrimal y Refleja

    Enfermedad lagrimal:
    Comprenede a : Enfermedad lagrimal primaria y en Enfermedad lagrimal secundaria
    El subgrupo Enfermedad lagrimal primaria comprende a: Alacrimia congénita, y a la
    enfermedad primaria de la glándula lagrimal (PLD del ingés: Primary
    Lacrymal Gland Disease), a la xeroftalmía y a la ablación glandular.
    El subgrupo Enfermedad lagrimal secundaria engloba a: a la Sarcoidosis, al Sida,
    a las alteraciones producidas por la respuesta injerto-huésped, y a las quemaduras.
    Obstrucción lagrimal:
    En este grupo encontramos al Tracoma, al Pénfigo Cicatrizal, al Eritema Multiforme.

    Refleja:
    Agrupa a la Queratitis Neuroparalítica, a los Lentes de Contacto y a la Parálisis del
    séptimo par.
  2.  

  3. Ojo Seco Evaporativo: (Fig. 30)
    Esta determinado por un grupo de enfermedades que alteran la normal constitución de la capa lipídica del film.
    Se divide en cuatro subgrupos: 1) Deficiencia Lipídica (1º y 2º), 2) Relacionado a los Párpados, 3) Lente de Contacto, y 4) Cambios en la Superficie Ocular.
    1) Deficiencia Lipídica:
    Primaria: agrupa a las siguientes patologías: Agenesia Glandular y Distriquiasis.
    Secundaria: agrupa a las Blefaritis Posteriores, Meibomitis y Obstrucciones glandulares.
    2) Relacionado a los Párpados:
    Engloba a: Alteraciones del parpadeo, Alteraciones de la apertura palpebral y a incongruencias de la superficie lipídica.
    3) Lentes de Contacto: el uso de lentes de contacto puede predisponer a cuadros evaporativos de ojo seco.
    4) Cambios de la Superficie Ocular: Xeroftalmía

Otra clasificación es la que establece la existencia de tres tipos de síndromes clínicos de ojo seco: Ojo Seco Simple, Ojo Seco con autoanticuerpos circulantes No Síndrome de Sjögren y Ojo Seco por Síndrome de Sjögren.
Esta propuesta de Tsubota y colaboradores, nos permite realizar una evaluación profunda del cuadro sicco, tendiente a categorizar a los pacientes con sequedad ocular a través de un claro perfil inmunológico de fundamental importancia clínica.
En la práctica diaria es muy frecuente encontrar pacientes (especialmente mujeres) con un claro perfil serológico de autoinmunidad; si bien la mayoría de los mismos no presentan positividad específica para Síndrome de Sjögren, en un importante porcentaje de estos casos se observa una progresión evolutiva hacia el mencionado síndrome.
Si bien los autores no reportaron grandes diferencias clínicas entre los pacientes con ojo seco simple y los pacientes con positividad de autoinmunidad No Sjögren, en mi experiencia personal he observado que estos últimos presentan mayor compromiso clínico oftalmológico que los anteriores.

Ojo Seco Simple: (
Fig. 31)
Se caracteriza por presentar secreción lagrimal basal disminuida, secreción refleja presente, y clearence lagrimal dismunuido.
Rosa de Bengala positivo, Tinción con Fluoresceína positiva y Metaplasia Escamosa positiva.
Los estudios serológicos no demuestran la presencia de autoanticuerpos.

Ojo Seco Con anticuerpos circulantes No Sïndrome de Sjögren: (
Fig. 32)
Presenta disminución de la secreción basal, presencia de secreción refleja y disminución del clearence lagrimal.
Rosa de Bengala, Tinción con Fluoresceína y Metaplasia Escamosa positivos.
A nivel plasmático se detectan autoanticuerpos no específicos para Síndrome de Sjögren.

Ojo Seco por Síndrome de Sjögren: (
Fig. 33)
Se caracteriza por presentar secreción basal, secreción refleja y clearence lagrimal francamente disminuidos.
Tinciones con Rosa de Bengala y Fluoresceína con grados altos de positividad.
Metaplasia Escamosa severa.
Serología positiva para Síndrome de Sjögren (SS-A y SS-B).

 

Diagnóstico del ojo seco

El proceso diagnóstico de ojo seco, como el de cualquier otra enfermedad, se basa en el correcto desarrollo de una serie de pasos lógicos y ordenados a los que agrupamos bajo la denominación de "método clínico" y que comienzan con la recopilación de datos a partir de las manifestaciones que el enfermo nos relata.
Con todos estos datos, elaboraremos un diagnóstico presuntivo, y mediante la utilización de los exámenes complementarios específicos, llegaremos al diagnóstico de certeza.
Resulta obvio destacar que para llevar adelante con éxito y eficacia el mencionado método clínico, es indispensable relacionarnos con nuestro paciente bajo la base de tres puntos fundamentales: tiempo, atención y comprensión; todos íntimamente relacionados entre sí.
De esta manera, basamos el diagnóstico de ojo seco en la realización de tres pasos bien definidos:

1) Historia Clínica
2) Inspección
3) Tests Diagnósticos Específicos

Si bien se analizan estos puntos por separado, es obvio que dentro de la Historia Clínica del paciente con ojo seco estarán todos consignados y por lo tanto incluidos en la misma; la distinción entre uno y otro y el análisis individual de cada punto se realizó meramente a título descriptivo

1) Historia Clínica:

Como en todo proceso patológico es de fundamental importancia el efectuar una completa y profunda historia clínica que nos aportará la base sólida para el diagnóstico de esta enfermedad.
En la historia clínica incluiremos todos los datos que surjan del interrogatorio del paciente, a los que accederemos a través de la anamnesis.

Anamnesis (del griego: ana, de nuevo y mnesis, recuerdo):
En el interrogatorio del paciente podemos advertir las manifestaciones subjetivas del mismo (emociones, sentimientos, etc), ligadas a su psicología; asi como también los datos objetivos y característicos del cuadro clínico.
Preguntaremos al paciente cuál es su motivo de consulta, tratando de dejarle toda la libertad posible para que se exprese con total tranquilidad.
Sería ideal que el paciente hiciera un pormenorizado relato de la enfermedad, cronológico y actualizado, pero esto generalmente no sucede. En ese sentido es fundamental nuestro interrogatorio para poder discriminar estos puntos.
Resulta fundamental y a la vez sumamente difícil no influir con nuestras propias ideas a las respuestas del paciente. Esto puede sucedernos a menudo, y más cuando el enfermo es muy sugestionable; en estos casos, el paciente responde casi siempre que sí a las preguntas que sobre su sintomatología y signos le hacemos, y esto trae aparejado confusión.
Dentro del interrogatorio evidenciaremos la carga anímica con la que el paciente tiñe a su enfermedad. Estas manifestaciones ligadas íntimamente a su psiquismo son tan o más importantes que los datos objetivos que podamos recabar (signos, síntomas, examenes específcos, etc.), ya que nos expresan la manera por la cuál el paciente "vive" a su enfermedad.
Es frecuente observar que manifestaciones objetivas leves de sequedad ocular, sin complicaciones ni peligrosidad evidente, producen en el paciente gran preocupación, con importante sensación de angustia y/o ansiedad (manifestaciones subjetivas); y por otro lado, observamos otros pacientes que padeciendo cuadros objetivos moderados a graves de ojo seco viven su enfermedad sin tanta carga emocional.
Es decir que debemos tratar de descubrir cuál es la idea mental que el paciente tiene sobre su enfermedad, o dicho de otra forma cuál es el significado que él mismo le proporciona.
Es muy habitual que el paciente con ojo seco este más preocupado por las consecuencias de su enfermedad (pérdida de su libertad individual, limitaciones sociales y laborales, etc) que por su sequedad en sí.
En numerosas ocaciones es alarmante observar (muy frecuentemente en mujeres con Síndrome de Sjögren) que el paciente expone a su enfermedad como una pesada carga a sobrellevar y sobretodo con su entorno íntimo familiar, donde la incomprensión por las molestias crónicas que el ojo seco produce (amén de otras manifestaciones) y hasta el desprecio y burla por las mismas es un denominador común. Esto produce una fuerte sensación de angustia, preocupación y frustración.
El poder evidenciar estas manifestaciones, nos permitirá brindar a nuestro enfermo la atención que el mismo se merece, considerándolo como un todo, y no como un paciente portador de una enfermedad local.
De esta manera se sentirá respaldado por nuestra atención, y al mismo tiempo dará la posibilidad para una posible terapéutica global de su patología sicca.
Es fundamental brindar al paciente todos los datos posibles que el mismo demande espontáneamente acerca de su cuadro clínico, o que podamos brindarle sin su sugerencia. Independientemente de la información suministrada en la charla personal, resulta sumamente útil la entrega de material informativo, escrito en un lenguaje didáctico y claro (cuadro 1).
Esta literatura (preguntas que normalmente hacen los enfermos) que el paciente se lleva de nuestro consultorio, le permite en la tranquilidad de su hogar, repasar los puntos salientes obtenidos en la visita médica, así como también observar otras consideraciones que quizás pasaron inadvertidas y que posteriormente podrá aclarar en otra entrevista con el profesional.


Cuadro1. Información para pacientes con Ojo Seco

Información para pacientes:

¿Qué es el ojo seco?

El ojo seco es la condición anormal de la porción externa del ojo (la visible al mirarnos a los ojos), que se manifiesta en algunas personas cuando estas producen poca cantidad de lágrimas ó lágrimas con deficiencias en algunos de sus componentes: Poca cantidad; mala calidad. 

¿Dónde se producen las lágrimas y qué funciones cumplen?

Las lágrimas son producidas en las glándulas lagrimales ubicadas en los párpados y en la órbita ósea. Estas glándulas, respondiendo al sistema nervioso involuntario, producen dos tipos de secreciones: 1) Una secreción lagrimal contínua (denominada basal) que sirve para alimentar la córnea, para lubricar los tejidos externos del ojo, para facilitar la visión y para defender al ojo de infecciones y cuerpos extraños; y 2) Una secreción lagrimal ocacional (por reflejo: lagrimeo, llanto), que se produce solamente ante un determinado y específico estímulo (irritación, emoción, etc.). Esta secreción refleja solamente sirve para enjuagar al ojo.

¿Qué camino siguen las lágrimas?

Una vez liberadas las lágrimas son esparcidas por toda la superficie externa del ojo en cada parpadeo, y posteriormente drenadas hacia la nariz a través de los conductos lagrimales.
El inicio de estos conductos, esta dado por los denominados puntos lagrimales, que son los pequños agujeritos que podemos ver fácilmente en el párpado inferior, prácticamente pegados a la nariz. En realidad existen tanto en los párpados inferiores como en los superiores, y en idéntica localización.

¿Cómo se manifiesta el ojo seco?

El ojo seco se manifiesta generalmente a través de una variada gama de síntomas que incluyen: sensación de arenilla y/o cuerpo extraño, ardor, quemazón, aspereza, sensibilidad a la luz, visión de halos de colores, ojos llorosos y picazón leve.

¿Qué causa ojo seco?

La edad: la producción de lágrimas decrece naturalmente con los años. La cantidad de lágrimas que nuestras glándulas lagrimales producen a los 20 años es mucho mayor que a los 60.
El ambiente: el clima seco, ventoso y soleado, el smog y la contaminación ambiental, los lugares cerrados, los aviones, la calefacción y el aire acondicionado, los secadores de pelo y los monitores de computación pueden aumentar la evaporación de las lágrimas y producir ojo seco.

Los medicamentos: ciertos medicamentos pueden disminuir la capacidad de las glándulas lagrimales de producir lágrimas. Entre ellos estan los descongestivos y antihistamínicos, los tranquilizantes, antidepresivos y píldoras para dormir, los diuréticos, píldoras anticonceptivas, algunos anestésicos, medicamentos para el tratamiento de la hipertensión arterial (beta bloqueantes) y para transtornos digestivos (anticolinérgicos).

Las enfermedades sistémicas: es frecuente la asociación de ojo seco con algunas enfermedades sistémicas como la artritis, el lupus, la sarcoidosis, el síndrome de Sjogren, las alergias y enfermedades de la piel.

Las lentes de contacto: el uso de lentes de contacto y de los líquidos que se utilizan para su conservación e higiene pueden agravar o provocar ojo seco.

¿Cómo se lo diagnostica?

El médico Oftalmólogo es el encargado de hacer el diagnóstico de ojo seco basándose en el examen completo del paciente, y en tests diagnósticos específicos que se realizan en el consultorio.

En ocaciones debe recurrir a la ayuda del laboratorio de análisis clínicos que estudia las principales características de las lágrimas, y muy a menudo solicita interconsultas con otros profesionales (clínico, reumatólogo, dermatólogo).

¿Cómo se lo trata?

Para el tratamiento del ojo seco se utilizan generalmente gotas lubricantes. En algunos pacientes se indican además antiinflamatorios, antibióticos, medicamentos sistémicos y en ciertas ocaciones se recurren a otros métodos terapéuticos como la obturación de los conductos de evacuación de las lágrimas, y el uso de lentes protectores.

 


Se ha sugerido la realización de la anamnesis a partir del uso de custionarios preimpresos (
cuadro 2). Estos cuestinarios, son solamente útiles si se acompañan de una profunda entrevista personal, donde podremos darle al enfermo la invalorable oportunidad de expresar las manifestaciones objetivas y fundamentalmente subjetivas de la enfermedad.
Lo mismo sucede con los denominados formularios de "Score", donde a través de la formulación de preguntas con puntaje asignado se trata de encuadrar a la enfermedad a partir de la acumulación de tal o cuál valor.

Si bien el paciente con ojo seco se debe sentir acompañado por el médico oftalmólogo, y no sujeto exclusivamente a la fría respuesta volcada en un papel, considero que este tipo de formularios, pueden adquirir significativo valor, ya que resulta fácil de ser informatizados para ser utilizados con fines epidemiológicos y estadísticos.
Independientemente de estos factores subjetivos, surgen de la anamnesis datos objetivos de inobjetable valor para el diagnóstico de ojo seco, entre los mismos, la sintomatología ocupa un lugar preferencial.
De esta manera, vamos elaborando el diagnóstico presuntivo de sequedad ocular, conformando lo que denominamos enfermedad actual.

En este punto, debemos considerar los antecedentes familiares y personales del enfermo tendientes a identificar posibles causas genéticas o congénitas y etiológicas. Debemos consignar sus hábitos, lugar de trabajo, cómo y dónde vive, etc.
A partir de este momento, es sumamnete importante tratar de lograr el relato cronológico y ordenado de la enfermedad y las posibles asociaciones con otras patologías locales y/o sistémicas.
Debemos puntualizar como fue el comienzo de la enfermedad, cuándo comenzó, cómo comenzó y si se ve agravada ante alguna circunstancia en particular (ambiente, ingesta de medicamentos, etc).
Una vez que hemos organizado a la enfermedad teniendo en cuenta los factores citados, pasamos al análisis de otro punto fundamental dentro del proceso diagnóstico de sequedad ocular: la inspección.


Cuadro2. Formulario de Anamnesis para Ojo Seco.

Nombre y Apellido:
Edad y sexo:

Dirección:
Teléfono:

Ocupación:


NOTA IMPORTANTE:
Este cuestionario es una valiosa guía para su médico.

Ante la más mínima duda en alguno de los puntos tratados, antes de continuar, consulte inmediatamente con el personal del consultorio.
Muchas Gracias

1) Sintomatología Ocular:
Experimenta Ud. alguna de estas sensaciones?
Por favor, señalar con una cruz en la columna correspondiente
O.D. (ojo derecho) y O.I. (Ojo izquierdo)

------------------------------------------------------------------------------O.D.----------------O.I.
Arenilla/sensación de cuerpo extraño
Sequedad
Ardor
Picazón
Lagrimeo
Dolor

Sensibilidad a la luz
Cansancio ocular
Visión borrosa
Visión de aureolas en la luces

2) Sintomatología General:
a) Mucosas (Por favor, encerrar con un círculo las mucosas afectadas)
Sequedad de mucosas (nariz, boca, garganta, vagina)
Otras mucosas: (enunciar)

b) Organos respiratorios (sólo marcar si están presentes)
Congestión o resfrío nasal
Tos
Bronquitis
Expectoración

c) Organos auditivos (sólo marcar si están presentes)
Sequedad de oídos
Congestión de oídos
Otitis
Disminución de la audición

d) Boca (sólo marcar si están presentes)
Trastornos dentales
Pérdidas de piezas dentales
Dolores de encías
Inflamción de encías
Encías sangrantes

e) Sistema osteoarticular (marcar sólo si están presentes)
Dolores articulares
Dolores en los huesos
Dolores musculares
Artritis

Dificultades para caminar

Dificultades para iniciar la marcha

3) El Ambiente
Teniendo en cuenta las sensaciones anteriormente señaladas, ¿ha notado que éstas pueden empeorar o aumentan con alguna de las situaciones que a continuación se detallan? (Marcar sólo las positivas)

- Climatización: frío/calor

  • Ventiladores
  • Viento ó corrientes de aire
  • Cambios de clima
  • Humo ambiental (cigarrillos, etc.)
  • Ambientes recién pintados
  • Perfumes u olores fuertes
  • Polvillo ambiental
  • Lugares cerrados (supermercados, cines, etc.)
  • Aviones
  • Monitores de computación ó TV
  • 4) Los Medicamentos:
    ¿
    Toma Ud. en forma periódica algún medicamento?
    Por favor señalar y describir brevemente dosis y forma de administración (gotas, comprimidos, jarabes, inyectables, etc.)

     

     

    5) Los Lentes de Contacto:
    Es usuario o ha sido usuario de lentes de contacto?. En el caso de una respuesta positiva, por favor señalar tiempo de uso, y elementos para su conservación e higiene.

     


     


    2) Inspección:

    Se basa en el examen físico completo que incluye movimientos extrínsecos e intrínsecos oculares, y el estudio del denominado "efecto espejo"; fenémeno que le confiere a la mirada del paciente un brillo característico.
    Al realizar la inspección de los ojos y de sus anexos, podemos determinar la existencia de alteraciones anatómicas conjuntivales (pinguécula, pterigion), la presencia de alteraciones palpebrales (entrópion, ectrópion, distriquiasis), la presencia de trastornos exoftálmicos, etc.
    Debemos inspeccionar la piel y faneras, a fin de poder advertir alguna manifestación extraocular asociada. Enfermedades como la rosácea, el lupus, infecciones herpéticas, etc. son detectables en la inspección.
    En el análisis de la motilidad externa de los ojos podemos evidenciar manifestaciones de otras patologías que pueden causar ojo seco. Es el caso de las disfunciones tiroideas, de trastornos orbitarios y de ciertas enfermedades neurológicas que pueden modificar la normal motilidad ocular, así como también la dinámica del parpadeo .
    La motilidad intrínseca nos permitirá evaluar la presencia de alteraciones neurológicas de importancia como las lesiones producidas a nivel de las fibras postganglionares periféricas provenientes del gánglio ciliar y del ganglio esfenopalatino.

    Un caso típico es el del Síndrome de Adie, donde los reflejos fotomotor y consensual están abolidos de manera unilateral, con lenta respuesta a la convergencia. Este síndrome presenta una serie de manifestaciones, donde la sequedad ocular es una de las principales.
    La inspección diagnóstica incluye el hallazgo de signos No Biomicroscópicos y de signos Biomicroscópicos.
    Los principales signos No Biomicroscópicos son: Falta de brillo en los ojos, mirada de aspecto triste, aumento en la frecuencia del parpadeo (a veces blefarospasmo), refriega manual de los ojos y de los rebordes palpebrales, congestión conjuntival, inflamación de la superficie ocular y descargas mucosas de la misma.
    Los principales signos Biomicroscópicos son: disminución ó ausencia del menisco lagrimal inferior, presencia de mucosidad no purulenta que el propio paciente retira de sus ojos a modo de filamentos elásticos, queratitis punteada de predominante localización inferior, inyección conjuntival querática y periquerática, congestión de los rebordes palpebrales, etc.

    3) Tests Diagnósticos:

    Al intentar describir a los tests diagnósticos específicos de ojo seco, surgen diferentes tipos de clasificaciones, aceptándose casi universalmente la existencia de dos grandes grupos: a) los tests típicos ó tradicionales, que realiza el oftalmólogo en el consultorio, y que no requiren aparatología específica ni complejidad (Break up time, Rosa de Bengala, y Test de Schirmer, a los que en nuestros días podríamos agregar Lisamina Verde y Tearscope); y b) los tests de laboratorio, que requieren aparatología más compleja, y que implican la participación de otros especialistas como el bioquímico y el anátomo patólogo (Lisozima, Proteinograma Electroforético, Citología de Impresión, Osmolaridad, etc.)
    Si bien esta división estaría universalmente aceptada, existe un grupo de determinaciones de laboratorio que el oftalmólogo puede realizar en su consultorio mediante el uso de kits diagnósticos destinados a ese fin; es el caso del Ferning Test ó Test de Cristalización y del Test de Lactotransferrina.
    Por otro lado, creo importante el consignar que en la actualiad, podemos realizar en nuestros consultorios la obtención del material necesario para la realización de todos los tests descriptos, quedando la preparación del material, y el diagnóstico de sus valores específicos a cargo del médico especialista no oftalmólogo.
    A partir de lo anteriormente comentado, considero que la clasificación tests tradicionales -tests de laboratorio-, no se adecua a los actuales conocimientos fisiopatológicos de la sequedad ocular.
    La división y encuadre de las pruebas diagnósticas de ojo seco (Cuadro 3) bajo el análisis cualicuantitativo del film lagrimal, bajo el análisis de la estabilidad del film y bajo el análisis de la superfice epitelial resulta mucho más didáctica y fisiológica.
    Esta clasificación obviamente contempla la participación de otros especialistas no oftalmólogos, pero al no establecer una dicotomía tan clara y manifiesta, permite la discusión multidisciplinaria de cada caso en particular; hecho de enorme valor para el correcto seguimiento y posterior tratamiento de los pacientes portadores de ojo seco.

    Cuadro 3. Clasificación de las pruebas diagnósticas específicas de Ojo Seco.

    a) Análisis cualicuantitativo del film lagrimal:
    Test de Schirmer

    Test de Dilución o Clearence de Fluoresceína
    Osmolaridad
    Test de Cristalización
    Contenido Proteico del film

    b) Análisis de la Estabilidad del film
    Break up Time
    Tearscope

    c) Análisis de la Superficie Ocular
    Rosa de Bengala
    Lisamina Verde
    Tinción con Fluoresceína
    Citología de Impresión
    Biomicroscopía

    a)Análisis cualicuantitativo del film lagrimal:

    Test de Schirmer: (
    Fig. 34)
    El Test de Schirmer consite en colocar sobre el reborde palpebral inferior externo una bandeleta de papel de filtro estandarizado (Wathman 41). Si bien el papel utilizado es siempre el mismo, existen algunas diferencias entre las mismas: escala en milímetros impresa en la bandeleta, coloreadas con marcadores que reaccionana con la humidificación, etc.
    Una vez colocada la tira, se solicita al paciente que mantenga su mirada al frente, y que por ningún motivo la dirija hacia el lugar donde se encuentra alojado el papel.
    Se le permite al paciente el libre parpadeo.
    Al tomar al contacto con las lágrimas, el filtro Wathman 41 se humidifica y al cabo de 5 minutos podemos evaluar el nivel lineal de humidificación sin tomar en cuenta la porción de filtro de papel introducida en el reborde palpebral.
    Para el correcto desarrollo del test de Schirmer necesitamos un ambiente libre de luces que pudieran encandilar al paciente, así como tambien alejarlo de eventuales corrientes de aire; ya que ambos factores físicos pueden influenciar los valores del test (actuarían como estímulos de la producción lagrimal refleja).
    Teniendo en cuenta estas condiciones, se establece como normal la siguiente medida:

    Test de Schirmer Normal: >10 mm/5'.
    A partir del desarrollo del test, Schirmer describió tres métodos para cuantificar la secreción lagrimal: Schirmer I, II, y III
    Test de Schirmer I:
    Consiste en mensurar la longitud de humidificación sin la instilación de anestesia tópica, para de esta manera evaluar la suma de la secreción basal más la secreción refleja que se produce en el contacto de la tira de papel de filtro con la conjuntiva.
    Test de Schirmer II:
    Mide la humidificación producida tras la instilación de anestesia tópica y mediante la estimulación refleja de la mucosa nasal.
    Se instila una gota de anestésico tópico, posteriormente se coloca la bandeleta de papel Wathman 41, y mediante el uso de un estimulador (pelo de pincel, hilacha de algodón, etc) que se introduce en las narinas donde se lo moviliza (generalmente rotación) para generar un estímulo secretor lagrimal.
    De esta menera, se busca evaluar la secreción lagrimal basal estimulada por el reflejo trigeminal.
    Test de Schirmer III:
    Es una modificación del Schirmer II, donde en lugar de estimular la mucosa nasal, se pide al paciente que dirija su mirada hacia el sol, para que de esta manera, y a través de la vía refleja fotolagrimal, se incremente la secrerción.
    De esta manera, se evalúa la secreción basal aumentada por el reflejo retiniano foto-lagrimal.

    En la práctica diaria, los tests utilizados comunmente son las variantes I y II.
    Si bien el test de Schirmer puede presentar ciertos márgenes de error (especialmente en pacientes hiperreactivos), y en general no se correlaciona con la gravedad del cuadro clínico, sus datos son de suma utilidad para evaluar pacientes Sjögren de pacientes No Sjögren.
    En general, y como respuesta a un fuerte estímulo sensorial, los pacientes No Sjögren, presentan un considerable aumento secretorio lagrimal, evidenciado en el aumento de la longitud de humidificación de la bandeleta posteriormente a producido el estímulo.
    En los pacientes portadores de Síndrome de Sjögren prácticamente no hay cambios secretorios ante la estimulación.
    La respuesta estaría dada por el grado de infiltración linfoplasmocitaria y de apoptosis celular epitelial presente en las glándulas lagrimales de los pacientes portadores de Síndrome de Sjögren.

    Test de Dilución o Clearence de Fluoresceína:
    Los test de dilución que se emplean para cuantificar el volúmen lagrimal, utilizan un marcador que instilado sobre la superficie ocular, permite evaluar su concentración y eventual dilución mediante técnicas de fluorofotometría, isótopos radioactivos, etc.
    En la práctica de nuestros consultorios, podemos utilizar a la Fluoresceína como marcador para evaluar el porcentaje de su dilución en la película lagrimal.
    La técnica consiste en instilar una gota de anestésico tópico más una gota de fluoresceína. Al cabo de 10 minutos se coloca la tira de papel de Schirmer, a la que se deja por el término de 1 minuto; y postreriormente a ese período, se procede a evaluar el porcentaje de dilución.
    El procedimiento descripto se repite 3 veces durante 30 minutos.
    Se permite el libre parpadeo.
    Para evaluar los resultados, se compara la mancha tincional original que produce la fluoresceína, con la intensidad de la mancha que se observa a nivel de la tira de Schirmer.
    De esta manera se obtienen las siguientes posibilidades de dilución: 2x, 4x, 8x, 16x, 32x, 64x, etc. (
    Fig. 35)


    El test de dilución de fluoresceína es útil para distinguir pacientes Sjögren de pacientes no Sjögren (por estímulo nasal) de la misma forma que lo hiciéramos en el desarrollo del Test de Schirmer II.
    Otros autores, sugieren su utilización para diferenciar ojo seco producido por déficit acuoso de ojo seco producido por alteraciones lipídicas.

    Osmolaridad:
    El examen de la osmolaridad del film lagrimal es uno de los pilares diagnósticos de ojo
    seco, ya que en el curso de los diferentes tipos clínicos de los síndromes siccos, de cualquier etiología, la película lagrimal se hace hipertónica.
    La osmolaridad es uno de los tests diagnósticos objetivos recomendados por el comité del Instituto Nacional del Ojo de los Estados Unidos de Norteamérica (NTI).
    Estudios de laboratorio permitieron demostrar que tan solo un aumento del 1% en la osmolaridad del film es capaz de provocar lesiones epiteliales y alterar el normal flujo de agua hacia el estroma.
    El primer evento que acontece en el desarrollo de la sequedad ocular es la disminución en la producción de lágrimas. La evaporación de un menor volúmen para igual superficie, hace aumentar la osmolaridad durante las primeras 24 hs. de iniciada la disminución volumétrica.
    Si bien el estudio de la osmolaridad del film lagrimal no permite realizar un diagnóstico etiológico de la enfermedad, sus valores son directamente proporcionales a la severidad del cuadro clínico de ojo seco.
    El dosaje de la osmolaridad se realiza a través de un microosmómetro que permite efectuar el estudio con volúmenes de 0.1
    m l. (una gota de un frasco gotero, contiene 50m l.).
    La toma de muestras para el dosaje es sumamente simple, pudiéndose efectuar en el consultorio del oftalmólogo mediante el uso de microcapilares especialmente diseñados para ese fin.
    Para una correcta técnica, es muy importante el recolectar la muestra tratando de evitar la estimulación refleja por contacto con el globo ocular y con el párpado, dibiéndose realizar la misma únicamente interesando el menisco lagrimal inferior.
    Valores:
    En la actualidad se acepta como valores normales de osmolaridad a aproximadamente 304 +/- 10 mOsm/l.
    Si bien el examen de la osmolaridad del film requiere de costoso equipamento y de un alto grado de capacitación para realizarlo, podemos evaluar indirectamente su valor, a través de la medición de la concentración de sodio del film usando las tiras del papel de Schirmer. Siguiendo el método del Test del Sudor que consiste en medir la concentración de sodio a través de la utilización de un papel de filtro sobre la epidermis de niños afectados de enfermedad fibroquística del páncreas, evaluamos la concentración de sodio que obtenemos de las lágrimas por humidificación de la bandeleta de papel Wathman 41 de la forma habitual para el test de Schirmer. Posteriormente por medio de un colorímetro (aparato común en cualquier laboratorio hospitalario) medimos la concentración de sodio presente en el mismo.Normalmente, la concentración promedio de Sodio presente en el film lagrimal es del orden de los 134-170 meq/L.; en pacientes portadores de ojo seco, esta concentración asciende hasta valores extremos (500meq/l.). Posteriormente, y a través del empleo de la fórmula de Van´t Hoff, podemos evaluar la presión osmótica del ión sodio, índice indirecto de la osmolaridad del film.

    Fórmula de Van´t Hoff:

    Presión osmótica= CxRxT

    C: Concentración de la Solución, R: Constante Universal de los Gases, y T: Temperatura
    absoluta.

    Test de Critalización o Ferning Test: (
    Fig. 36)

    La cristalización de la capa acuosa del film lagrimal, es un fenómeno físico-químico que depende íntimamente de la composición proteica, lipídica y mucosa que bajo la forma de fibrillas y filamentos se encuentran disueltos en la misma.
    Si bien la cristalización de las lágrimas permite evaluar la calidad del film lagrimal; en la actualidad, existen métodos de estudio cualitativos de la película lagrimal más precisos.
    Para la obtención de la muestra se utiliza un tubo capilar o una pipeta Pasteur, a través de las cuales se recolecta las lágrimas desde el menisco lagrimal inferior.
    El material obtenido se coloca sobre un portaobjeto y se deja secar a temperatura ambiente unos 10 minutos. Posteriormente a este lapso de tiempo, se observa al microscopio.
    La utilización de microscopía por contraste de fases, resulta mucho más certera que la realizada bajo microscopía convencional.
    La imagen obtenida en lágrimas de individuos normales es bajo la forma de hojas de helecho con ramas perpendiculares a un tronco central, muy frondosas. Al disminuir la calidad de la película lagrimal, esta imagen se va perdiendo.

    Valores:
    Se describen cuatro tipos diferentes de cristalización.

    Tipo I: arborizaciones uniformes, a modo de "helecho" sin espacio entre las hojas, con un tronco rígido y ramas perpendiculares al mismo ocupando todo el campo de visualización.

    Tipo II: semejante al tipo I pero con hojas más pequeñas, menos ramificadas y con espacios libres entre ellas.

    Tipo III: la cristalización "en helecho" va desapareciendo, y sólo se la encuentra parcializada por sectores, con hojas muy pequeñas y escasas arborizaciones. Se observan cristales dispersos informes y grandes espacios libres.

    Tipo IV: desaparece la cristalización a modo de "helecho", y aparecen estructuras amorfas e informes dispersas.

    En general, se puede establecer que el 83% de las personas normales presenta modos de cristalización Tipo I y Tipo II; mientras que el 92% de los pacientes con ojo seco presentan cristalización Tipo III y Tipo IV.

    Contenido Proteico del film:
    Mediante la utilización de técnicas de inmunoelectroforesis, Test de Elisa y Radioinmunoensayo se puede evaluar la cantidad y calidad del contenido proteico del film y realizar procedimientos inmunohistoquímicos que nos aportaran datos de insospechable valor diagnóstico.

    El patrón proteico del film esta dado por la presencia de tres fracciones específicas (
    Fig. 37):
    1) la formada por la albúmina sérica y por proteínas de migración rápida.
    2) la formada por la Lactotransferrina más Inmunoglobulinas (Ig E, Ig A, Ig G e Ig M)
    3) la formada enteramente por la Lisozima.

    El total de proteínas presentes en el film es del orden de los 7-9mg/ml, de los cuales entre el 60 y el 80% corresponden a la Lactotransferrina y a la Lisozima.
    Este patrón proteico típico y característico, varía significativamente en los pacientes con ojo seco, a expensas del aumento de la concentración de albúmina y del descenso de la lisozima y de la lactoferrina.

    Lactoferrina:
    La lactoferrina es producida fundamentalmente por las células acinares de las glándulas lagrimales y accesorias y es considerada la principal defensa inespecífica de las lágrimas contra virus y bacterias. La toma de la muestra se realiza con papeles de filtro estandarizados que cargan una cantidad constante de lágrimas. El material obtenido, se coloca sobre una placa de inmuno difusión con suero antilactotransferrina y luego de 48hs de mide el halo de difusión producido a través de la técnica de Inmunodifusión Radial (IDR).


    Valor Normal: 1-2mg/dl.


    Estudios comparativos entre la Lactotransferrina y el Rosa de Bengala, determinaron que ambos tests tienen una especificidad de más del 90% para el diagnóstico de ojo seco.
    Existe una forma sencilla de efectuar la determinación de Lactotransferrina en el propio consultorio del oftalmólogo. La misma se realiza mediante el uso de placas estandarizadas que se comercializan bajo el nombre de Lactoplate
    â


    Lisozima:(
    Fig.38)
    La lisozima es una enzima con poder bactericida que hidroliza los mucopolisacáridos de la pared celular de numerosos microorganismos. Constituye mas del 30% de la composición proteica de las lágrimas. La determinación de los valores de la lisozima se basa en el método descripto por Osserman y colaboradores en 1966. En este método se utiliza la capacidad de lisis por parte de la lisozima contra el microorganismo Micrococcus lysodeikticus. Consideramos que el método de inhibición del desarrollo del Micrococcus lysodeikticus es el recomendable debido a que no produce interferencias como las evidenciadas en otros métodos para evaluarla (método turbidimétrico). Además evalúa lisozima biológicamente activa, mientras que los otros métodos utilizados determinan la concentración total de lisozima indepedientemente de que esta este activa o inactiva. Un hecho importante de destacar es que la concentración de lisozima lagrimal es 120 mayor que la sanguínea. Es por esto que es necesario trabajar con placas diseñadas sólo para lágrimas.
    A través de la lisozima lagrimal se pueden evaluar calidad de las lágrimas en distintas formas de conjuntivitis sicca; por ejemplo, si los síntomas del paciente se deben a una disminución en la producción de la glándula lagrimal o a una alteración la capa lipídica que lleven a una mayor evaporación lagrimal, la lisozima estará aumentada.
    En pacientes con epífora donde la composición lagrimal posee un bajo contenido proteico, la lisozima lagrimal estará disminuida.
    Valores normales: 1000-3000
    m g/ml.

    IgA secretora lagrimal:
    Es la inmunoglobulina predominante en las secreciones externas de todo el organismo. Se la encuentra normalmente presente en lágrimas como IgA secretora, la cual esta constituida por dos moléculas de IgA compuestas por un polipéptido (cadena J ) y un componente secretor. Ambos componentes son sintetizados en células plasmáticas, células epiteliales y células superficiales secretoras.La IgA secretora se encuentra en mucha más alta concentración en lágrimas que en suero. Al igual que sucede con la Lisozima, su cuantificación requiere el uso de placas especialmente diseñadas para su dosaje en lágrimas. La IgA secretora lagrimal previene la adherencia de las bacterias a la superficie de la mucosa, regulando la flora normal y previniendo la potencial colonización por flora patógena. Independientemente de esta propiedad, tiene capacidad de aglutinar bacterias y puede neutralizar virus y toxinas en el film lagrimal y en células del epitelio conjuntival.
    Pacientes con bajos niveles o ausencia de IgA lagrimal presentan alta predisposición al desarrollo de conjuntivitis o queratoconjuntivitis bacterianas y/o virales.
    Valores normales: 20-30mg/dl.

    b) Análisis de la estabilidad del film:

    Break up time (BUT): (
    Fig. 39)
    El Break up time ó tiempo de ruptura del film es el intervalo cronológico, medido en segundos que media entre el parpadeo y la aparición del spot de sequedad. La técnica consiste en instilar una gota de fluoresceína en el fondo de saco conjuntival inferior (sin anestesia previa). Posteriormente a esta instilación, se ubica al paciente en la lámpara de hendidura, y mediante la utilización de la denominada luz de cobalto (luz azul) se realiza la observación de la siguiente manera: se le pide al paciente que cierre suavemente los ojos y que posteriormente al cierre los abra tratando de no parpadear.
    Con la utilización de un cronómetro, medimos el lapso de tiempo que media desde la apertura palpebral hasta la aparición del spot de sequedad. En la visualización de la ruptura, es conveniente no utilizar la imagen lumínica de hendidura, sino proyectar un spot luminoso bien amplio, a fin de poder visualizar la totalidad de la superficie de la córnea.

    Valor Normal del BUT:
    Aunque existen variaciones según los autores, se acepta universalmente que el tiempo normal de ruptura del film lagrimal debe superar los 10 segundos. El BUT es un buen indicador de inestabilidad de la película lagrimal ya que la ruptura del film lagrimal representa básicamente a la No mojabilidad y a la hidrofobia de la córnea; pero presenta variaciones de sus patrones en función al ambiente (climatización, temperatura, corrientes de aire, etc). Un dato de suma importancia a tener en cuenta con el BUT es la variación en sus valores por inestabilidad que puede producir la instilación de fluoresceína. La fluoresceína, es capaz de disminuir el BUT, por contaminación a través de los conservadores que pudiera contener el frasco gotero. El uso de conservadores con capacidad de detergentes catiónico surfactante como el cloruro de benzalconio, acorta sensiblemente el valor cronológico de la ruptura del film.

    Tearscope: (
    Fig. 40)
    El estudio de la interferencia de colores de la capa lipídica del film a través de sistemas de iluminación específicos, permitió al Dr. Guillón y a la casa Keeler desarrollar en 1986 un instrumento manual, no invasivo destinado al estudio del film lagrimal. El equipo tiene un sistema de iluminación que al ser enfocada sobre la superficie ocular proyecta luz dispersa sobre la misma, haciendo resaltar la interferencia de los diferentes colores de los lípidos presentes en el film, y de esta manera hacer visible la zona seca. La imagen que ofrece este moderno dispositivo es semejante a la que podemos observar en la vía pública, cuando sobre manchas aceitosas provenientes de vehículos se refleja la luz del sol y nos muestra una coloración tornasolada, a modo de arabescos. El aparato trae incorporado un cronómetro que permite medir directamente el tiempo de ruptura del film.
    Debido al hecho de no ser necesaria la instilación de ningún tipo de colorante para evaluar sus resultados, se lo considera un BUT de tipo no invasivo

    c) Análisis de la Superficie Ocular:

    Rosa de Bengala: (Fig. 41)
    El Rosa de Bengala es un colorante que tiene la particularidad de teñir células descamadas, células tendientes a la queratinización y puntos de erosión epitelial. Su valor diagnóstico es importante, ya que se correlaciona con los distintos grados de metaplasia escamosa detectados a través de citología de impresión en pacientes con ojo seco. Este correlato, se evalúa a través de los diferentes grados de tinción que se observan con el colorante. Otro dato de relevante valor y que corrobora la correlatividad con los cambios metaplásicos producidos por el ojo seco es que la tinción con Rosa de Bengala positiva de la superficie ocular expuesta, implica pérdidas parciales o totales de la capa mucosa del film.
    Estudios realizados en personas sanas, no evidenciaron grados de tinción con el Rosa de Bengala, por lo que el grado de efectividad del colorante para evaluar los cambios histológicos epiteliales es alto. Se ha demostrado además que el colorante presenta actividad antivírica y puede disminuir la recuperación viral en cultivos de células conjuntivales y corneanas.

    Técnica de tinción y resultados:
    Se instila o se topica con Rosa de Bengala al 1% la superficie ocular, y al cabo de aproximadamente un minuto se procede a evaluar el grado de tinción producido por el colorante. Las zonas de la superficie ocular teñidas con Rosa de Bengala se miden en una escala de 0 a 3 según comprometan a la conjuntiva nasal, a la conjuntiva temporal, y a la córnea. En un reciente estudio a cargo de Lee y colaboradores, se postuló un patrón de tinción diferencial que permitiría diferenciar a pacientes portadores de ojo seco por deficiencia acuosa, de pacientes portadores de alteraciones lipídicas (evaporativo). En estos pacientes, se produce una distribución preferencial del Rosa de Bengala en las zonas no expuestas, acompañados de alteraciones líticas celulares por toxicidad sin metaplasia escamosa. Si bien todos los datos expuestos le brindan al Rosa de Bengala cualidades diagnósticas de valor, el inconveniente principal que se ha observado con su utilización es la mala tolerancia que el colorante presenta. Estas reacciones incluyen importante irritación, en ocaciones severa y prolongada luego de su administración. Estudios in vitro sobre animales de experimentación demostraron reacciones de toxicidad epitelial que aumentaban con la exposición a la luz. Por este motivo, se postuló la utilización de la Lisamina Verde como forma alternativa al Rosa de Bengala de evaluar a pacientes portadores de ojo seco.


    Lisamina Verde:
    La Lisamina Verde es un derivado de la fluoresceína que por carecer de toxicidad es frecuentemente utilizada en alimentos, drogas y cosméticos. Presenta exactamente las mismas características de tinción que el Rosa de Bengala (pudiendo ser superior a este) pero sin sus reacciones adversas de intolerancia y toxicidad. La técnica para realizarlo y la evaluación de los resultados son idénticos que los del Rosa de Bengala.

    Tinción de fluoresceína:
    La técnica de tinción con fluoresceína, consiste en instilar en el fondo de saco conjuntival inferior una gota de fluoresceína al 1% y posteriormente examinar la superficie ocular a través de la lámpara de hendidura (luz azul). (
    Fig. 42)
    La fluoresceína tiene la capacidad de teñir y remarcar las zonas de la superficie de la córnea donde el epitelio esta ausente, y de resaltar anormalidades anatómicas de la superficie conjuntival (pinguécula, pliegues, etc.). De esta manera, su uso como método diagnóstico de ojo seco estaría limitado a estas circunstancias, y no se puede comparar sus propiedades diagnósticas tincionales con las del Rosa de Bengala. Independientemente de estos usos, la tinción con fluoresceína permite una mejor identificación del volúmen del menisco lagrimal inferior, ya que se mezcla con el mismo y lo hace más visible (
    Fig. 43).
    Distintos autores, proponen la combinación simultánea de Rosa de Bengala y fluoresceína en un mismo paso (
    Fig. 44), como forma de tinción de la superficie corneoconjuntival para el diagnóstico del ojo seco.


    Citología de Impresión:
    El examen citológico de la superficie ocular, permite evaluar la capa superficial de células de la conjuntiva. La técnica de obtención de la muestra es por impresión sobre acetato de celulosa, el cual posee la propiedad de adsorber la capa superficial de células conjuntivales, sin que esto sea traumático para el paciente. La capa superficial de la conjuntiva posee básicamente 2 tipos celulares, las células epiteliales y las células caliciformes. La densidad de células caliciformes varia según las distintas áreas de la conjuntiva exploradas. Es por dicho motivo que es importante que la toma de las muestras se efectúe siempre y de manera estandarizada en la misma región. Generalmente las improntas citológicas se toman en 2 zonas: 1) palpebral inferior y 2) bulbar inferior (sobre hora 6 en el borde esclerocorneal) (
    Fig. 46). A nivel de la conjuntiva tarsal, nasal inferior, se observa la mayor concentración de células mucosecretantes. Son necesarias las 2 tomas debido al hecho por el cual la conjuntiva bulbar es la primera en alterarse y posteriormente la palpebral. Cuando el paciente mejora, la primera en mejorar es la conjuntiva palpebral y por último la bulbar. De esta manera, se extraen las muestras de los sectores descriptos mediante el uso de filtros de acetato de celulosa que se colocan sobre la superficie ocular según el mencionado esquema Una vez obtenido el material, es fijado el alcohol 96º y posteriormente se procede a la coloración con PAS-hematoxilina.

    Valores:(Fig.45)
    Los resultados se clasifican en 6 grados con las siguientes características:

    Grado 0: Células epiteliales sin atipia, densidad de células caliciformes normales.
    Grado 1: Células epiteliales sin atipia, densidad de células caliciformes disminuida. Hasta aquí se considera que el estudio citológico es normal, a diferencia que para los grados subsiguientes que son considerados patológicos.
    Grado 2: Células epiteliales sin atipia, ausencia de células caliciformes.
    Grado 3: Células epiteliales con queratinización escasa y precoz, relación núcleo-citoplasma alterada ausencia de células caliciformes.
    Grado 4: Células epiteliales con queratinización moderada, relación núcleo-citoplasma muy alterada, ausencia de células caliciformes.
    Grado 5: Células epiteliales con queratinización avanzada, relación núcleo-citoplasma muy alterada, se observan células epiteliales anucleadas, ausencia de células caliciformes.

    Tiene un alto valor diagnóstico y pronóstico, siendo muy útil para evaluar la efectividad del tratamiento elegido y la evolución de la enfermedad. La citología de impresión es un importante auxiliar diagnóstico ante la sospecha de Síndrome de Sjögren. En 1991 junto a un grupo de colaboradores, comparamos los resultados entre la citología de impresión de la conjuntiva, la citología de impresión de la boca (Fig. 47) y la biopsia de labio de un grupo de pacientes portadores de Síndrome de Sjögren, encontrándose marcada similitud y proporcionalidad entre los tres estudios realizados. Por otro lado, la citología de impresión es útil en otras patologías de la superficie ocular. Pacientes con conjuntivitis alérgicas suelen presentar hiperplasia de células caliciformes, células epiteliales sin alteraciones y eosinófilos en los extendidos citológicos. En las reacciones inflamatorias agudas se observa la presencia de polimorfonucleares neutrófilos mientras que si la reacción es crónica se asocia con linfocitos.

    Biomicroscopía:
    El examen biomicroscópico de la superficie ocular es uno de los pilares diagnósticos de ojo seco, ya que a través de la visualización de las diferentes estructuras que conforman esta delicada región de la anatomía ocular, podremos recabar datos de insospechable valor. La importancia del análisis biomicroscópico es de tal magnitud que autores como Murube del Castillo y Zhuo Chen establecieron una brillante comparación clínica oftalmológica. Los autores postularon que "la lámpara de hendidura es para la exploración de la superficie ocular, lo que el oftalmoscópio es para el fondo de ojo" .El análisis biomicroscópico (
    Fig. 48) con la lámpara de hendidura, nos brinda una primera imagen objetiva, franca, global y pormenorizada de toda la superficie ocular, que nos dará la posibilidad de establecer una rápida impresión mental de las condiciones del paciente. Es un hecho que al observar a un enfermo en la biomicroscopía, rápidamente se produzca en nuestras mentes una valoración presuntiva del cuadro clínico del mismo (posible etiología, gravedad, etc.); y siguiendo el mismo proceso intelectual, imaginamos velozmente los eventuales estudios, las posibles evoluciones y los posteriores tratamientos a seguir.

    Esta "primo imagen" nos permitirá a la vez el análisis comparativo entre la misma y entre la que el paciente se ha formado sobre su enfermedad, muchas veces coincidente y otras tantas no. Del contraste entre ambas, surgirá de inmediato, la valoración subjetiva con la que el paciente carga a su enfermedad, que como ya se mencionara, es un hecho de fundamental importancia para el posterior seguimiento y tratamiento del mismo. Independientemente de esta primer observación, la biomicroscopía nos permitirá confirmar los datos obtenidos en la anamnesis, y fundamentalmente los signos no biomicroscópicos que pudiéramos haber observado en la inspección del paciente. Como ya se mencionara, el signo biomicroscópico básico y fundamental que debemos contemplar en el examen con la lámpara de hendidura es la visualización del menisco lagrimal inferior. Esta delgada cubierta de lágrimas debe ocupar en condiciones normales y sobre su segmento precorneal un espacio de aproximadamente 0.3 mm. de espesor. La visualización del menisco lagrimal inferior puede realizarse de dos maneras: 1) a través del examen directo y 2) mediante la tinción del mismo con fluoresceína (ya descripto).
    En pacientes con sequedad ocular, es frecuente observar una franca disminución o directamente ausencia del mismo. Es común en el paciente portador de ojo seco la presencia de filamentos (
    Fig. 49) mucosos y/o epiteliales adheridos a la córnea. Generalmente, estos filamentos están constituídos por un tipo de material que resulta del acúmulo del producto de la degradación glicoproteica del mucus originado por la deshidratación generada en la compensación osmótica desencadenada por la hiperosmolaridad del film. Otra forma constitutiva de los filamentos esta dada por un material de tipo fibrinoide que se lo encuentra comunmente ligado a detritus celulares superficiales, sobre los cuales sulen acentarse microorganismos. El predominio de uno u otro de estos materiales constitutivos sobre la córnea, ha determinado la presencia de dos tipos fundamentales de filamentos: mucofibrinoides y epiteliales. En ciertas circunstancias, y dependiendo básicamente del volúmen del film, observamos que este tipo de material no se organiza a modo de filamentos (generalmente cuando la cantidad de la película lagrimal no descendió drásticamente). Esto determina la presencia de una forma de secreción mucosa, sumamente elástica, transparente o blanco grisásea, que el paciente suele retirar diariamente de sus ojos, y que puede alterar la normal agudeza visual del mismo. Como ya se mencionara, al momento de extraer esta secreción, la misma suele estirarse hasta que se produce su desprendimiento de la superficie ocular. Independientemente de estas anomalías, podemos evidenciar la presencia de pequeñas áreas de despulimiento epitelial, a modo de micropuntos. Estas queratitis punteadas,de predominio inferior, y que tiñen con fluoresceína son muy frecuentes de encontrar en pacientes portadores de ojo seco. Ante su presencia, es importante la realización de cultivos, con el fin de descartar la existencia de agentes infecciosos que pudieran relacionarse con las mismas.
    Erosiones epiteliales, úlceras y otras alteraciones son frecuentes de encontrar en pacientes con ojo seco.
    A nivel de la conjuntiva suele evidenciarse hiperemia, y grados de inyección conjuntival querática y periquerática. En ciertas condiciones y cuando la salud del sistema celular stem se encuentra alterada (deficiencias límbicas) el tejido conjuntival suele invadir el epitelio de la córnea (conjuntivización).
    El hallazgo de anomalías anatómicas como la pingüécula, el pterigeon, los diferentes tipos de pliegues y quistes conjuntivales conforman resaltos en la arquitectura de la región, que pueden dificultar la dinámica de repleción de la película lagrimal. En algunas ocaciones y para la certera identificación de estos elementos anormales, es necesario recurrir a la tinción con fluoresceína.
    Otra de la imágenes a identificar, es la denominada mancha de Bitot que aparece en la conjuntiva de pacientes que sufren de hipoavitaminosis A.
    Resulta importante el examen de los fondos de saco conjuntivales, con el fin de poder evidenciar posibles alteraciones cicatrizales, inflamatorias, etc. que pudieran sugerir la presencia de enfermedades causales de ojo seco: mucosinequiantes, infecciosas, etc. En este sentido, no podemos dejar de mencionar que en el pénfigoide ocular, un signo patognomónico a considerar es la evidencia de un leve acortamiento que se presenta a nivel de los fornix inferiores. Por otro lado, resulta significativa la presencia a nivel de los fondos de saco de detritus mucosos, epiteliles y filamentosos que se acumulan en el sector, a predominio del inferior.
    El examen biomicroscópico debe incluir a los párpados. La constitución anatómica palpebral, así como también su motilidad, son puntos clave a considerar ya que pueden incidir en la correcta funcionalidad y dinámica del film lagrimal. Los márgenes palpebrales conforman un sector de obligado análisis, ya que resulta indispensable identificar a ese nivel, las bocas de salida secretoria de las glándulas sebáceas (fundamentalmente las de Meibomio). La observación de inflamación del reborde palpebral, de acúmulos grasosos y/o escamosos (
    Fig. 50), de material espumoso y peqeñas burbujas y de elementos vasculares nos induce a pensar en la presencia de blefaritis. De esta manera la realización de una completa y profunda biomicroscopía de la superficie ocular, resulta un punto de fundamental importancia en el examen del paciente, ya que nos aportará datos de invalorable significado que nos permitirán obtener una primera impresión objetiva de la clínica de nuestro paciente.

    Tratamiento

    El tratamiento del ojo seco puede dividirse en: tratamiento farmacológico, tratamiento ambiental y tratamiento quirúrgico

    Tratamiento farmacológico:
    Los productos oftalmológicos destinados al tratamiento del ojo seco están formulados a expensas de una sustancia activa (de diferentes características químicas), a la que se agregan un tampón o buffer (para ajustar el ph), un componente osmolar (tendiente a controlar la tonicidad del film) y, en el caso de los multidosis, conservadores (para mantener el medicamento estéril).

    Sustancia activa:

    La sustancia activa, es el principal componente del medicamento ya que de sus características químicas se desprenderá su acción farmacológica. Teniendo en cuenta las diferentes sustancias activas involucradas en la elaboración de los medicamentos empleados en el tratamiento de la sequedad ocular, podemos distinguir seis grandes grupos: 1) Polímeros, 2) Mucolíticos, 3) Tróficos, 4) Estimulantes secretorios, 5) Moduladores enzimáticos y 6) Inmunomoduladores.

    Tampones o buffers:

    Los tampones o buffers (boratos, fosfatos y citratos) utilizados en la elaboración de estos colirios, permiten ajustar el ph de manera tal que los mismos sean bien tolerados por el paciente.
    Aunque valores neutros o ligeramente alcalinos son más tolerables y fisiológicos, el rango de ph aceptable de los colirios oftalmológicos varía entre 5 y 9.

    Componente osmolar:

    La fracción osmóticamente activa de los colirios lubricantes, permite regular la osmolaridad del film, hecho de fundamental importancia en una patología donde el rasgo fisiopatológico fundamental es el aumento de la misma. En líneas generales, se acepta universalmente que productos isotónicos o mejor aún hipotónicos, pueden regular la tonicidad de la película lagrimal. Se considera que el contacto de una sustancia hipotónica con un film lagrimal hipertónico, logra descender la osmolaridad de la película lagrimal, llevándola a valores de isotonicidad.

    Conservadores:

    La inclusión de conservadores en los colirios, permite mantenerlos estables y estériles. El conservar estos productos libres de la contaminación de microorganismos, es de vital importancia en la patología sicca, ya que como viéramos en apartados anteriores, la alteraración de los componentes inmunológicos presentes en el film de pacientes con ojo seco los predispone a desarrollar infecciones. Es importante consignar que no existe el conservador que sea 100% inocuo sobre la superficie ocular, pero también es cierto que ninguna formulación destinada al tratamiento de la sequedad ocular presenta concentraciones críticas de conservadores. El problema se presenta con la polimedicación que suelen utilizar estos pacientes. En ese sentido, y sin ningún lugar a dudas, las formulaciones libres de conservadores, es decir las unidosis, son las ideales para tratar los distintos cuadros clínicos de ojo seco, sin embargo, el hecho de descartar cada dispensador inmediatamente después a la instilación , presupone un costo mayor por tratamiento y origina replanteos en los enfermos. Los principales conservadores utilizados son: ésteres del ácido parahidroxibenzoico o parabenos, el ácido edético y sus derivados, el clorobutanol, la clorohexidina, el cloruro de benzalconio, los derivados órgano-mercuriales, el poliquaternium, el sorbato de potasio, la cetrimida, y los complejos oxiclorados .

    Principales formulaciones farmacológicas:

    1) Polímeros


    Los polímeros son macromoléculas hidrofílicas que presentan propiedades viscoadhesivas por lo que pueden estabilizar al film lagrimal. Comprenden el amplio grupo de los lubricantes artificiales, lágrimas artificiales o sustitutos lagrimales. Independientemente del análisis particular que de cada polímero se realizará a continuación, es importante destacar que a partir de los trabajos de Gilbard en modelos de queratoconjuntivitis sicca de animales de experimentación, se ha observado un creciente interés en la incorporación de iones esenciales (magnesio, calcio, potasio, etc.) en las formulaciones de los colirios lubricantes. Estos elementos, podrían contribuir a mantener un adecuado espesor en la córnea, una correcta concentración del número de células mucosecretantes, y un buen balance osmolar de la película lagrimal.
    Los principales polímeros utilizados son: a) Derivados de la Celulosa, b) Derivados Polivinílicos,y c) Polisacáridos.

    a) Derivados de la Celulosa:
    Constituyen el grupo más ampliamente difundido dentro de las formulaciones lubricantes tópicas. Son soluciones viscosas, transparentes, no irritantes y bien toleradas. Dentro de este grupo encontramos a:
    Metil celulosa (MC): La metil celulosa es utilizada en solución al 1% y al 4%. En general se acepta que a concentraciones de entre 1-1.5% presenta similar índice de refracción que la córnea. Se la emplea como solución transductora de contacto más que como solución lubricante.
    Carboximetil celulosa: (CMC):La carboximetil celulosa es un polímero muy utilizado como lubricante lagrimal artificial. Se lo emplea a concentraciones del 0.5 al 1%.
    Su característica aniónica la hace semejante a la capa mucínica del film lagrimal.
    Hidroxipropil celulosa (HPC):La hidroxipropil celulosa es utilizada como lubricante artificial bajo la forma de pequeños cilindros sólidos deshidratados (3.5mm de longitud por 1.3mm de diámetro) denominados "inserts" que se colocan en el fondo de saco conjuntival inferior por medio de un aplicador especialmente diseñado para ese fin. Una vez allí alojados, se hidratan y comienzan a diluirse lenta y gradualmente (8-16hs.); lo que permite la liberación continua de la HPC y la estabilización del film lagrimal por largos períodos.
    Hidroxipropilmetil celulosa (HPMC): La hidroxipropilmetil celulosa (también denominada Hidromelosa) presenta muy buenas propiedades viscoelásticas (viscosidad intermedia), siendo capaz de alargar el tiempo de ruptura lagrimal y de estabilizar al film.

    b) Derivados polivinílicos:
    Los derivados polivinílicos utilizados como lubricantes artificiales resultan de la modificación de la estructura básica del vinilo.
    Alcohol polivinílico (PVA):El alcohol polivinílico utilizado como lubricante artificial a una concentración del 1.4% presenta muy buenas propiedades lubricantes (superiores a las encontradas con la MC al 0.5%), con un tiempo de retención de aproximadamente 30´.
    Polivinil pirrolidona o polividona (PVP): Se la utiliza como sustituto lagrimal a una concentración del 0.5%. Presenta actividad de tipo surfactante no iónica y puede asociarse sin ningún inconveniente a otros polímeros (HPC, HPMC).
    Carbopol, carbomer o ácido poliacrílico: El carbopol es una macromolécula ampliamente utilizada como gelante por la industria de los cosméticos y por la industria de la alimentación. Su uso como lubricante artificial esta dado por sus propiedades hidrofílicas y viscoelásticas. Presentan alto tiempo de retención, por lo que pueden estabilizar al film lagrimal por más de 16´. Su forma farmacológica como lubricante artificial es la de gel.

    c) Los polisacáridos:
    Los polisacáridos son polímeros naturales, por lo que genericamente se los clasifica dentro del grupo de los biopolímeros. Básicamente son tres los polisacáridos utilizados como sustitutos lagrimales : el dextrán, el ácido hialurónico y el condroitín sulfato A.
    Dextrán: Se lo utiliza en oftalmología a una concentración del 5% y con pesos moleculares que van desde los 40.000 a los 75.000. En general se lo asocia a otros polímeros, especialmente a los derivados de la celulosa (HPMC)
    Acido Hialurónico: En oftalmología se utiliza su sal sódica: el hialuronidato de sodio, siendo su uso altamente difundido en las cirugías del segmento anterior.
    Su característica viscoelástica, y su capacidad de retener macromoléculas hídricas, le confieren buenas propiedades terapéuticas como sustituto lagrimal. Sin embargo, para que estas propiedades se mantengan, la molécula de Hialuronidato debe mantenerse en condiciones de temperatura constante (frío).
    Condroitín Sulfato A: El condroitín sulfato A es un mucopolisacárido de alto peso molecular, sumamente hidrofílico, presente en la matriz ósea y en el tejido de la córnea. Numerosos autores le confieren además propiedades cicatrizantes. Estas características hacen que el condroitín sulfato A, sea eficaz para el tratamiento de las lesiones erosivas o ulcerativas del epitelio de la córnea. Si bien existen en otros países colirios de condroitín sulfato A al 3%, en nuestro medio solo podemos encontrarlo asociado a otra importante sustancia: la aprotinina.

    2) Mucolíticos


    Estan ampliamente difundidos en la farmacología clínica, y se los utiliza en oftalmología con dos fines: fluidificar la secreción mucosa que se encuentre en exceso a nivel de la superficie ocular; y regular la funcionalidad de las células productoras de mucina.
    Son fundamentalmente dos los mucolíticos que pueden ser utilizados en oftalmología: el clorhidrato de bromexina, y la acetil cisteína.
    Clorhidrato de bromexina: Se han descripto efectos de estímulo sobre la secreción lagrimal con la administración de clorhidrato de bromexina.
    Se lo utiliza por vía oral o inhalatoria a una dosis de 8mg. repartidos en tres tomas diarias, y a nivel tópico, como colirio al 0.2%.
    Acetil cisteína: Puede ser utilizada por vía general (generalmente en solución al 20%) o por vía tópica a una concentración de entre el 10-20%.
    Al igual que con la bromexina, se han descripto efectos de estímulo sobre la secreción lagrimal con el uso de acetil cisteína.

    3) Tróficos

    Los tróficos son sustancias que pueden favorecer o activar la regeneración y la nutrición de un tejido dañado. A nivel ocular, estarían destinados a proveer a los epitelios de la conjuntiva y de la córnea de sustancias que favorezcan su normal metabolismo.
    Dentro de este grupo encontramos al calostro, a los autosueros, a la vitamina A, a las hormonas.
    Calostro: El uso de Calostro humano o bovino, rico en grasas, proteínas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales, inmunocomplejos, etc., permitiría reproducir los principales elementos constitutivos de las tres capas del film lagrimal, aportando a la superficie ocular de valiosos componentes constitucionales. La presencia de grasas en la secreción láctea, proveería al film lagrimal de nuevos elementos que conformaría una correcta capa lipídica que al limitar la evaporaciópn estabilizaría al film lagrimal. La concentración de otros elementos nutritivos y metabólicos, contribuiría a mejorar la constitución epitelial (células mucosecretantes, células primordiales), con lo que la funcionalidad de los epitelios y del film mejoraría notablemente.
    Por otro lado, el aporte de inmunocomplejos proteicos y celulares, beneficiaría la protección inmunológica de la superficie ocular, que se encuentra notoriamente disminuida en el ojo seco.
    El problema que se presenta con este tipo de formulaciones, es la gran dificultad de mantenerlas estables, y especialmente libre de la contaminación de microorganismos, ya que la rica concentración de elementos biológicos constituye un perfecto caldo de cultivo natural.
    Autosueros: Las características constitucionales del suero, semejantes a la del calostro, le otorgan idénticas propiedades terapéuticas.
    Con respecto a las posibles complicaciones de inestabilidad y contaminación, caben las mismas consideraciones señaladas con el uso del calostro. En ese sentido, y considerando la capacidad potencial de los pacientes con ojo seco de desarrollar procesos infecciosos, el uso de este tipo de formulaciones, debe ser profundamente evaluada.
    Vitamina A: El beneficio y la eficacia clínica de la vitamina A sobre la superficie ocular estan dados por la capacidad de la misma de revertir la metaplasia escamosa y la queratinización presentes en los cuadros de ojo seco.
    Para la forma de administración local, es indispensable proteger a la vitamina A de la acción de la luz, ya que presenta marcada fotosensibilidad.
    Para la forma de administración sistémica, se acepta universalmente un requerimiento mínimo diario de 5.000 UI, que en los casos de déficits puede elevarse hasta las 200.000UI.
    Su uso concomitante a la administración de inmunosupresores, debe ser evaluado en profundidad, ya que puede presentar un efecto anti-antiinmunosupresor.
    Hormonas: La terapéutica hormonal del ojo seco, especialmente a través de la administración de andrógenos y derivados de la testosterona (nandrolona) , es motivo de interés de las investigaciones actuales.
    Los andrógenos presentan una marcada acción estimulante sobre la producción acuosa del film, así como también un rol regulador sobre las glándulas de Meibomio. Por otra parte, se sugiere que la testosterona y sus derivados, tendrían la capacidad de inhibir la infiltración linfoplasmocitaria de la glándula lagrimal producida en el Síndrome de Sjögren.

    4) Estimulantes secretorios

    Básicamente se distinguen dos grupos de estimulantes secretorios lagrimales: Los parasimpaticomiméticos, cuya droga representativa es la pilocarpina; y Los
    b Adrenérgicos entre los que encontramos a la fisalemina y a la eledoisina, ambas prácticamente en desuso.
    Pilocarpina: Su mecanismo de acción hipersecretor se debe a la acción estimulante que través de las fibras colinérgicas postganglionares ejerce sobre la glándula lagrimal.
    Esta acción hipercrínica , de tipo muscarínica, se observa además sobre otras glándulas exócrinas. Aproximadamente 10mg. de Pilocarpina por vía subcutánea pueden producir entre 2 a 3 litros de sudoración, y entre 150 y 300 ml. de saliva. Su administración tópica al 2%, es capaz de inducir aumentos secretorios lagrimales hasta 7 veces más que en condiciones basales. De esta manera, su uso (no excluyente) estaría destinado a incrementar la secreción lagrimal y salival de pacientes portadores de exocrinopatías autoinmunes.
    Su forma de administración es a través de la via oral, mediante el uso de comprimidos de 5mg. de clorhidrato de pilocarpina distribuidos en tres tomas diarias.

    Aprotinina: La Aprotinina es un poderoso inhibidor del plasminógeno. Es además un poderoso inhibidor enzimático que detiene la degradación fibrinolítica producto de la acción de colagenasas y proteasas que interfieren en la normal reparación del tejido dañado. En las cicatrizaciones anómalas de la córnea (el ojo seco es un clarísimo ejemplo), se produce un desmesurado aumento de la concentración de fibrinógeno que induce la activación exagerada del sistema proteolítico de la plasmina. Este delicado complejo debe estar en perfecto equilibrio para evitar el daño tisular (proteolísis generalizada). Al estar estos mediadores hiperconcentrados, la reacción se desencadena exageradamente, el daño epitelial se hace inevitable y se entra en un círculo vicioso. Por otro lado, en la lesión epitelial de la córnea (erosiva/ulcerativa), se produce una exagerada respuesta del complejo enzimático colagenasa-proteasa, que ejerce su acción lítica sobre el tejido corneal dañado. La administración local de aprotinina, moderaría la cascada proteolítica descontrolada, al modular al sistema fibrinógeno-plasmina, y al controlar al complejo enzimático colagenasa-proteasa. Como ya se mencionara, la aprotinina se la encuentra generalmente asociada al condroitín sulfato A.

    5) Inmunomoduladores

    Ciclosporina: Se ha descripto su utilización, al 2% y en aceite, como forma local de tratamiento de la queratoconjuntivitis sicca asociada al Síndrome de Sjögren.
    Su mecanismo de acción, estaría relacionado fundamentalmente con la facultad potencial de la Ciclosporina de modular la función de las células mucosecretantres (estabilizaría al film), y con la capacidad de inhibir la proliferación, función e interacción de elementos inmunocompetentes como las células B, las citoquinas, y especialmente linfocitos T helpers (CD4+), encontrados en la infiltración inflamatoria producida en el Síndrome de Sjögren.
    Por otro lado, estudios comparativos demostraron la capacidad de la ciclosporina de mejorar los valores del BUT y del Rosa de Bengala, si obtener cambios significativos en los valores del test de Schirmer.

     

    Tratamiento ambiental:

    Mejoramiento del medio ambiente:
    La exposición del paciente con ojo seco a los cambios y alteraciones producidas en los ambientes (naturales y artificiales) constituyen peligros potenciales para su salud ocular ya que inducen aumentos evaporativos que pueden disminuir sensiblemente el volumen lagrimal.
    Debemos sugerir al paciente que evite las corrientes de aire (naturales, climatización, etc.) que incidan directamente sobre sus ojos. Por otro lado, el uso corriente de secadores de pelo y de hornos de cocina domiciliarios pueden condicionar serias alteraciones en la superficie ocular del enfermo con ojo seco.
    Si tenemos en cuenta que en general estas corrientes de aire recalentadas impactan de forma directa sobre los ojos (al secarse el pelo sobre la frente; al abrir el horno para vigilar la cocción de los alimentos), vemos que el panorama es más grave todavía. Ahora bien, resultaría por demás traumático, el sugerirle al paciente que evite por completo el contacto con estos elementos, ya que eso presupondría el aislamiento total del mismo en un medio no agresivo. Por ese motivo, el empleo de dispositivos que mejoren las condiciones ambientales edilicias (humidificadores), de anteojos protectores, y de las llamadas cámaras húmedas, constituirán un aliado fundamental del tratamiento convencional farmacológico del ojo seco.
    Los Humidificadores: Si bien son muy sencillos de utilizar, no requieren complicadas instalaciones, son de relativo costo y de bajo consumo eléctrico; requieren de un estricto mantenimiento y limpieza, ya que en los mismos pueden proliferar elementos patógenos (especialmente hongos) que podrían ser liberados al medio ambiente con el riesgo potencial que eso presupone. Una solución más hogareña, es el empleo de recipientes con agua sobre hornallas, calefactores, etc. a fin de producir un efecto evaporativo.
    Anteojos Protectores: El simple hecho de utilizar anteojos (para sol/correctores), disminuye sensiblemente la exposición del paciente al medio ambiente.
    Existen anteojos especialmente diseñados para ser usados como medios de protección; estos se ajustan marcadamente al contorno ocular, y presentan anchas patillas y elementos accesorios al marco, que permiten un cierre casi hermético. A estos anteojos, pueden adicionarse pequeños esponjas o algodones impregnados en agua, que actuarían como estructuras de humidificación, que generarían un microclima húmedo circunscripto dentro de la superficie del lente en cuestión.
    Cámaras Húmedas: Las cámaras húmedas, son dispositivos generalmente autoadhesivos, que a modo de cúpula transparente, se adhieren al reborde orbitario, generando la protección buscada. Estos elementos, también permiten el empleo de esponjas o algodones húmedos.
    Si culturizamos al paciente y lo educamos en la prevención de los elementos agresivos y en el uso de estos dispositivos alternativos, el tratamiento farmacológico se verá notoriamente beneficiado.

    Tratamiento quirúrgico:

    Para el tratamiento quirúrgico de los diferentes cuadros clínicos de ojo seco, se han sugerido distintas alternativas:

    - Métodos de irrigación
    - Autoinjertos de glandula salival
    - Cirugía de los párpados
    - Cirugía de la córnea
    - Oclusión canalicular

    En la actualidad, las propuestas quirúrgicas más frecuentemente utilizadas y difundidas (por ser específicas y de sencilla aplicación) para el tratamiento de la sequedad ocular son las de oclusión canalicular y más recientemente la de los injertos límbicos.
    De las otras alternativas señaladas, tanto los métodos de irrigación como los injertos glandulares, si bien apuntan específicamente a resolver el problema del ojo seco, requieren de complicadas técnicas para realizarlas, y muchas veces de la intervención de otros profesionales no oftalmólogos (cirujano plástico y maxilo-facial). Esto ha hecho que no se generalizaran, y que sean muy poco frecuentes de realizar.
    La cirugía palpebral apunta fundamentalmente a mejorar las condiciones anatómicas que intervienen en los mecanismos hidrodinámicos y evaporativos del film lagrimal, así como también a los fenómenos abrasivos que estas condiciones pudieran ejercer sobre la superficie epitelial.
    La cirugía de la córnea, no está destinada a controlar el cuadro específico de sequedad ocular, sino que se orienta a resolver las posibles complicaciones que el ojo seco pudiera haber producido sobre la misma.

    Oclusión canalicular o canaliculoplastía obstructiva:

    Mecanismos de acción:
    La oclusión de los canalículos lagrimales para evitar la evacuación y pérdida por drenaje del fluido lagrimal, constituye la técnica quirúrgica específica de tratamiento del ojo seco.
    Desde el punto de vista de la fisiología del film lagrimal y de la superficie ocular, las Canaliculoplastías Obstructivas mejoran las condiciones cuantitativas de la película lagrimal, a expensas del aumento de la fracción acuosa de la misma (mejora cualitativa). Estos cambios, pueden ponerse de manifiesto fundamentalmente a través de los resultados de los test de Schirmer, Clearence de Fluoresceína y especialmente osmolaridad. Esta ampliamente demostrado que la oclusión puntal mejora significativamente los valores de la osmolaridad del film. Se han observado importantes descensos de la hiperosmolaridad de la película lagrimal registrada antes y después de realizada la obturación.
    Esta compensación osmolar, traería aparejado cambios estructurales epiteliales, que mejorarían significativamente la salud de las células epiteliales, de las células mucosecretantes y de las células primordiales. Esto explicaría, las importantes mejoras en los valores de los tests que estudian la superficie ocular: Rosa de Bengala y Lisamina Verde (con descensos de hasta el 75% en sus valores primarios), tinción con fluoresceína, citología de impresión y biomicroscopía.

    La marcada tendencia a la remisión de la metaplasia escamosa constituye un punto de extrema importancia dentro de la problemática del ojo seco.

    Al mejorar todas estas estructuras, la fuerzas físicas que rigen a la delicada interfase se estabilizarían, hecho que potenciaría la reconstitución de los parámetros fisiológicos normales. El cambio benéfico producido en la interfase, quedaría demostrado por las mejoras evidenciadas en los tests que miden la estabilidad del film: BUT y Tearscope.

    De esta manera, se facilitaría el equilibrio de todas las fases en juego. De la misma forma que cuando se produce la alteración de una fase (por ejemplo el film lagrimal) o cuando se produce la alteración de alguno de los componentes de una fase, (por ejemplo la capa acuosa) se altera la normal fisiología de las otras y viceversa, la mejora de cualquiera de estos componentes, traería como consecuencia el mejoramiento de todas las fases en cuestión.
    Por otro lado, al mismo tiempo que se mejora la condición del paciente, la Canaliculoplastía Obstructiva permite disminuir considerablemente la administración de lubricantes artificiales y otros medicamentos suministrados, hecho que incide en forma directa en una importante mejora en la calidad de vida del paciente.
    De la misma manera, al estar la vía excretora obturada, las medicaciones tópicas que hubieran que suministrarse permanecerían por más tiempo en la superficie ocular, con lo que la ecuación sustancia activa/tiempo de contacto se prolonga, potenciando el efecto terapéutico de estas medicaciones.

    Indicaciones de las canaliculoplastías obstructivas:
    La indicación por excelencia de la canaliculoplastía obstructiva es la sequedad ocular por deficiencia acuosa, sin embargo puede aplicarse a cualquier otra alteración del film lagrimal, ya que el solo hecho de mejorar la osmolaridad del mismo, le brindará a la estructura lagrimal y a la superficie ocular importantes y ventajosos beneficios. Las canaliculoplastías obstructivas están indicadas también en los casos moderados a graves de ojo seco, o en aquellos casos donde independientemente del grado de gravedad de la enfermedad, la misma no responde al tratamiento convencional farmacológico.Otra precisa indicación es cuando el paciente se ve dificultado o imposibilitado para cumplir correctamente con el tratamiento farmacológico indicado. Motivos ocupacionales o laborales, e impedimentos físicos dados generalmente por la edad y por la presencia de patologías asociadas (alteraciones en la motricidad de miembros superiores), son causales de incumplimiento del esquema terapéutico indicado. Por otro lado, cuando las características psicológicas del paciente nos hagan sospechar la posibilidad de incumplimiento del tratamiento, las canaliculplastías obstructivas pueden ser indicadas. Las canaliculolplastías obstructivas están indicadas además en las queratitis filamentosas, ya que el aumento del volúmen lagrimal que estas técnicas producen, permite diluir los distintos componenetes constitutivos de los filamentos. Otra importantísima indicación de las canaliculoplastías obstructivas es la de mejorar la tolerancia de las lentes de contacto en el usuario de las mismas.

    Complicaciones:
    Como sucede con cualquier otro procedimiento quirúrgico, las canaliculoplastías obstructivas pueden presentar ciertas complicaciones. Si bien cada técnica en particular puede presentar sus propias complicaciones (serán evaluadas en forma individual), existe una reacción adversa común y universal a todos estos procedimientos: la epífora. La epífora es la complicación más frecuentemente observada luego de la obstrucción canalicular, y su riesgo potencial debe ser cuidadosamente evaluado en relación al beneficio buscado. La aparición de epífora luego de obstruir los canales lagrimales es una temida contingencia a la que el paciente se refiere como una molestia por demás desagradable , que en numerosas ocaciones resulta más molesta e invalidante que las que le producía la sequedad ocular original. Su forma de presentación puede ser precoz (inmediatamente después de la oclusión), o tardía (con el transcurso de las horas o días), y puede manifestarse de manera contínua o intermitente; en íntima relación con el número de canalículos obturados por ojo. Al cerrar uno solo de los canalículos se podría minimizar la aparición de un lagrimeo contínuo, pero si el paciente presenta características de hiperreactividad refleja, nada evitaría el lagrimeo intermitente o circunstancial mencionado.

    Técnica Quirúrgica:

    Las técnicas de obstrucción de los canalículos lagrimales incluyen procedimientos temporarios y procedimientos permanentes, donde la posibilidad de revertir la oclusión establecería la diferencia.

    Si bien esta diferenciación es universalmente aceptada, no podemos afirmar con certeza que los procedimientos de obstrucción permanentes sean considerados como tal de una manera absoluta, ya que pueden presentar repermeabilizaciones espontáneas, y en el caso de ser necesario pueden revertirse por dilatación o por otras técnicas de repermeabilización del punto y del canalículo lagrimal (incluidas las que utilizan Mitomicina C como forma de evitar la reoclusión cicatrizal).
    En este sentido, quizás podríamos suponer que la diferencia entre un procedimiento temporal y uno permanente, estaría dada por la facilidad que presentan algunas técnicas para ser revertidas, y no por la permanencia de la oclusión.

    Esta línea de razonamiento, es seguida por otros autores quienes determinan que ninguna técnica de obstrucción canalicular puede ser considerada definitiva y permanente. De todos modos, y para un claro y didáctico análisis de las técnicas obstructivas, se mantendrá la citada división.

    Tanto las técnicas temporarias como las permanentes, pueden efectuarse en uno o en los dos canalículos lagrimales. Generalmente se comienza con los inferiores, por considerarse que a través de estos se drena un porcentaje mayor de fluído lagrimal que a través de los superiores (60%). De ser necesaria una obturación más profunda, la misma puede completarse posteriormente con el cierre de los conductos superiores.
    En otras circunstancias (generalmente cuadros graves) se procede al cierre de todas las vías de drenaje en un mismo acto quirúrgico. En situaciones donde el cuadro clínico sugiere diferencias entre un ojo y otro, pueden realizarse las obturaciones de manera asimétrica; por ejemplo el cierre de ambos conductos en un ojo y el cierre de uno solo de ellos en el otro, entre otras. Con la finalidad de minimizar la aparición de manifestaciones de epífora en el post operatorio de las canaliculoplastías obstructivas permanentes, se sugiere la realización previa de un simple test que evaluará sus posibilidades potenciales. Este test consiste en la obturación total de los cuatro canalículos a través del empleo de tapones confeccionados en materiales autodisolbibles.

    Procedimientos Temporarios


    Implantes intracanaliculares disolvibles:
    Consisten en obturar los canalículos lagrimales con tapones autodisolvibles de diferentes tipos de materiales: catgut, gelatina, hidroxipropilcelulosa y fundamentalmente de colágeno, ya que son los más difundidos

    Implantes intracanaliculares no disolvibles:

    Consite en reaalizar la obturación de los puntos lagrimales a través del uso de implantes de silicona. En líneas generales, se considera que todos los modelos de implantes de silicona pueden presentar una efectividad del 75-80% y un porcentaje de complicaciones del orden del 20-25%

    Existen en la actualidad diferentes modelos de implantes, de los cuales los más difundidos son el modelo Freeman y el modelo Herricks. Las principales diferencias encontradas entre ambos es que el modelo Freeman debe alojarse sobre el punto lagrimal, con lo que puede ocasionar erosiones epiteliales. La ventaja que ofrece es que de tener que realizar su extracción, es sumamente fácil su técnica. El modelo Herricks, debe ser alojado en el interior del canalículo, con lo que se evita la lesión epitelial abrasiva, siendo esta su principal ventaja; pero de tener que ser removido, se necesita inyectar en bolo a través del canalículo lagrimal de soluciones líquidas, que en su trayecto movilicen y evacuen al implante.

    Otras técnicas quirúrgicas:

    Algunos autores, proponen el cierre de los puntos lagrimales mediante ligadura por sutura (nylon 10-0), o a través de la utilización de parches autólogos de conjuntiva; así como también mediante la aplicación intracanalicular de copolímeros y cianoacrilato.

    Procedimientos Permanentes

    Cierres Térmicos:

    Básicamente se distinguen dos tipos de procedimientos: a) Electrocauterización y b)Fotocoagulación con Laser de Argón.

    a) Electrocauterización:

    La electrocauterización de los conductos lagrimales permite el cierre calórico de los mismos por destrucción y posterior retracción de su pared. Para la correcta realización de la Electrocauterización de los canalículos lagrimales, se requiere el uso de anestesia tópica más anestesia local infiltrativa. Posteriormente se introduce la punta del electrocauterio a través del punto lagrimal y hacia el canalículo, a una distancia de 7 a 12 mm. Si bien es una técnica sencilla y que no requiere de sofisticados equipos para ser realizada, sus resultados son muy variables y por demás impredecibles. Esta variabilidad esta fundamentalmente dada por la posibilidad de presentarse reacciones inflamatorias e infecciosas leves, moderadas o graves en el post operatorio inmediato y tardío.

    Estas técnicas pueden presentar repermeabilizaciones entre el 9.9 y el 54.5% de los casos, estimándose una media del 25%. Otro de los inconvenientes descriptos es que las quemaduras eléctricas pueden provocar retracciones cicatrizales de los párpados que distorcionen su posición anatómica.

    b) Fotocoaculación con Laser de Argón:

    La fotocoagulación con laser produce su efecto por absorción de la energía lumínica y posterior coagulación por calor del tejido tratado.
    Se realiza con anestesia tópica más anestesia local (de la misma manera que para las obstrucciones por electrocauterización), aunque algunos autores (entre los que me encuentro) sugieren solamente la anestesia topical.
    La fotocoagulación con laser tiene la ventaja sobre las técnicas de electrocauterización de realizarse bajo la precisa visión biomicroscópica a través de la lámpara de hendidura, lo que permite una exacta localización de los impactos.
    Independientemente de este importantísimo factor, el hecho de poder regular la intensidad de la energía a utilizar, el tamaño del spot de impacto, y el tiempo de exposición de la energía fotolumínica, permite una mejor y más certera eficacia de la técnica, en comparación con la electrocauterización.
    La fotocoagulación permite realizar obstrucciones parciales o totales del punto lagrimal, así como también aperturas del mismo.
    La principal complicación de la fotocoagulación con laser de argón de los puntos y canalículos lagrimales es la repermeabilización de los mismos.

    Injertos Límbicos:

    Posteriormente a severas injurias físicas o químicas a la superficie ocular, el epitelio corneal es dramáticamente reemplazado parcialmente o -más grave aún- totalmente, por un epitelio conjuntival que no puede adquirir las características que presenta el epitelio normal de la córnea; y por lo tanto se hace incapaz de contribuir a mantener las cualidades de la misma: transparencia, refracción, trofismo, curvatura.

    Este proceso fisiopatológico se debe a la destrucción de las células primordiales que se encuentran predominantemente en el limbo corneal y que son las encargadas de generar el crecimiento del epitelio de la córnea; el cuál se diferencia anatómica e histológicamente del epitelio de la conjuntiva.

    Al destruirse la serie celular primordial, o cuando disminuye su funcionalidad (Enfermedades Tipo I y II) la córnea se ve privada del sustrato necesario para poder mantenerse íntegra, y por lo tanto pierde su normal anatomía e histología. Esto trae aparejado serias consecuencias funcionales sobre la agudeza visual que pueden conducir a la ceguera y que, en numerosas ocasiones, obliga (especialmente en las quemaduras de la superficie ocular) a la traumática y por demás dramática evisceración del globo ocular.

    En los defectos epiteliales de la córnea agredida, se produce generalmente la destrucción de la membrana basal epitelial. La ausencia de la membrana basal epitelial favorece, aún más, el crecimiento del epitelio conjuntival sobre la cornea, con lo que el cuadro clínico se ve por demás agravado: alteración célula primordial ⇔ ausencia de membrana basal.

    Otro factor a considerar es la lesión necrótica por coagulación no solo de la región limbar, lo que altera la característica reproductiva del epitelio corneal, sino también la lesión que se produce sobre la conjuntiva (especialmente la perilímbica), con un fenómeno isquémico secundario a la necrosis que se prolonga en el tiempo.

    Además de lo expuesto, puede observarse la destrucción de la membrana de Bowman y del estroma corneal, de variada intensidad en relación al grado de agresión, y que obviamente ensombrecen el panorama.
    En las quemaduras se producen dos fenómenos que estimulan la neovascularización de la córnea en el período subagudo. El primero de ellos consiste en la lesión de las células primordiales, de la membrana basal y de la conjuntiva perilímbica. El segundo fenómeno es la necrosis del estroma de la córnea, que genera una degradación y cambio del colágeno que favorece y estimula un nuevo acontecimiento neovascular.

    Los fenómenos de hipoxia y/o anoxia ligados a la avascularidad colocan a la córnea en una posición minusválida que obliga al organismo a acudir a la neovascularización, y a la proliferación de fibroblastos y de elementos celulares vinculados a los mecanismos de cicatrización, como medio para solucionar las lesiones necróticas que afecten al estroma.

    En las lesiones epiteliales recurrentes de la córnea (erosiones, abrasiones, úlceras), se desencadena un mecanismo cicatrizal anómalo, donde el aumento desmesurado de la concentración de fibrinógeno produce una exagerada activación del sistema proteolítico de la plasmina. Este delicado sistema, debe estar en constante equilibrio para evitar el daño tisular (proteolísis generalizada). Cuando este ocurre, el daño celular epitelial se potencia. Independientemente de este proceso se observa además una exagerada respuesta del complejo enzimático colagenasa-proteasa, que determina una marcada acción lítica sobre el tejido corneal dañado. En las queratopatías bullosas, se produce una descompensación endotelial primaria o secundaria cuyo correlato fisiopatológico es la producción, ruptura y posterior cicatrización de las bullas. Este fenómeno desencadena una lesión mecánica de la membrana basal y una desorganización de las células primordiales; lo que consecuentemente producirá la conjuntivización del epitelio de la córnea, y la pérdida de la capacidad de reproducción del mismo. Como ya se mencionara (Enfermedades Tipo I y Tipo II), las lesiones de la superficie ocular, pueden tener un comienzo agudo o ser de evolución lenta.

    Las agudas (Tipo I) son habitualmente accidentales (quemadura por agentes físicos o químicos) y demandan una inmediata atención por parte del oftalmólogo. Salvo escasos casos fulminantes; del primer momento agudo, la evolución es hacia un estadio crónico con secuelas que varían según el grado de la lesión. En el caso del síndrome de Stevens Johnson (eritema pluriorificial), el mismo presenta un comienzo agudo que dejará secuelas crónicas y pocas veces expresará períodos de reagudización. Las otras afecciones que alteran la superficie corneo conjuntival (Tipo II) como el pénfigo ocular, o la aniridia serán típicamente entidades crónicas.


    Injerto de limbo:

    Cuándo se producen anormalidades en la celularidad primordial, nos vemos obligados a realizar la restauración de la superficie ocular afectada a través de los denominados transplantes limbares; por medio de los cuales podemos aportar a esta región de la anatomía ocular nuevas células primordiales que permitirán –en el mejor de los casos- reconstruir la estructura dañada.
    La técnica de los transplantes de células primordiales a través del injerto autólogo de limbo es ideal, pero tiene una indicación limitada ya que no puede realizarse en pacientes donde la alteración es bilateral, o en aquellos en donde la integridad del mejor ojo pudiera ser puesta en riesgo. Cuando las condiciones del paciente obligan a la implantación de tejido homólogo de limbo (lesiones bilaterales), es sumamente importante la realización de estudios de histocompatibilidad entre el individuo donante y el individuo receptor. Resulta además indispensable el reponer la membrana basal del epitelio, para favorecer y estimular el normal crecimiento epitelial; sea este proveniente de un donante o propio.


    Injerto amniótico:

    La bolsa amniótica es utilizada con el fin de aportar una nueva membrana basal de características semejantes a la normal, sobre la cuál el epitelio pueda crecer normalmente. Al ser el tejido amniótico inmunológicamente inactivo, el mismo es generalmente muy bien aceptado por el individuo receptor.
    Para la obtención del tejido amniótico se necesita que la placenta de origen, provenga de una paciente serológicamente negativa para hepatitis B, C y HIV.


    Esquema de tratamiento:

    El esquema de tratamiento quirúrgico depende de considerar si la lesión es unilateral o bilateral, si afecta parcialmente al limbo o a su totalidad (360º) y si concomitantemente existieran lesiones del estroma corneal que generen factores neovasculares sobreagregados. Este detalle es sumamente importante al plantear el tratamiento, ya que en aquellos casos donde la lesión es estrictamente unilateral, la indemnidad del limbo corneal y de la conjuntiva del ojo contralateral será tomada en cuenta para obtener el tejido autológo que será transplantado en el ojo afectado.

    Resulta obvio resaltar que los injertos realizados con tejido autólogo, tienen un mayor porcentaje de éxito que los realizados con injertos homólogos, ya que las posibilidades de rechazo son practicamente inexistentes y además se evita el uso de la inmunosupresión tanto general como local. Si bien lo comentado es una realidad inobjetable, no es posible realizar este tipo de injerto en todos los casos. En lesiones que afecten los dos ojos, se recurrirá a la utilización de tejido homólogo.

    Técnica quirúrgica:

    El primer paso en este tipo de cirugía consiste en realizar un exhaustivo examen de la superficie ocular del paciente. En este sentido, el estudio citológico de impresión, independientemente de los exámenes biomicroscópicos habituales, es un punto vital dentro de la técnica quirúrgica. Posteriormente a esta determinación, se procederá a separar rigurosamente el limbo y conjuntiva dañadas para finalmente poder realizar el injerto propiamente dicho. La técnica quirúrgica varía según sea la lesión unilateral o bilateral

    Lesiones unilaterales:

    En las lesiones que afecten uno solo de los ojos, se deberá tener en cuenta si la misma afecta parcial o totalmente a la superficie ocular.

    Lesiones unilaterales parciales:

    Los casos de lesiones unilaterales que no comprometan la totalidad de la superficie de la córnea son generalmente de menor gravedad, su extensión obviamente también es menor y por lo tanto nos permite utilizar un injerto de limbo autólogo contralateral solo o combinado con un trozo de bolsa amniótica.

    Lesiones unilaterales totales:

    En los casos de lesiones unilaterales totales (360º), será preferible usar siempre la combinación: injerto límbico autólogo contralateral más injerto de bolsa amniótica.

    Lesiones bilaterales:

    En los casos de lesiones bilaterales con destrucción límbica y extensa necrosis estromal sin perforación, se eliminará el tejido necrótico estímulo para la vasoproliferación y posteriormente se realizará un injerto homólogo de limbo en los 360º simultáneamente. Es importante el realizar una periectomía amplia y colocar un parche de tejido amniótico entre el nuevo limbo y el tejido conjuntival que estará aproximadamente a 3–4 mm por fuera del mismo, para proporcionarle una membrana basal apta que permitirá el crecimiento de una conjuntiva normal. Por último, en los casos de lesiones unilaterales o bilaterales pero que presenten necrosis no solo de limbo y conjuntiva sino también liquefacción del tejido corneal extensa y perforación, se podrá utilizar un injerto penetrante corneo escleral homólogo, en donde también se transplantará la conjuntiva; técnica basada en la autoqueratoplastía total penetrante de Joaquín Barraquer.

     


    BIBLIOGRAFIA

     

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